Dublineses

Y no me refiero a los relatos de Joyce ni a la película de John Huston basada en ellos, sino a los que encontramos en las novelas protagonizadas por un médico patólogo de profesión pero detective vocacional y metomentodo a tiempo completo.

Un tipo criado en orfanatos -en concreto en el de St. Christopher- y escuelas profesionales estatales -por ejemplo la de Carricklea- sufriendo en unos y otras los inevitables abusos tanto por parte de sus compañeros como de sus profesores o tutores; un hombre que fue rescatado de la miseria por el juez que le adoptó, le dio una carrera y le introdujo en una vida social bastante más acomodada; un hombre que dio a su propia hija, Phoebe, en adopción tras morir la madre de la criatura en el parto, no reconociéndola como propia hasta bien pasada la adolescencia.

Se trata, por supuesto, de Garret Quirke, forense del hospital de la Sagrada Familia de Dublín pero incapaz de limitarse a realizar su trabajo sin más y con cierta tendencia querer saber no solo las causas de la muerte de sus “clientes” sino también quién y qué puede estar detrás de cada una de ellas, aunque esta actitud no le genere más que problemas, tanto a él como a su complicado entorno familiar y sentimental.

Protagonista de cuatro novelas firmadas por Benjamin Black -seudónimo del irlandés John Banville cuando quiere soltarse la melena y escribir en clave criminal-, que nadie espere encontrar en ellas una acción trepidante o un ritmo vertiginoso. No, lo de Black es preciosismo a la hora de escribir, introspección, calma, avanzar poco a poco sobre todo en las relaciones entre sus personajes, descripción precisa del Dublín pobretón de mitad del siglo XX…

El secreto de Christine, El otro nombre de Laura, En busca de April y, ahora, Muerte en verano, la primera de las novelas de la serie que no lleva nombre propio femenino en el título sin que eso quiera decir que las mujeres dejen de tener el protagonismo que caracteriza a las anteriores entregas sino todo lo contrario: Françoise d’Aubigny -viuda del muerto de turno-, Dannie Jewell- hermana del mismo-, Isabel Galloway -la últina novia “formal” de Quirke- la propia Phoebe… Cuatro mujeres en torno a las cuales gira toda la historia.

Además de Dublín, claro, permanente protagonista de las muy recomendables novelas protagonizadas por el forense irlandés más curiosón de los últimos años.

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