Le atendió Ramiro B (13)

No sé cómo lo ha hecho, pero Carlos se ha enterado de lo de mi trabajo. Tal vez me haya seguido al salir de casa. Sí, eso debe ser, porque él es más madrugador que yo y, sin embargo, ayer se quedó en casa después de que yo saliera para la tienda. Si es así, debió quedarse de piedra al verme acudir a un sitio distinto de mis escaleras del Banco de Crédito Agrícola, último trabajo del que Carlos tenía conocimiento.

No me gusta que me sigan, que los demás se interesen por lo que hago o dejo de hacer. Para eso ya estoy yo. Me basto y me sobro. Con Carlos puedo ser algo más condescendiente, ya que se trata de un alma cándida incapaz de la menor maldad, pero me preocupa que se preocupe por mí. Lo de menos es que, a partir de ahora, deba colaborar en el pago del alquiler (él ni siquiera me lo ha insinuado, pero creo que es de recibo) o poner dinero para el fondo común de comida, bebida y productos de limpieza. Lo verdaderamente sangrante es que uno no pueda disponer de un mínimo de intimidad, de vida privada al abrigo de las miradas curiosas de quienes te rodean.

Si sigo en la tienda un tiempo, tal vez deba plantearme buscar un apartamento propio y pasar de Carlos aunque le duela. Y es que a veces se comporta como la típica esposa celosa que tanto me fastidia.

Lee esta historia desde el principio en la etiqueta ramiro b
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