Le atendió Ramiro B (36)

Tras su última visita, en la que aproveché para dar el segundo (y espero que último) paso de mi plan, Carmen Lázaro no ha vuelto por aquí.

Han pasado sólo tres días, lo sé; y mi impaciente estado tampoco es normal, también lo sé. Igual que no me reconozco en el Ramiro B que, desde hace tres días, vuelve corriendo a casa y, antes incluso de sacar una cerveza del frigorífico (de las que paga Carlos, que el pobre todavía no me ha pedido dinero para contribuir a los gastos domésticos) se dirige a toda pastilla al salón y se queda como un bobo mirando el teléfono y comprueba, defraudado, que el piloto del contestador sigue apagado un día más.

teléfono

He llegado a pensar que el aparato está estropeado, que tal vez debería cambiarlo en la tienda. Le he pedido a Carlos (cada día más intrigado conmigo) que llamase desde su móvil para comprobar si funciona el contestador. Cuando ha accedido, hemos dejado que sonase cinco veces y después se ha escuchado mi voz invitándole a dejar un mensaje.

Cuando Carlos ha oído que ahora me hago llamar Manuel Fabra me ha mirado confuso, ha abierto la boca para decir algo, la ha cerrado y ha dado media vuelta. Creo que ha decidido, definitivamente, no tratar de comprenderme.

Al menos, la luz roja del contestador me ha hecho saber que el teléfono funciona a la perfección.

Todo es cuestión de tiempo entonces.

Lee esta historia desde el principio en la etiqueta ramiro b

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