Yo de mayor quiero ser instagramer


Pues nada, que dos añitos exactamente se cumplen hoy desde el día en que asomé la patita por primera vez en la última de las redes sociales que he ido probando en la última década aproximadamente: Instagram.

Con cierto despiste al principio, sin saber por qué me metía en una red que ni permitía compartir contenidos de otros usuarios ni pegar enlaces a blogs o webs. Una red a la que -pudor y falta de fotogenia lo impiden- no pensaba ni de coña subir selfies o similares, tampoco fotos gastronómicas y, solo muy de vez en cuando, alguna que otra imagen que permitiera a mis seguidores saber dónde me encontraba en ese preciso instante.

Poco a poco, la red que al principio me parecía “una tontá” se ha ido haciendo un huequito en mi agenda cotidiana y trato de subir al menos una imagen al día, habiendo encontrado el tema ideal para mí que no podía ser otro que el de los libros, las lecturas, los lectores y, en algunos casos, el cine, hasta el punto de que en la actualidad es una de mis favoritas y a la que dedico cada día más tiempo y con mayor agrado. Yo de mayor, sí, quiero ser instagramer.

Dos años, 27.605 likes, 1.099 comentarios, 806 seguidores y 329 seguidos para 1.073 publicaciones, de las cuales, en este aniversario, rescato las que más repercusión han tenido hasta la fecha. Espero que os gusten.

Contradicciones espacio-temporales: Dennis Lehane en Barcelona y yo en Zaragoza, con Dennis Lehane y un gintonic para pasar esta tarde lluviosa. Sinopsis: Antes de que la adaptación cinematográfica de Mystic River lo lanzara a la fama, Dennis Lehane ya se había afianzado como uno de los autores más destacados del género negro gracias al ciclo de los detectives bostonianos Patrick Kenzie y Angela Gennaro. Sin embargo, ha sido en la última década cuando su enorme talento para desarrollar historias de gran tensión y complejidad psicológica le ha procurado un aluvión de premios y ha convertido sus novelas en una inspiración constante para Hollywood, hasta consagrarlo definitivamente con series tan prestigiosas como «The Wire» y «Boardwalk Empire». Sin duda, no hay en la actualidad ningún escritor que retrate con mayor verosimilitud el mundo de los gángsters en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX, y esta electrizante novela —que cierra la trilogía de Cualquier otro día y Vivir de noche— es la mejor prueba de ello. Padre de un niño de diez años al que adora, el antaño todopoderoso Joe Coughlin casi ha logrado cortar amarras con su turbulento pasado, aunque no del todo, pues ejerce de consejero del importante clan mafioso de los Bartolo. Pese a ello, lleva una vida más o menos tranquila hasta que dos hechos inquietantes vienen a perturbarla: la aparición del fantasma de un chico que le resulta vagamente familiar, y, mucho más grave, el soplo de que alguien ha puesto precio a su cabeza y planea matarlo durante el Miércoles de Ceniza. Así pues, entre su tarea de mediador entre clanes mafiosos al borde del conflicto y sus pesquisas para descubrir quién quiere acabar con él, Joe se verá retrotraído a los viejos tiempos, aquellos años de traiciones y venganzas, bañados en sangre, donde cada día podía ser el último. Y es que tal vez haya llegado al fin la hora de pagar por sus pecados. #libros #books #lecturas #novelanegra #dennislehane #instabooks

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Cuatro novedades de una tacada esperándome en casa. Las cuatro con una pinta estupenda. Vamos con la primera. Un violador acecha a las mujeres en el cementerio de Antofagasta. Las víctimas declaran haber sido arrastradas al interior de un mausoleo por un sujeto de voz aterradora y que huele a muerto. Para encontrar al culpable es contratado el Tira Gutiérrez, único investigador privado de la ciudad que hasta ese momento solo se ha dedicado a resolver casos de infidelidades; un detective por correspondencia, ex minero que al verse desempleado opta por dedicarse a su pasión secreta: resolver crímenes. En este caso es asistido por la hermana Tegualda, una joven religiosa que, bajo su ropa de penitente, tiene más sensualidad y habilidades deductivas de las que ni ella misma se imagina. Crítica: «Hernán Rivera Letelier es una de las voces más originales de la nueva narrativa latinoamericana.» El Mundo «Hernán Rivera Letelier es un fabulador nato.» J. Ernesto Ayala Dip, Babelia «Rivera Letelier vuelve a convertir el salitre chileno en oro literario.» Manuel de la Fuente, ABC «Un caso extraordinario lleno de giros inesperados.» Las últimas noticias «Una de las figuras más interesantes de la literatura chilena.» Revista Ercilla «Por primera vez y después de muchos años, algo nuevo y original en la literatura latinoamericana.» Le Magazine Littéraire «Rivera Letelier promete humor y una fuerte intensidad de sentimientos, que se reflejan en la decadente percepción de la belleza y de lo terrible.» Der Spiegel «Fiel a su estilo y narrativa, Hernán Rivera Letelier incursiona en lo policial con La muerte es una vieja historia sin perder su toque.» Lifestyle #libros #books #lecturas #novelanegra

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Pues anda que no se está bien aquí leyendo ni na… #marlonbrando #cine #film #lectores #lecturas #books #libros

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Yo de mayor quiero ser instagramer

“El imperio de los leones” o de cómo expandir un negocio criminal allende las fronteras


el-imperio-de-lo-leones-sebastic3a0-bennasarDecíamos ayer que había arrancado mi año literario con tres lecturas estupendas protagonizadas por el lado más oscuro del crimen. La primera de ellas, esta apuesta de Sebastià Bennasar por la novela de no ficción de la que sale más que airoso con la narración del nacimiento, crecimiento y expansión de uno más de los clanes lioneses nacidos en los 70 y que vieron en la Costa Brava un escenario ideal para ampliar sus negocios.

Dos páginas brutales para empezar que ya ponen al lector en guardia, que le advierten de que lo que vendrá a continuación contendrá violencia (siempre justificada, al menos desde el punto de vista del delincuente), acción y pocos miramientos en una estupenda novela que podría basarse en hechos reales como la vida misma y que recorre la historia de algo más de tres décadas de un grupo mafioso manejado con mano de hierro.

Una estupenda novela, repito, que me animó a volver a ver una no menos estupenda peli, Los lioneses, de Olivier Marchal y que reseño como merece en Calibre .38.

 

“El imperio de los leones” o de cómo expandir un negocio criminal allende las fronteras

27 días, 3 lecturas del lado más oscuro de la novela negra


27 días de enero que se saldan con cuatro lecturas de género negro y, con la excepción del incombustible Montalbano, esta vez más joven que nunca, todas ellas reflejando mi cara favorita de la novela negra, el lado oscuro, aquel en el que los protagonistas absolutos son quienes deben serlo, no quienes resuelven los delitos sino quienes los comenten (sin ellos, evidentemente, no habría caso, ni investigación ni novela que valga).

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Empecé el año con un novelón -basado en hechos reales- firmado por Sebastià Bennasar, de quien ya había leído El país de los crepúsculos pero que me convence mucho más con esta historia de un clan lionés que hizo de las suyas primero en su ciudad natal -o de residencia, que algunos de sus miembros habían nacido en la Francia argelina- y, posteriormente y por aquello de la internacionalización del crimenn de la globalización como ahora se dice, saltaron fronteras y expandieron su modelo de negocio hacia el sur -Costa Brava fundamentalmente- y nordeste, hacia esos países que se sacudieron décadas de comunismo para arrojarse presurosos a los brazos del capitalismo más feroz.

Estupenda novela la de Sebastià que me animó a completarla con una peli, Los lioneses, de Olivier Marchal.

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Para seguir en racha, Alcohol de 99º, novela de Manu López Marañón -compañero en Calibre .38 a quien ya tenía ganas de leer- que hace un recorrido por 23 años de tumbos de un trío residente en Bilbao, con aspiraciones de conocer Liverpool por razones presuntamente familiares de uno de ellos -todo un hallazgo este curioso episodio narrado por Manu- y que termina sus días en la Barcelona de los 80, entre barrios góticos, ravales, ramblas, puticlubs, restaurantes de lujo y palos a sucursales bancarias. Una narración preciosista en la que destaca el buen ritmo que la conduce de principio a fin y que supone la demostración palpable de aquello que cantaba el bueno de Rubén Blades, eso de que “si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos”.

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Y cierro el mes de la crook storie con la biografía novelada de la vida de José Juan Mártinez Gómez -a quien muy pocos llamaban El Rubio porque nunca le gustaron los apodos- y conocido internacionalmente por ser el atracador del Banco Central de Barcelona en 1981, aquel robo que supuso -dicen- la desaparición de un maletín guardado en la caja 156 de la entidad y que -dicen también- contenía documentación comprometedora relativa al intento de golpe de Estado de tres meses antes.

Pero como dice Juan M. Velázquez, autor de este estupendo libro, la vida de un tipo que se pasa entre rejas 41 años de los 58 que tiene en el momento en que le conoce en Martutene da para mucho más que hablar de un solo atraco, da para hablar de un hombre que hizo del robo su profesión, su razón de ser, su deseo de aventura y que siempre, siempre, asumió sus condenas como consecuencia lógica del trabajo que eligió desde su más tierna infancia.

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Tres excelentes libros, todos ellos auténticamente criminales. Pero no termina aquí la cosa, que el próximo que me espera sigue la misma línea: Matar a otro perro, del polaco Marek Hłasko. De todos ellos, por supuesto, iremos dando buena cuenta en las páginas de Calibre .38.

Esperemos salir con bien de tanto crimen y ya veremos cómo se plantea febrero. De momento, no puedo quejarme del arranque del año.

 

27 días, 3 lecturas del lado más oscuro de la novela negra

Montalbano: la vida en Vigàta ya era igual hace tres décadas


Muerte en el mar abierto_135X220Fiel a su cita anual (en ocasiones llega a casa dos veces al año), recibo con los brazos abiertos lo nuevo de Andrea Camilleri, un libro con ocho relatos protagonizado por un Montalbano joven pero ya avezado en esto de perseguir malhechores: Muerte en mar abierto.

Un par de referencias temporales -el atentado contra el papa Juan Pablo II por parte de Ali Agca o la participación de Toto Cutugno en Sanremo con el tema L’Italiano– nos permite situar estos ocho casos en la primera mitad de los años ochenta. Como siempre, en Vigàta. Como siempre, con la habilidad del siciliano para caracterizar a sus personajes y convertir en entrañables incluso a ciertos miembros de las familias mafiosas rivales, los Cuffaro y los Sinagra, en esa tensa y permantente relación de respeto y rivalidad que mantiene el comisario con ambos clanes desde el principio de los tiempos.

El lector habitual de las historias de Montalbano disfrutará como he hecho yo con estos ocho relatos que tienen un poco de todo el universo Camilleri: líos de faldas, prostitución, inmigrantes, drogas… Con un Cataré que ya era tonto de joven; con un Augello mujeriego como siempre y un Fazio eficaz como pocos en su modo de recabar información; con una Adelí a quien no termina de caer bien Livia, la eterna novia del comisario, siempre con cierta tendencia a criticar los platos preparados por la cocinera y a llamar a su hombre a horas intempestivas.

La vida sigue igual tres décadas más tarde.

Eficaz como siempre, hábil para el humor y el costumbrismo a la siciliana, Camilleri es uno de esos valores seguros con los que nunca arriesgas y siempre disfrutas, que no es lo de menos. Al menos, yo lo hago, y que sea por algunas entregas más.

Muerte en mar abierto
Andrea Camilleri
Trad.: Carlos mayor Ortega
Salamandra

 

Montalbano: la vida en Vigàta ya era igual hace tres décadas

Bäckström, esa rareza sueca


da27c0f7-a78f-4b00-b215-2c1723b38ac3-423-00000028767c3d76_tmpComo de costumbre, pensó Bäckström al salir del coche. Alrededor del cordón policial que había ante el bloque se hacinaba el consabido grupo de periodistas y fotógrafos, de vecinos y gente de por allí, y de los que, sencillamente, tenían curiosidad así, en general, y nada mejor que hacer. Además de los alborotadores de siempre, claro está, que seguramente habían aparecido sin cuestionarse mucho cómo ni por qué. Entre ellos, tres perlas bronceadas que aprovecharon para comentar la indumentaria y la pinta de Bäckström cuando este, con cierta dificultad, logró pasar por debajo de una de las cintas.

Bäckström se volvió y se los quedó mirando para memorizar sus caras hasta el día en que se los cruzara en su puesto de trabajo. Era simple cuestión de tiempo y cuando llegase el momento, tenía intención de convertirlo en una experiencia memorable para aquellas criaturas vomitivas.

Bäckström, esa rareza sueca

VillaNoir, cita de altura con el género negro


villanoir-cartel-2017A mitad de octubre de 2016, Ana Etxabe -concejala de Cultura-, Miriam Stolisky -nuestra flamante bibliotecaria- y un servidor comenzamos a maquinar acerca de la posibilidad de celebrar una serie de actos dedicados al género negro en Villanúa, pequeño pueblo del valle del Aragón, en el corazón del Pirineo Aragonés.

De aperitivo, tuvimos dos presentaciones, las de Las pequeñas mentiras, de Laura Balagué (el 26 de noviembre) y Cazadores en la nieve, de José Luis Muñoz (el 3 de diciembre).

Queríamos más, y sin comerlo ni beberlo, nos encontramos organizando VillaNoir, el festival de más altura (953 metros sobre el nivel del mar) dedicado al género en España. Será -cómo pasa el tiempo- exactamente dentro de dos meses, los días 3, 4 y 5 de marzo de 2017.

La Buhardilla de Villanúa
La Buhardilla de Villanúa

Tendremos música, que pondrá el trío Dilettanti con un concierto el viernes 3 en un escenario tan especial como La Buhardilla (véase foto para comprobar que no miento en lo de especial); tres mesas o ponencias/exposiciones en las que participarán una decena de los principales autores del momento en España (próximamente, más detalles); juegos infantiles y cine, una sesión doble de lo más clásica con la que cerraremos la programación el domingo 5.

Un programa con actos para todos los públicos en unos encuentros a celebrar en un entorno excepcional en el que el negro del crimen se fundirá con el blanco de la nieve (en lugar de camisetas promocionales casi deberíamos pensar en gorros o forros polares).

Te esperamos. ¿Te lo vas a perder?

 

VillaNoir, cita de altura con el género negro

6 títulos de novela histórica para leer en 2017


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Ya el año pasado por estas fechas, y tras consulta popular en mis varias redes sociales, elaboré una lista con 12 novelas de género histórico para leer en 2016 en lo que iba a ser mi tercer reto anual consecutivo tras el de 12 novelas leídas antes de los 12 años de 2014 y 10 novelas de ciencia ficción de 2015.

Me rajé, no pude, no conseguí superarlo ni de lejos, ya sea por falta de interés por el género o -lo más probable- por la profusión de títulos de novela negra que entraron en casa y que, casi de un modo profesional, había que leer sí o sí.

No soy hombre que se dé por vencido fácilmente (soy de Zaragoza, recuerda), así que volvemos a retomar el reto para 2017, versión reducida a tan solo 6 títulos de los 12 de que constaba inicialmente. A saber:

Aníbal. Gisbert Haefs

Juliano el Apóstata. Gore Vidal

Tamburas. Karlheinz Grosser

Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar

Fuego en el paraíso. Mary Renault

La muerte de Arturo. Sir Thomas Malory

Espero que os guste la selección, tanto a los que sabéis de novela histórica tanto como, y sobre todo, a quienes colaborasteis el año pasado con vuestras sugerencias.

Hale, al lío, que de 2017 no pasa. Palabra de maño.

6 títulos de novela histórica para leer en 2017

Cómo reseñar todo lo que lees y no morir en el intento


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Desgraciada -o afortunadamente, quién sabe- la continua lluvia que ya es chaparrón imparable de novedades editoriales que llegan a nuestras librerías hace que uno no pueda estar a todo y a todo a tiempo, posponiendo lecturas hasta que desbordan la silla en que amontono las novelas pendientes de lectura y, en otros casos, posponiendo el comentario posterior que merecen -las que lo merecen, que suelen ser las menos.

El desbordamiento lo suelo solucionar con cierta rapidez: los muchos años de lectura criminal me hacen descartar bastantes novelas con solo ver la sinopsis y biografía del autor. En caso de duda, la regla de las 20 páginas que ha comenzado a aplicar la responsable de Leer sin prisa suele confirmar las sospechas.

Vale, pudiera parecer que actúo con prejuicios, pero el tiempo suele darme la razón cuando otros lectores más disciplinados que yo se adentran en la novela e incluso la terminan aun colocándose una pinza en la nariz. Yo, lo siento, no soy tan masoca.

Más me fastidia no poder atender con la prontitud deseable aquellas otras novelas que desde un primer momento llaman mi atención, que devoro con avidez, que disfruto… y que luego tardo una eternidad en reseñar convenientemente. Sí, de acuerdo, en esos casos suelo utilizar las redes sociales para recomendarlas vivamente pero entiendo que haya quien dude de mi consejo si no lo argumento con un texto más o menos amplio.

Termina el año y es buen momento de hacer acto de contrición, de asumir mi culpa y de comprometerme, o al menos intentarlo, a reseñar -ya sea en este blog, en Calibre .38 o en otros medios al alcance de mi teclado- esa subpila de novelas, la integrada por aquellas que sí he disfrutado y no he podido -o me ha dado pereza- comentar a tiempo. Me pongo a ello a la vuelta de Reyes, lo prometo.

De las otras, de las de la sinopsis, bio y 20 páginas, seguiremos sin hablar, claro.

Cómo reseñar todo lo que lees y no morir en el intento

“El santo al cielo”, la sorpresa de 2016 en novela criminal


santoNunca es tarde si la dicha es buena, y aunque Aldo Monteiro -el protagonista de esta novela- es más de santos y mártires que de refranes, no me resisto a arrancar así este breve comentario acerca de la novela que, publicándose hace tan solo un mes, ha llegado a tiempo de colocarse entre mis diez mejores del año criminal, entre las tres si atendemos exclusivamente al panorama nacional.

Más vale tarde que nunca, se dice también. O más vale llegar a tiempo que rondar un año.

Ya ves que yo soy más de refranes que de santos y, sin embargo, he disfrutado como una bestia y desde la primera a la última línea de esta maravilla de Carlos Ortega Vilas exquisitamente editada por Dos Bigotes. Por personajes, por situaciones, por ambientaciones, por su ritmo y su limpieza literaria… Novela redonda de principio a fin.

Y ahora, si te ha picado la curiosidad, ya puedes leer mi reseña de la novela en Calibre .38.

“El santo al cielo”, la sorpresa de 2016 en novela criminal

Dopping, neoprenos y cintas de vídeo: “Cuestión de galones”, de Ricardo Bosque


galonesManu López Marañón

Cuatro años antes de que Philip Kerr anunciara el cese temporal de su serie Berlín noir y escribiera una obra titulada Mercado de invierno (protagonizada por un detective-entrenador de fútbol), cuatro años antes, digo, Ricardo Bosque ya había ambientado una novela en el mundo del deporte profesional. Vale, vale; ya sé que en esta temática Manuel Vázquez Montalbán se adelantó, en 1989, y tanto a Kerr como al autor que ahora reseño, con su excepcional El delantero centro fue asesinado al atardecer. Pero es que Manolo siempre queda fuera de concurso.

No es el fútbol y sus circunstancias el telón de fondo en el que se desarrolla Cuestión de galones sino un deporte como el waterpolo que, para el año 2041, ha pasado de ser minoritario a convertirse en espectáculo de masas. Sí, han leído bien: 2041. Y la narración se desarrolla en una Zaragoza artificialmente canalizada. Vaya, una distopía…, dirán algunos, bien regocijándose, bien llevándose las manos a la cabeza.

Han pasado 33 años desde aquella Expo zaragozana que tuvo al «Agua y el desarrollo sostenible» como eje temático y cuya infraestructura requirió que los cursos fluviales de la ciudad (el Ebro, el Gállego, el Huerva y el Canal Imperial de Aragón) fueran atravesados por 18 nuevos puentes y pasarelas. Partiendo de ello, el autor ambienta su trama en una Zaragoza ya total e impensablemente acuática, por la que hay que circular en motos y vehículos náuticos y, por descontado, ataviados con trajes de neopreno.

Por estar lejos de encontrarnos en una sociedad donde no reina la pobreza masiva, donde el Estado ni es policial ni se encarga de abolir la privacidad y las libertades (eso queda en manos –como hoy mismo– de los poderosos), y en una sociedad en la que la tecnología aún no esclaviza a la ciudadanía, por todo ello, apuntamos que la narración de Bosque se aleja del perímetro distópico para englobarse en los límites de una obra de inspiración futurista.

En esa Zaragoza del mañana la policía se llama Policía Fluvial Metropolitana. Con el equipo de fútbol desaparecido por sucesivas pérdidas de categoría y las deudas, su estadio, La Romareda, se ha convertido en un enorme centro náutico donde entrenan (y juegan) el equipo de waterpolo y las chicas de la natación sincronizada. La prensa, toda digitalizada, tiene en el Zaragoza News su diario principal. Sigue habiendo centros comerciales que albergan gimnasios como el Gymworld Body Center, pero también zonas en las que la emigración multirracial es masiva, aunque bien es cierto que alejada de radicalismos violentos.

El protagonista de Cuestión de galones, Ulises Sopena, desencantado capitán de la PFV, es un treintañero que habita un palafito de Los Lagos del Milenio. Su perro Nono y una vecina que le presta películas son sus únicas oportunidades allí para abrir la boca. Ante el crimen que se le plantea Sopena se comporta como un efectivo policía aunque, quizá, resulte un poco agonías. Sexualmente necesitado, resulta un varón fácilmente seducible; a cambio, su intrepidez lo ayuda a ganarse a quien quiere (su jefe –el coronel Cansado–, periodistas al acecho como Ariel Reig, y representantes deportivos turbios como Marcelo Pons serán títeres en manos de su elocuencia). El caso lo solucionará gracias a su mente ágil y versada. Ulises no cocina, no fuma, no visita burdeles, y, aunque le guste el whisky, lo bebe con moderación (la misma que le falta con la cerveza cuando va de bares). En la investigación está acompañado por la eficiente –y atractiva– teniente Sara Fitzpatrick, mujer a la que trabajosamente se obstina en tratar dentro de unos límites profesionales.

Desvelemos un poco la trama de la cuarta novela de Ricardo Bosque.

El portero del equipo de waterpolo Zarawater, Quino Lerín, ha aparecido muerto en un canal. La autopsia descubre en su cuerpo abundantes restos de un esteroide anabolizante (ilegal en el deporte profesional) que favorece el desarrollo muscular.

En los interrogatorios con la plantilla el capitán Ulises Sopena y la teniente Sara Fitzpatrick tienen que oír cómo allí nadie consume anabolizantes y que Lerín era –por supuesto– un excelente compañero. El médico del club, Linares, jura no tener nada que ver con el consumo de Teradrolona.

Dopping, vídeos porno caseros, estrellas de la sincronizada sobradamente cumplimentadas en el aspecto sexual, gimnasios, casinos abandonados, derechos de imagen, prensa amordazada y gigantes del ladrillo para desembocar en un tramo final eléctrico –insuperable en ritmo– con el sucesivo descubrimiento de sobornos y amaños, con la aparición de un poderoso ludópata y, como guinda, con esa inolvidable persecución a lo «French Connection» (aunque en esta ocasión entre canales y con motos náuticas) y en la que Ulises acorrala a un sicario, –cuyo interrogatorio aclara el caso–, consiguen dejar un imborrable poso y confirmar, para quien esto escribe, que Ricardo Bosque es uno de los grandes del género negro.

Dopping, neoprenos y cintas de vídeo: “Cuestión de galones”, de Ricardo Bosque