Cuatro estaciones

Aunque hace unos años disfrutamos -y en ocasiones padecimos- del auténtico aluvión que supuso el desembarco editorial de autores italianos y criminales, nada que envidiar al que posteriormente nos llegó de tierras nórdicas, llevaba un tiempo sin echarle el ojo a un autor transalpino y la ocasión ha llegado ahora, gracias a la recomendación de una de mis amigas feisbuqueras.

Una recomendación que demuestra -frente a lo que sostienen algunos acerca de la pérdida de tiempo que supone la participación en ellas- que las redes sociales sí sirven para algo, en este caso para permitirme descubrir a un personaje del que ya no voy a perderme nada: el comisario Ricciardi.

Creado por el napolitano Maurizio de Giovanni, Luigi Alfredo Ricciardi es un tipo serio, taciturno y mal soportado por sus compañeros de trabajo con dos notables excepciones: su sargento Raffaele Maione y el forense Bruno Modo, este último, el contrapunto jovial a la sobriedad del comisario.

¿Su hecho diferencial? Le hablan los muertos. Así, como suena.

Y aunque, vista la frase anterior, a alguien le pudiera parecer que se trata de una serie de novelas en las que lo sobrenatural, lo esotérico, constituye su soporte fundamental, nada más lejos de la realidad, pues las historias que conocemos a través de Ricciardi no podían estar más pegadas a la realidad.

Unas historias que transcurren en el Nápoles de los años 30, una ciudad triste, pobre y despiadada con sus vecinos que se convierte en la protagonista absoluta de la serie -de lo poco que llevo leído hasta ahora de la serie, en realidad-, mostrándonos de un modo absolutamente magistral la vida y las penurias de decenas de personajes, historias aparentemente inconexas pero que demuestran que Nápoles, como tantas otras ciudades grandes no dejan de ser en realidad pueblos que han crecido demasiado y en los que todos se conocen, se odian, se envidian y se protegen entre sí cuando la agresión procede de fuera de un entorno que comparten, como es el caso de unas fuerzas policiales que nunca son bien recibidas en los barrios más populares.

Cuatro estaciones de las que ya se han publicado dos en España: El invierno del comisario Ricciardi y La primavera del comisario Ricciardi. Faltan el verano y el otoño, además de otra titulada originalmente Per mano mia. Il Natale del commissario Ricciardi.

Cuatro estaciones y una Navidad que, seguro, no faltarán en mi casa. Y no deberían faltar en la tuya.

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2 comentarios sobre “Cuatro estaciones

  1. Se echa en falta el nombre de la persona que tradujo los libros de Maurizio De Giovanni. Si no es mucho pedir, ¿podrías mencionarlo? Gracias. Muriel

  2. Bueno, cuando escribo una reseña propiamente dicha (por ejemplo, para Calibre .38) siempre cito a la persona encargada de la traducción, y no suelo hacerlo cuando escribo cuatro notas como es el caso (ni siquiera he puesto la editorial aunque sale en la portada. En todo caso, según veo en los créditos, la traductora (al menos de esta novela) es Celia Filipetto Isicato. Muy buen trabajo el suyo, por cierto.

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