Políticamente incorrectas

Hay novelas que envejecen mal, bien porque sus tramas y personajes no funcionan fuera de un contexto histórico muy concreto o porque la estructura y el modo en que están construidas no encaja de ningún modo con los gustos actuales. El lenguaje utilizado es otro factor a tener en cuenta, desde luego.

Hace poco releí las cuatro novelas de Giorgio Scerbanenco protagonizadas por Duca Lamberti, ese médico milanés expulsado de la profesión tras facilitar la muerte de una anciana enferma de cáncer: Venus privada, Traidores a todos, Muerte en la escuela y Los milaneses matan en sábado (estupendo título este último, dicho sea de paso).

Las releí con gusto y volví a disfrutarlas como cuando las leí por vez primera en la década de los ochenta. Cuatro novelas, cuatro, absolutamente vigentes en cuanto a sus tramas y estructura narrativa, tocando temas tan actuales como el tráfico de drogas y armas o la prostitución si bien tal vez chirríe un poco -visto con ojos de este siglo- el modo en que son tratados y los modos mostrados por el protagonista.

Sin embargo, leídas en sus ediciones originales, o casi, uno se percata de inmediato que son de las novelas que, como decía al principio, han soportado mal el paso de los años, en este caso por el lenguaje utilizado, que no es que resulte arcaico, barroco o pesado sino, simplemente, políticamente incorrecto.

No he leído la nueva edición de estas novelas por parte de Akal, pero supongo que se habrán andado con pies de plomo a la hora de utilizar palabras como mutante, invertido, pederasta o monstruo para referirse a un homosexual, o como subnormal para lo que solemos llamar actualmente disminuido psíquico, términos todos ellos frecuentes en las ediciones originales a que he tenido acceso.

Y es precisamente en la primera de la serie, Venus privada, en la que más violento resulta el uso de ese lenguaje evidentemente inapropiado para los tiempos que corren, siendo tal vez esta la razón por la que la editorial no la haya publicado todavía: el traductor debe de estar haciendo encaje de bolillos para que el resultado sea aceptable de acuerdo con los cánones actuales y sin desvirtuar el espíritu y la intención que pudiera tener Scerbanenco en el momento de escribirlas, pues según he oído o leído por ahí algunos de esos términos originales han desaparecido en la edición actual de las otras novelas de la serie.

Y me pregunto ahora: ¿se aplicaría el mismo criterio de corrección política a la hora de reeditar cualquier clásico universal? Ya saben, los Cervantes, Quevedo, Góngora…

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2 comentarios sobre “Políticamente incorrectas

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