Entre fogones y tamiles

Me gusta Suter. Mucho. Prueba de ello es que ya he escrito en más de una ocasión acerca de alguna de sus novelas, como es el caso de Un amigo perfecto en La Gangsterera o El último Weynfeldt en Calibre .38.

Ahora le toca a la última que ha entrado en casa, la segunda editada en España en 2011, muy diferente a las anteriores, si bien se mantiene lo que ya es marca de la casa: la facilidad pasmosa para narrar que tiene este hombre, para sacar petróleo de una idea en principio insignificante de la que cualquier otro escritor sería incapaz de conseguir unas pocas páginas atractivas para el lector.

La novela en cuestión es El cocinero. La insignificante idea de partida: el despido de Maravan, un cocinero tamil afincado en Zurich incapaz de conservar su puesto de trabajo en un mismo restaurante durante más de un año, un hombre con pasión por los fogones y con altas cualidades como cocinero pero que, por su procedencia -lo de las castas no es exclusivo de la India, en la Europa occidental también se estilan aunque de un modo más sutil y nunca reconocido oficialmente- se ve obligado a desempeñar funciones de pinche, lavaplatos…

Su último despido coincide con el de una atractiva compañera de trabajo, Andrea, y juntos deciden aprovechar las buenas artes culinarias del tamil y las capacidades organizativas de la mujer para emprender un negocio al que ven un buen futuro: la preparación de comidas exóticas y excitantes que ayuden a las parejas en crisis a llevarse un poquito mejor y superar las rutinas que han acabado con la pasión de los primeros tiempos de relación.

Pero pronto Maravan se verá obligado a faltar a sus principios éticos y comenzará a preparar comidas para otros clientes de Love Food -que así han decidido llamar a su peculiar servicio de catering-, clientes que ya no son parejas aburridas de su diaria convivencia sino hombres de negocios que requieren sus platos como acompañamiento a las prostitutas de lujo que suelen acompañarles en sus fiestas.

Estamos, además, en tiempos de crisis, justo en el momento en que comenzaron a desplomarse los mercados y a quebrar bancos americanos por aquello de las hipotecas subprime, con las terribles consecuencias que todos conocemos y padecemos. Y son tiempos también de guerra en Sri Lanka -país de origen de Maravan en el que todavía conserva a su familia-, una guerra entre el ejército regular y la organización terrorista de los Tigres Tamiles que constituye un suculento negocio para traficantes de armas y honrados hombres de negocios europeos, muchos de ellos residentes en Zurich. Ciudad en la que, por cierto, los Tigres Tamiles o sus simpatizantes están instalados como unos ciudadanos más de Sri Lanka y tienen la mala costumbre de pedir donativos “voluntarios” a algunos de sus compatriotas. Como Maravan, por ejemplo.

¿A que la idea en principio insignificante del despido del cocinero ya no lo es tanto?

Pues eso, que El cocinero me confirma lo que ya sabía, que Suter es uno de los mejores y más imaginativos escritores de los últimos tiempos y que, desde luego, quedo a la espera de su próxima publicación. Sea la que sea.

El cocinero
Martin Suter
Trad.: Guillem Sans Mora
Lumen

firma twitter peqgplus firma

Anuncios
Entre fogones y tamiles

2 comentarios en “Entre fogones y tamiles

  1. Herminia dijo:

    Pues debería haberle puesto otro título ¿no crees? Despista un poco
    Ah me gusta la portada, yo también tenía unos zapatos verde manzana…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s