No hay pena sin culpa

Nuestro derecho penal se basa en el criterio de que no hay pena sin culpa. Imponemos una pena según la culpabilidad de una persona; nos preguntamos hasta qué punto podemos hacerla responsable de sus actos. Es un asunto complejo. En la Edad Media era más sencillo, se castigaba según el delito: a un ladrón se le cortaba la mano. Siempre y sin excepción. No importaba que hubiera robado por codicia o porque de lo contrario se habría muerto de hambre. La condena era entonces una suerte de aritmética, a cada delito le correspondía una pena determinada. Nuestro derecho penal es más sabio, hace más justicia a la vida, pero también es más complicado. El atraco a un banco no es siempre sólo el atraco a un banco. ¿De qué podíamos acusar a Michalka? ¿Acaso no hizo algo que es connatural a todos nosotros? ¿De verdad habríamos obrado de otra manera de haber estado en su lugar? ¿No albergamos todos el anhelo de volver con nuestros seres queridos?

Crímenes, Ferdinand von Schirach

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