Los muertos vivientes. Y sigue, y sigue, y sigue…

Cuatro años han pasado ya desde que escribiera esta nota sobre un tebeo que, con el tiempo, ha dado lugar a una serie de televisión y que, tal vez, fuera el precursor de la oleada de zombies que nos han invadido últimamente y desde todos los frentes: televisión, cómic, novela, cine…

Cuatro años, por tanto, leyendo esta serie que parece interminable. De momento van 15 números y la que te rondaré…

Una visita rutinaria a mi librero comiquero de confianza me devuelve a casa con, entre otras cosas, el último volumen de una serie apasionante y altamente adictiva: Los muertos vivientes, de Robert Kirkman.

Vamos ya por el número 7 y el interés se cotiza al alza. Si consideramos que el punto de partida de la historia no se caracteriza por su originalidad, la cosa tiene su mérito. Porque, veamos si esto que sigue no nos suena de haberlo visto ya unas cuantas veces.Un hombre (agente de policía en esta ocasión) despierta en un hospital en el que ha sido ingresado tras un tiroteo con unos delincuentes habituales. El hospital está desierto, no hay un alma por sus pasillos. El policía, después de un exhaustivo registro, recibe una desagradable sorpresa: enfermos, familiares y personal sanitario han abandonado, inexplicablemente, su condición de seres vivos para convertirse en seres muertos. O, al menos, no vivos. En una palabra, lo que desde hace tiempo se viene denominando zombies.

En el exterior, la cosa no mejora: vehículos abandonados en medio de las carreteras, comercios saqueados, ausencia de lo que conocemos por vida humana… hasta que, con cuentagotas, de entre los muertos comienzan a aparecer algunos supervivientes a la misteriosa plaga que acaba de transformar el mundo. A partir de ahí, y tras el esperado encuentro entre el policía y su familia, comienza la huida del grupo de vivos esquivando como pueden al de los muertos, mucho más numerosos pero menos inteligentes.

¿Qué hace entonces de esta serie algo especial? ¿Por qué resulta tan atractiva y novedosa a pesar de lo manido del tema? La culpa, evidentemente, la tiene un guionista tan extraordinario como Kirkman (al margen de la calidad de las ilustraciones y lo apropiado del uso del blanco y negro), que pone sobre la mesa el dramatismo inherente a situaciones como las que les toca sufrir a los protagonistas; que nos muestra cómo reinventar una sociedad sin caer en los errores de siempre no resulta sencillo; que nos coloca ante el dilema moral que supone plantearse si todo ser vivo debe ser considerado amigo y, por tanto, protegido del ataque de los zombies o si, por el contrario, algunos de ellos pueden ser una amenaza potencial para la convivencia y no prestarles ayuda resulta lo más aconsejable; que traza con maestría el carácter de los personajes y la evolución de sus actitudes conforme avanza la trama; que nos plantea, en el bestial desenlace de uno de los volúmenes, la pregunta del millón: ¿quiénes son, en realidad, los muertos vivientes? ¿los afectados por la terrible plaga o los supervivientes de la misma?

Pero hay una cuestión a destacar de un modo especial en el tebeo de Kirkman, fundamentalmente por tratarse de una realidad a la que ya nos enfrentamos en la actualidad: la renuncia voluntaria de los protagonistas a su libertad con el objetivo único de incrementar su seguridad, algo que pretenden -inútilmente- conseguir recluyéndose en una cárcel de alta seguridad.Aquí, en el mundo real sin muertos vivientes, aceptamos prohibiciones absurdas, humillaciones públicas en aeropuertos de medio mundo, asumimos la posibilidad de que nuestro correo no sea tan inviolable como antaño… Todo lo que haga falta con tal de protegernos de la amenaza terrorista.

¿Quiénes pueden terminar convirtiéndose, a este paso, en muertos vivientes?

Los muertos vivientes
Robert Kirkman y Charlie Adlard
Planeta de Agostini

firma twitter peqgplus firma

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s