Por un cepillo de dientes

Baltasar Matzbach es una especie de detective megainteligente de 120 kilogramos en canal y capaz de resolver, casi a distancia, cualquier enigma que se le ponga por delante (y si no se le pone por delante enigma alguno, se lo inventa él). Como Nero Wolfe pero sin orquídeas.

Baltasar Matzbach es astuto, hiperdeductivo y posee amplios conocimientos sobre casi todo lo que puede resultar útil a la hora de desfacer entuertos. Como Holmes pero sin cocaína ni violín.

Wolfe disponía de un asistente -Archie Goodwin- encargado de narrar sus hazañas; lo mismo sucedía con Holmes y su siempre dispuesto Watson; Matzbach no iba a ser menos, y cuenta con un amigo de quien en ningún momento llegamos a conocer su nombre y que, muy a su pesar, se ve obligado a tratar de seguir los complicados procesos deductivos del protagonista. Y a colaborar activamente en los intrincados métodos de investigación imaginados por Matzbach -incluida una encuesta entre los diversos miembros de un curioso vecindario de su ciudad presuntamente encargada por un organismo oficial y cuya finalidad no es otra que averiguar quién coño dejó un cepillo de dientes en el cuarto de baño del detective en las primeras páginas de la novela.

De paso, y en el transcurso de unas alocadas y absurdas pesquisas, el propio Baltasar aprovechará para -con mucha ironía y fina mala leche- cargar contra los políticos alemanes de todos los tiempos, los urbanistas que han sido capaces de diseñar una ciudad como Bonn y desarrollar una curiosa teoría acerca de la función y el funcionamiento de las instituciones públicas germanas.

Es por este componente absurdo, tirando a delirante y surrealista de los planteamientos de Baltasar por lo que, puestos a comparar, ni Wolfe ni Holmes son capaces de hacerle sombra. Y se me ocurre sin embargo que, si Ignatius J. Reilly hubiera sido alemán, no le hubiera importado llamarse Baltasar y vivir en Bonn.

Ah, por cierto, el padre de Baltasar Matzbach en Gisbert Haefs, consagrado escritor de novela histórica y que, treinta años después de la creación de su orondo personaje, acaba de ver publicada en España su primera aventura.

Dice la sinopsis de contraportada que no le perdamos la pista a Matzbach, que ha llegado para quedarse. Esperemos que así sea.

Asesinato en la colina
Gisbert Haefs
Traducción de Carlos Fortea
Edhasa

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2 comentarios sobre “Por un cepillo de dientes

  1. Este escritor ¿tiene novela histórica publicada en español? No he leído nada de él. Este a lo mejor me lo compro.

    Saludos, Ricardo sive guapo zaragozano, desde Málaga.

  2. Bueno, solo buscando en la web de Casa del LIbro ya salen 10 o 12 títulos históricos (Roma, Cartago, Troya…) pero esta novela es la primera que leo de él y no está nada mal. Al menos me ha sorprendido su estilo y su sentido del humor un tanto disparatado.
    Saludos desde la agobiantemente tórrida Zaragoza

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