Willy Melodia y la orquesta que nunca dirigió

No disparen al pianista.

Eso es lo que reza la insignia que el mafioso Frank Costello, en un alarde de buen humor, regala allá por 1932 al protagonista de El pianista siciliano para que la luzca en la solapa siempre que actúe en su local. Y todo porque Guglielmo “Willy” Melodia, nuestro pianista siciliano, acaba de librarse de morir en una refriega, pocas semanas antes, mientras ejercía su profesión en un tugurio de Chicago.

Para entonces, Melodia ya lleva más de diez años en Estados Unidos, tierra prometida a la que llega tras tener que salir precipitadamente de su Catania natal. Y para entonces ya habrá comprobado que es peor ser pobre entre ricos que pobre entre otros pobres, algo a lo que al menos ya estaba acostumbrado desde que nació.

A lo largo de casi dos décadas, Willy Melodia será testigo mudo  de las amistades y rivalidades de los grandes capos de la mafia, de los negocios de Siegel, Gambino, Costello, Genovese, Bonnano y su primer protector, el hombre por el que tuvo que abandonar Sicilia y por el que terminará volviendo finalmente a su hogar: Charles “Lucky” Luciano. Un testigo mudo e inofensivo que simplemente se dedicará a poner la banda sonora -como si se tratase de una gramola humana- a las reuniones en las que debían decidirse desde el reparto de los cupones de racionamiento de la necesaria gasolina hasta el nombre del candidato que debía alcanzar la Casa Blanca.

Música inolvidable para tiempos de whisky bebido en tacitas de porcelana y servido directamente de la tetera para que incluso a los policías les resultase más fácil hacer la vista gorda. Música que suena en cada una de las quinientas páginas de esta adictiva y fascinante novela y que te obliga a conectar el equipo y pinchar a Louis Armstrong, Scott Joplin, Benny Goodman, Glenn Miller, Duke Ellington, Billie Holiday, Lucienne Boyer…

¿Lo mejor de todo? Que, en el momento de contar su vida, Melodia tiene noventa años y la novela termina cuando todavía no llega a los cuarenta. ¿Habrá, por tanto, una continuación?

EL PIANISTA SICILIANO
Alfio Caruso
Umbriel

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