Sábado de Gloria

Luis Bernal tiene 58 años en 1977. Es madrileño, católico como todos y no practicante como la mayoría (al menos, de los hombres). Su mujer, Eugenia -natural de Ciudad Rodrigo, cocinera de pesados platos e incapaz de gastarse un duro más de la cuenta- sí practica. Y mucho, hasta el punto de tener un oratorio en su propia casa. Meapilas de misa diaria, vaya.

Luis y Eugenia tienen dos hijos. Santiago ha salido a la madre -para desgracia del padre-, mientras que Diego se le parece bastante más.

Luis disfruta tomando un café de bar -y no la achicoría aguada que le prepara Eugenia- acompañado por una copa de Carlos III. Le gusta tapear siempre que puede para no comer en casa. Y también pasa parte de algunas tardes, cuando el trabajo se lo permite, en un piso que compró en secreto en la calle Barceló y en el que se ve, igualmente en secreto, con Consuelo, empleada de banca de unos 30 años.

Se fía de pocos de sus compañeros y de ninguno de sus superiores, pero es que no son tiempos para andar sin precauciones en su trabajo. Porque, repito, estamos en 1977, concretamente en la Semana Santa y el panorama político -y por extensión, policial- no está para bromas.

Una semana crucial para la Transición española en la que el presidente del Gobierno aprovechó que la mitad de los españoles estaban de vacaciones y la otra mitad de procesión para legalizar unos cuantos partidos políticos, entre ellos el comunista. Era Viernes Santo y, según el hispanista galés Ian Michael que se esconde tras el seudónimo David Serafín, lo hizo justo antes de un Sábado de Gloria en el que los pocos cambios que se habían producido desde la muerte del dictador se habrían ido al traste de haber triunfado el un tanto grotesco golpe de Estado que un buen grupo de nostálgicos del Régimen venían preparando.

Todo ello en una novela ágil que refleja muy bien el ambiente y la vida social del Madrid de aquellos convulsos años, con unos personajes bien definidos aunque otros resulten poco desarrollados, si bien hay que pensar que esta es la primera de una serie de seis novelas y tiempo tendrán esos personajes para ir creciendo literariamente como es debido.

Estaremos atentos a las siguientes entregas.

Sábado de Gloria
David Serafín
Trad.: Antonio-Prometeo Moya
Berenice

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4 comentarios sobre “Sábado de Gloria

  1. Bueno, sólo un “serafín” (ver “jerarquía angélica”) podría hablar mejor que nadie de un sábado de gloria….
    Y eso de que la querida se llame “Consuelo” parece muy apropiado.

  2. Es que hay nombres que son un destino….¿Y a ti no te llamaba la biología, la silvicultura ….o Caperucita?

    Felices cacaciones (Huy, de verdad que ha sido un lapsus…). Un beso a esos dos tesoritos…

  3. Ya puede ser que tengas razón con lo del destino y esas cosas. De hecho, siempre me acuerdo de una clase de geografía en 1º o 2º de BUP, hablando el profesor (recién salido de la Facultad, recién llegado al instituto) de los paisajes aquellos de la taiga y no sé qué cosas más. Al fondo, 4 alumnos tocando las pelotas y hablando sin parar. Nos pidió los nombres (y no es coña): Ríos, Prados, Bosque y Labrador.
    Nos cayó una bronca de mil pares de narices porque se pensaba que, encima, le estábamos tomando el pelo.

    Bueno, pues igualmente con las felicitaciones y les daré ese beso y algunos más a los peques en cuanto llegue a casa.

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