Paraísos fiscales

Eddie tenía razón: La isla del tesoro era una referencia literaria, pero también una analogía. De igual modo que los piratas del siglo XVIII habían enterrado sus tesoros en las islas del Caribe, sus equivalentes actuales hacían exactamente lo mismo, pero con empresas fantasma y cuentas bancarias numeradas. El botín perdido estaba en un paraíso fiscal. En algún lugar de las islas Vírgenes Británicas.

Crímenes de película, Jake Arnott

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