Le atendió Ramiro B (35)

Jamás pensé que Laura F pudiera ser tan ordinaria. “Donde tengas la olla, no metas la polla”, me ha soltado nada más quedarnos solos.

Por qué lo dices, le he contestado enarcando bruscamente una ceja, al más puro estilo Sobera. Por tu relación con las clientas, ha repuesto rápidamente.

El refrán que has utilizado creo que hace referencia a relaciones entre empleados y jefes o entre compañeros de trabajo (y no te hagas ilusiones conmigo, no soy lo demasiado bueno para ti, he añadido cínico), le he explicado con la paciencia de un profesor de primaria. Lo que haga con mis clientas (he querido recalcar el carácter posesivo del mis) es cosa mía que ni te va ni te viene.

No tiene buen perder Laura F. No sé si se habrá molestado por el tono de mi voz, por mi actitud cortante o por si haber frenado alguna expectativa que pudiera tener respecto a mí, pero el caso es que se ha dado la vuelta sin apenas dejarme terminar.

Mujeres, me he dicho en silencio: comienzan una discusión cuando quieren y la terminan cuando les da la gana.

Lee esta historia desde el principio en la etiqueta ramiro b

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