Hasta que la muerte os separe

Bevilacqua (Vila para los amigos o gentes con dificultades de pronunciación) y Chamorro siempre me han parecido dos picoletos excesivamente formalitos y educados, imagen ésta a la que quizás contribuya no solo su modo de resolver los casos que se les plantean sino también el aspecto que desprende su padre literario: el de buen chico, aplicado en los estudios e incapaz de romper un plato por mucho que se empeñe.

Sin embargo, tal vez deba reconocer que el actualmente brigada Vila parece estar más suelto en esta última entrega de la serie, más de vuelta de todo y dispuesto a dar las contestaciones oportunas sin pararse demasiado a pensar en si son política y diplomáticamente correctas o no.

E igualmente habrá que reconocer que Silva, por esta vez, ha decidido mojarse y afrontar un tema que a muchos -y especialmente muchas- no terminará de agradar: el del mal uso de una ley que debería proteger fundamentalmente a las mujeres como parte más débil -por lo general y en el aspecto meramente físico- en un matrimonio mal avenido, convirtiéndola en el arma ideal con la que conseguir unas condiciones francamente ventajosas a la hora de tramitar un divorcio.

Y le sale una novela resultona, como todas las suyas, muy bien estructurada aunque sin apenas investigación digna de recibir ese nombre. Vaya, que se lo han puesto tan fácil a la pareja de investigadores -acompañados en esta ocasión por la atractiva cabo Salgado y el primerizo guardia Arnau- que hasta yo, que a veces incluso tengo dificultades para averiguar dónde está la cerveza dentro del frigorífico, no he tenido duda alguna acerca de la identidad de la mala de la novela desde que se la nombra por primera vez en todo el texto.

Y no chafo con esto ningún desenlace sorprendente, que no lo hay. Porque la única finalidad de la novela, estoy seguro de ello, no es otra que la de denunciar algo que debería indignar a hombres y mujeres por igual. Que por algo somos todos iguales ante a Ley, ¿no?

La estrategia del agua
Lorenzo Silva
Destino
Anuncios

3 comentarios sobre “Hasta que la muerte os separe

  1. Gracias por tu lectura, Ricardo. Un poco condescendiente, pero vaya, algún día si quieres charlamos sobre platos rotos (mi obra es muy extensa, no sólo de Bevilacqua vive el hombre) y sobre cómo debe comportarse un policía en un estado de Derecho, cosa a la que algunos, en el país en que vivimos, y por suerte, se atienen.

    Abrazos.

  2. Gracias a ti, Lorenzo, por leer este blog. Y enhorabuena por tu valiente apuesta en estos tiempos en que si no dices ciudadanos y ciudadanas, trabajadoras y trabajadoras, vascos y vascas e incluso miembros y miembras hay quien te puede tachar de retrógado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s