Crímenes de película

Sublime. No se me ocurre otro adjetivo con el que calificar la que, sin duda, es la mejor trilogía criminal que he leído en toda mi vida: The Long Firm Trilogy, de Jake Arnott.

Tres novelas –Delitos a largo plazo, Canciones de sangre y Crímenes de película– en las que recorremos el Londres más canalla desde los años sesenta hasta mediados de los noventa, siempre a través de las narraciones de diferentes protagonistas si bien quien se erige como estrella absoluta de toda la serie sea Harry Starks, personaje literario tras el que se esconde otro real, el gángster londinense Ronnie Kray.

Un Harry Starks del que lo conoceremos todo en la primera entrega a través de la narración de unos cuantos delincuentes, policías o periodistas que tuvieron la suerte o desgracia de cruzarse en su camino. Un Harry Starks con presencia mucho más comedida en la segunda novela, si bien queda claro que no hay negocio turbio en la capital del Imperio que no sea controlado por su organización criminal. Y un Harry Starks al que casi no vemos en la tercera y última, pero cuya supuesta presencia en el entierro de Ronnie Kray -qué fantástico guiño al inspirador de la trilogía- sirve como punto de arranque de otra novela excepcional.

Ahora el peso recae en tres personajes: el periodista Tony Meehan, al que ya vimos en Canciones de sangre y que ha terminado convirtiéndose en el negro literario de las estrellas del hampa londinense; Julie Kinkaid -McClusky en la partida de nacimiento-, hija de un testaferro presuntamente eliminado por el propio Starks; y Gaz Kelly, delincuente de tres al cuarto que pasará de controlar la seguridad en las rave party de los noventa -y, por ende, la distribución de drogas de diseño en las mismas- a convertirse en… No, mejor no lo digo, sería chafar uno de los desenlaces más imprevisibles y logrados de la historia de la literatura criminal.

Los gemelos Reggie y Ronnie Kray

Tres personajes -Meehan, Kinkaid y Kelly- unidos de un modo u otro a Eddie Doyle, responsable del robo de unos lingotes de oro por el que ha pagado con unos cuantos años de cárcel y que, por improbable que pueda parecer en un principio, verán cómo sus caminos se unen en el rodaje de una película de bajo presupuesto sobre el mundo del crimen con la que un director de anuncios publicitarios pretende dar el salto a la gran pantalla.

No suelo valorar de 1 a 10 las novelas que voy leyendo, me resulta difícil hacerlo, pero en este caso haré una excepción y asignaré una nota no inferior a 28-29 al conjunto de la trilogía. Habida cuenta que la primera de las novelas es de 10, ya puedes ver cuál es el nivel de las otras dos.

En tus manos está disfrutar con tres novelas absolutamente imprescindibles para los amigos del género. A mí solo me queda dar las gracias a Rodrigo Fresán y Roja & Negra por hacer posible su lectura en España y pedirles -de rodillas si es preciso- que sigan la trayectoria de Arnott y no dejen nada de este tipo sin editar. En mí encontrarán a un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo…

seguirengplus

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2 comentarios sobre “Crímenes de película

  1. Como sabe, aquí otro esclavo, siervo y demás de Jake Arnott. Aunque lleve cuidado con lo que le propone, que está considerado una de las personalidades más influyentes del mundo gay en el Reino Unido…

    Me gustaría que Arnott tuviera aquí más éxito del que creo tiene, para asegurar más libros suyos vertidos al castellano. Pero me huelo que ud y yo estamos solos en eso de considerar a estos tres títulos la la mejor trilogía criminal de la historia…

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