Marvel 1602

Si asumimos como algo perfectamente normal que, a partir de los años sesenta del siglo pasado, levantemos una piedra -a poder ser en los USA- y nos aparezca un mutante o un humano mediocre con asombrosos superpoderes adquiridos de los modos más inimaginables, ¿por qué no pensar que eso podría ser igual de normal -o perseguido, según el caso- unos cuantos años atrás? Pongamos cuatro siglos antes, pongamos, por ejemplo, en 1602.

Eso es lo que debió de preguntarse Neil Gaiman cuando Marvel le propuso, en 2003, escribir el guión de un cómic para la Casa de las Ideas. Y, ni corto ni perezoso, decidió trasladar la acción habitual en estos casos desde los Estados Unidos de la actualidad hasta la Inglaterra isabelina, con presencia importante, dicho sea de paso, de la otra gran potencia de la época: la España más inquisitorial.

1602, un año en el que se vienen produciendo en la vieja Europa toda una serie de cataśtrofes de origen desconocido en las que los más supersticiosos -y quién no lo era entonces- ven el inicio del fin del mundo, obligando a la reina Isabel a encargar al jefe de su servicio de espionaje, un tal Nicholas Furia, y a su médico personal, Stephen Extraño, que adopten las medidas necesarias para evitar la hecatombe si ello es posible.

A partir de ahí, ocho intensos capítulos repletos de acción y referencias shakesperianas en los que nos encontraremos con personajes tan familiares como Peter Parquagh -jovencito adolescente que será picado por una araña al final de la historia-, Carlos Javier -líder de los llamados “nacidobrujos”-, el Gran Inquisidor -con un aspecto de Magneto que tira de espaldas-, Jean Gray, Scottius, Henry McCoy, Natasha o un tal David Banner, consejero del rey Jacobo VI de Escocia y que todavía no tenía la mala costumbre de volverse de color verde en los momentos de máxima tensión. Y, por supuesto, al juglar ciego Matthew Murdoch, agente de Furia que con sus canciones nos irá contando la historia de los llamados Cuatro del Fantastick.

Todo ello dibujado magistralmente por Andy Kubert para dar forma a un excelente cómic que solo podía haber salido de la cabecita loca de Gaiman. Si no lo leíste en su momento -como es mi caso- ahora lo tienes en un volumen recientemente editado por Panini.

firma twitter peqgplus firma

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s