Novelas en espera de una oportunidad

Hay autores que muestran una sorprendente habilidad para permanecer meses y años agazapados en nuestras librerías. Sin llamar la atención, callados, esperando su oportunidad…

Autores de los que has comprado algunos títulos en un momento de debilidad o en un rapto de inspiración, o te los han regalado, o tu librero de confianza te los ha enviado sin preguntar sabiendo que, conociéndote como te conoce, no te van a defraudar.

Pero por unas razones u otras, nunca es el momento adecuado para sacarlos de su estante o rescatarlo de la pila de lecturas pendientes -la actualidad manda y otros libros que han llegado más tarde se colocan sobre ellos; ya sabes: los últimos (en llegar) serán los primeros (en ser leídos)- y, al final te das por vencido y piensas que, tal vez, las próximas vacaciones…

En mi caso, uno de esos autores que han permanecido en silencio viendo como leía a otros de sus colegas es sudafricano: Deon Meyer, un tipo paciente que ha esperado casi seis años su oportunidad. Y cómo la ha aprovechado, oye.

Dos libros en casa: El pico del diablo (RBA, 2010) y Sombras del pasado (RBA, 2006). Empiezo por el último en llegar –El pico del diablo– y a las pocas páginas comienzo a darme cabezazos contra la pared por no haberle prestado atención antes. Historia potente, una trama excelentemente armada y tres personajes que comparten protagonismo casi a partes iguales: Benny Griessel, inspector de Homicidios de Ciudad del Cabo y alcohólico en busca de una oportunidad de redención ante la familia; Thobela Mpayipheli, exmiembro de los servicios secretos sudafricanos que no duda en tomarse la justicia por su mano y ejercer de implacable vengador contra quienes tienen tendencia a abusar de los menores; y Christine, madre de una niña de tres años y prostituta de lujo a la que todo va razonablemente bien hasta que se cruza en su camino un cliente un tanto posesivo.

Devorada con gusto la novela, Sombras del pasado está ya en mis manos. No va a permanecer seis años más en la estantería de los olvidados, quiero leer una historia que transcurre 15 años antes que la que acabo de leer y en la que, como secundario, aparece un Benny Griessel que, en aquel entonces, ya tenía algunos problemas con la bebida -menos evidentes o mejor camuflados- y era considerado la alegría del Cuerpo.

Quien los tenía -los problemas con la botella- y muy serios, por lo que leo en la sinopsis, es su jefe, Mat Joubert. Pero esa es otra historia que quiero ver cómo se resuelve y lo voy a ver ya, sin esperas.

Gracias, Deon Meyer, por la paciencia demostrada.

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