Giardino

Vittorio Giardino -que es uno y no trino y no debe tampoco confundirse con la famosa pareja de modistos sevillanos- es el creador de un buen puñado de personajes y unos cuantos tebeos muy recomendables.

Suyo es el detective Sam Pezzo, habitante de una ciudad que muy bien podría ser la Bolonia natal del dibujante, representante de la línea más clásica si hablamos de huele braguetas y protagonista de -si no me fallan las cuentas ni las consultas interneteras- ocho historias publicadas entre los años 1979 y 1983.

Otro de sus personajes es Jonas Fink, chico checo y judío que malvive en los años 50, con un padre detenido por su presunta oposición a las directrices comunistas y una madre marcada por ser la mujer de un hombre poco afecto al régimen. Distribuida en tres entregas -Infancia, Adolescencia y Juventud- podría pasar por una obra de Dickens, si bien con un escenario físico y temporal muy diferente. Pero calamidades, desde luego, no le faltan al pobre Jonas.

Mejor se lo monta -en todos los sentidos- Little Ego, la protagonista de unas historietas cortas con las que Giardino quiso demostrar que también podía tocar el género erótico si se lo planteaba aunque el resultado recuerde demasiado a las mujeres de Manara, sobre todo a las de El perfume del invisible o El clic.

Mucho más originales sin embargo me parecen las historias recogidas en dos volúmenes bajo el título Vacaciones fatales, en las que la literatura (con sus “negros” incluidos), el arte (detecto un cierto toque ripleyano) y la riqueza son los ingredientes de un buen puñado de páginas memorables.

Pero si hay un personaje por el que ya merece la pena dedicarle una nota como esta al boloñes, ése es Max Fridman, el espía protagonista de tres auténticos novelones: Rapsodia húngara, La puerta de Oriente y No pasarán -ambientada, no hay que decirlo, en la guerra civil española.

Fridman es francés aunque reside con su hija en Ginebra, casi nunca hace referencia a su mujer, trabaja para un servicio secreto de dudosa adscripción y siente pánico a las explosiones. No es intrépido, más bien se trata de un tipo tranquilo que rara vez hace uso de la violencia. Es sobrio, casi hasta el punto de que a algunos pueda parecerle soso. Tampoco es apuesto aunque suelen dársele bien las mujeres. Y, desde luego, no va diciendo por ahí que su nombre es Fridman, Max Fridman.

¿Su hábitat natural? La convulsa Europa previa a la locura hitleriana, escenario en el que se mueve como pez en el agua llegando incluso a pisar tierras hispanas en esas tres entregas del No pasarán en las que regresa al país en el que estuvo un par de años antes -y no precisamente de turismo, sino como parte de las Brigadas Internacionales- en busca de un compañero de armas desaparecido.

Y aunque yo los haya leído este verano, se trata de un buen montón de tebeos y personajes con los que pasar unas cuantas tardes lluviosas de otoño como el que acaba de comenzar esta misma madrugada. Elijas el que elijas, el acierto está garantizado.

Anuncios

2 comentarios sobre “Giardino

  1. Qué casualidad, señor Bosque. Yo no conocía a Giardino y hace un mes me regalaron el volumen I de “No pasarán”. Me parece realmente adictivo y más que recomendable. Lo que no conocía era “Little Ego”. Habrá que echarle un ojo (o los dos).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s