Cuando la música no ocupa lugar

Siempre se ha dicho que el saber no ocupa lugar, a lo que se suele responder con la manida frase de que “eso se lo dices a las estanterías de mi casa”.

Con la música, tres cuartos de lo mismo. Primero fueron los vinilos (no quiero remontarme más atrás, me considero joven todavía) los que comenzaban a llenar baldas y más baldas en las habitaciones de cualquier melómano. Hace un par de décadas, los CD’s parecían la solución: buena calidad de sonido (salvo para los irreductibles defensores de las 33 rpm) y menor tamaño. Craso error, pues ese menor tamaño animaba a coleccionar más discos, por no hablar de la aparición de los programas de intercambio de archivos tipo emule y el daño que han supuesto no solo para músicos y discográficas sino también para quienes padecemos un síndrome de Diógenes musical que nos lleva almacenar compulsivamente todo lo que está en la red y tiene forma de canción.

Así pues, el espacio liberado por los vinilos fue ocupado progresivamente por los CD’s, con lo que el problema de fondo seguía ahí. ¿Una solución que experimenté personalmente? En lugar de grabar CD’s de audio, hacer DVD’s de datos (o sea, formato mp3) con lo cual, en un soporte del mismo tamaño, podía almacenar hasta 50 discos antiguos.

El siguiente paso fue almacenar la música en el ordenador y escucharla utilizando unos buenos altavoces para reproducirla. Pero hasta los discos duros de mayor capacidad acaban colapsándose si el hambre de música es insaciable. ¿Qué hacer entonces?

Pues por mi parte acabo de encontrar la solución, que parte de una pregunta que conviene hacerse: ¿para qué almacenar música indefinidamente si alguien lo hace por mí y puedo escucharla siempre que quiera y de un modo gratuito y absolutamente legal?

Eso es Spotify, una discoteca virtual en la que encontrarás cualquier cosa que busques y podrás escuchar tu música favorita, gratis y sin tener que descargarla en tu ordenador. ¿Buscas una ópera determinada? La tienes, seguro, y en tantas versiones como grabaciones diferentes existan. ¿Pop, rock, jazz, blues…? Por supuesto, está en Spotify. ¿Algún intérprete que consideres difícil de encontrar? He probado con algunos nombres como Souad Massi, Anoushka Shankar, Arto Tunçboyaciyan, Cheb Khaled, Rachid Taha… Sin problemas, decenas de grabaciones -de estudio o en directo- a mi disposición.


Por supuesto, puedes organizar listas de reproducción, escuchar discos enteros o canciones sueltas… A cambio, una pequeña cuña publicitaria de unos 20 segundos cada hora de audición. Creo que es un precio muy razonable. También existe una versión premium que por unos 10 euros al mes suprime esa soportable publicidad y permite escuchar los contenidos incluso sin conexión a internet pero, al menos en mi caso, la opción gratuita resulta plenamente satisfactoria.

En principio, acceder al programa requiere invitación de algún usuario, pero siempre hay un plan B, y si pinchas en este enlace verás un formulario muy sencillo en el que podrás darte de alta, descargar un pequeño programa a instalar mediante el conocido procedimiento de hacer un doble clic en el ejecutable (hablo de sistema operativo Windows, para Linux no lo he probado) y ya podrás empezar a buscar y escuchar todo lo que se te pase por la cabeza.

Que lo disfrutes.

firma twitter peqgplus firma

Anuncios

2 comentarios sobre “Cuando la música no ocupa lugar

  1. El fin de la música. La idea del SPOTFIRE me pone la piel de punta. Aunque tienes razón mi IPOD de 120G se me ha quedado pequeño y tengo 2 discos duros portátiles con música y otro de 1 Terabyte con series y películas. Eso sí he suprimido los CDS y DVDS. Utilizamos la PS3 del niño y los Pendrive USB para ver todo.

    El gol fue el churro más grande de mi vida, incluso decía Nayim que vio al portero adelantado, ni con gafas. Podríais fichar de entrenador a “Víctor Muñoz” (no lo soporto en Gol TV, le tiene una tirria al Barça y eso que mi mujer tuvo a sus hijos en el parvulario donde trabajaba).

    Tranquilos, que el Zarawater está más cerca.

    US

    CRUCE

  2. No nos equivoquemos, lo del Spotify no es el fin de la música, de hecho la empresa paga un dinero a cada una de las compañías que permiten programar sus canciones, es decir, el beneficio para discográficas y músicos se mantendrá.

    El gol… No sé si fue churro, pero en todo caso sería un churro glorioso. Y como entrenador hay un problema añadido: todos los candidatos exigen garantías de pago (lógico), y hoy por hoy, la sociedad no tiene un duro ni ganas de endeudarse más.

    Si se llega a fundar el Zarawater, me pido ser presidente honorífico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s