Paso a paso

Dicen que “año de nieves, año de bienes”, frase ésta que podría haber salido perfectamente de los labios de Baudelio Fuentes, uno de los protagonistas de la novela Los lentos pasos que nos han traído hasta aquí y especialista en hablar con refranes. De hecho, se podría afirmar que sólo sabe hablar con refranes.

Lo digo porque ya son cuatro las novelas que han caído en lo que va de este blanco mes de enero y el balance no podía haber sido más positivo, con estupendas lecturas como Última noche en Granada (de la que ya he hablado aquí), El pianista siciliano (de la que hablaré un día de estos) o la que nos ocupa, esta primera novela del madrileño Juan Marchán.

He dicho cuatro novelas y nombrado tres: la cuarta, un original que la autora me hizo llegar amablemente en Navidad, que se publicará en primavera y de la que hablaré en su momento. Seguro.

Pero vamos con estos lentos pasos, novela negra y novedosa en muchos aspectos, comenzando por el trío, si no protagonista, que sirve como hilo conductor de la historia que se narra. Porque hasta ahora, en este género que tan buenos ratos nos hace pasar, habíamos visto ejerciendo de protagonistas a policías -casados, solteros o divorciados-, detectives -casi siempre solteros-, periodistas, abogados, jueces, delincuentes de todo tipo… Pero nunca a tres estudiantes de Criminología acometiendo su trabajo de final de carrera: resolver un caso que nadie hubiera sido capaz de cerrar anteriormente.

No menos novedoso y original es el planteamiento y la estructura de la novela, con una primera mitad (las tres primeras partes del libro) pausada, reflexiva, onírica en ocasiones, que sirve, por una parte, para ponernos en antecedentes -ligeramente desordenados, eso sí, el lector inteligente ya se encargará de ordenarlos en su cabeza- de lo que va a ocurrir, para entregarnos los elementos necesarios para entender el fondo de la historia; y, por otra, para que esos lentos pasos que nos conducen a la cuarta parte (la otra mitad de la novela) adquieran un ritmo frenético, alocado, divertido en ocasiones que ya no nos dejará hasta el inesperado desenlace.

Todo ello para desvelar lo sucedido con una familia argentina al completa: el abuelo José Ardiles – alistado en las Brigadas Internacionales nadie sabe muy bien por qué- y su hijo Calixto (junto a su mujer, María Hermidia, y sus dos hijos, Trémulo y Laura) que fueron enigmáticamente salvados por un desconocido de la inevitable tortura que se les venía encima con el golpe de estado de Videla en el 76 y trasladados por su benefactor al Madrid de la Transición.

Lo dicho: excelente novela que demuestra que, en el género negro, todavía quedan muchos senderos por explorar.


LOS LENTOS PASOS QUE NOS HAN TRAÍDO HASTA AQUÍ

Juan Marchán
EugenioCanoEditor

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