De más a menos

Sin ser demasiado holmesiano, sí he leído las cuatro novelas y bastantes de los relatos protagonizados por quien, sin duda, es el detective más célebre de todos los tiempos. Y también me gusta seguir las revisiones del personaje que se hacen a través del cine, el cómic o la televisión.

La penúltima (la última es la de un par de tebeos que me reservo para otro día), la serie de tres capítulos en su primera temporada titulada simplemente Sherlock, producida por la BBC y emitida recientemente por Antena 3.

Acogí el primer capítulo con expectación, es lo menos que se puede hacer cuando a un personaje decimonónico lo trasladan al siglo XXI y ponen a su disposición medios tan actuales como la telefonía móvil vía smartphone o la conexión a internet (de hecho es a través de un blog tal cual éste como Watson pone a disposición de los lectores las últimas correrías de su compañero de piso).

Titulado Estudio en rosa (adaptación libre pero evidente de Estudio en escarlata), ese primer capítulo cumplió con creces con mis expectativas: excelente ritmo, narración ordenada, perfecta conexión viejos-nuevos métodos, muy buena caracterización de los personajes salvadas las distancias temporales…

No puedo decir lo mismo del segundo capítulo, El banquero ciego (basado en el relato Los bailarines) y mucho menos del tercero, El gran juego (adaptación de Los planos del Bruce-Partington), caótica sucesión de desafíos aparentemente inconexos aunque uno sepa que, cómo no, Moriarty estará detrás de todo como suele suceder (salvando las distancias, Moriarty es a Holmes lo que Zapatero a Rajoy: el culpable de todas las desgracias conocidas y por conocer). Por cierto, que a los quince minutos ya adivinamos en casa quién era el malo de la película, lo que resta interés a una historia de la que ni siquiera llegamos a ver el final.

Hay una segunda temporada de otros tres capítulos: Escándalo en Belgravia, Los sabuesos de Baskerville y La caída de Reichenbach. Lo que no sé es si habrá, por mi parte, una segunda oportunidad.

Para saber más sobre la serie, como siempre la Wikipedia nos viene muy bien.

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5 comentarios sobre “De más a menos

  1. Vaya, por una vez no vamos a estar de acuerdo, Ricardo. No he podido ver todos los capítulos, pero me confieso fan rendido de los que he visto. Creo que lo que más me gusta es que sigan los argumentos originales, realizando transposiciones a la actualidad y respetando lo que han podido, incluso en cuanto a la forma en que se conocen (aunque debo admitir que el cambio de la cocaína y la heroína por la cafeína y la nicotina como adicciones de Holmes me parece un poco melifluo).
    La factura me parece elegante y muy cuidada, casi cinematográfica y, en general, cuando sacamos un hueco para verla, nos lo pasamos pipa.
    Ya sé que se sabe quién es el culpable antes de tiempo, pero ese es el problema de las novelas enigma. Y esto me da para armar gresca con los holmesianos empedernidos: pienso que el mérito de Conan Doyle es, precisamente, la creación de personajes que trascienden incluso a su propia obra. En realidad, pasada la infancia, las novelas y los cuentos de la serie no son una literatura que me haga disfrutar mientras la leo, pero uno no puede evitar enamorarse de Holmes (y sus habilidades), de Watson e incluso de Mycroft y de Moriarty (genio malvado que luego sería reproducido hasta la saciedad). Esta serie muestra que esos esterotipos siguen funcionando, que en lugar de escribir un libro y ser buen boxeador Holmes puede tener un blog y saber de artes marciales, o que Watson siempre tendrá una guerra de Afganistán de la cual ser veterano. Los yanquis ya se lo habían olido, al crear al amigo House.

  2. Sí, hombre, sí que estamos de acuerdo y, por supuesto, la factura de la serie y la adaptación de los viejos a los nuevos tiempos es excelente. Lo del taxi en lugar del carruaje de la primera, perfecto, y cómo lo pueden seguir a través del GPS del móvil. Los personajes, muy bien adaptados también (casi me gusta más Watson que Holmes), pero es que en los siguientes capítulos (sobre todo en el tercero) la cosa decae, y el desorden en la narración es un poco desconcertante.
    Y no es problema saber quién va a ser el malo de la peli antes de tiempo (en esta caso, es evidente que Moriarty, como encarnación del mal absoluto, tiene que estar detrás de todo); el problema es que un personaje que no se parece a Moriarty aparece demasiado pronto y, por solo la cara que pone, ya se sabe que es el disfraz que en esa ocasión ha adoptado para retar a Holmes.
    DE todos modos, no seré tan radical y, seguro, estaré atento a los nuevos capítulos: me apetece mucho ver cómo adaptan al perro de los Baskerville, por ejemplo

  3. Siento no opinar así, me gusta la serie y creo que los personajes están tratados con mucho mimo. Yo también descubrí quien era el malo nada más verle, pero eso no me impidió seguir la trama y llegar al final esperando el desenlace.
    Además, Holmes es tan histrionico como siempre lo he imaginado, fuera de este mundo, centrado solo en lo que a él le parece importante y nada más.
    Espero que veas la segunda parte y que te guste, pero si no es así, tampoco se acabará el mundo por ello. Como dijo no se quien, para gustos, colores.

  4. Tienes razón, Macel, yo también pienso que Holmes sería más o menos así si viviera en estos años (el detalle de los parches de nicotina, genial). Tal vez lo que me pasó es que el listón con el primer capítulo estaba muy alto y los otros me decepcionaron algo, pero seguro que veo la segunda temporada. Vamos, que lo prometo

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