Le atendió Ramiro B (38)

Odio los días lluviosos. Detesto llegar empapado al trabajo, detesto el trabajo en sí. Pero sobre todo, como mucha gente, detesto los paraguas, ese estúpido invento que sólo sirve para dejar olvidado en cualquier rincón en cuanto cesa de llover.

Prefiero, antes que portar un paraguas, llegar chorreando a la tienda y ensuciar los escalones enmoquetados que conducen al Infierno de los libros. Y me gusta cuando, como hoy, Laura F me seca la frente con su pañuelo, revuelve mi cabello y deja su olor en mis sienes para toda la jornada.

la-calle-mojada

Ese sencillo gesto incluso consigue aplacar la ansiedad que siento al ver que, cinco días después de introducir una nota en el bolsillo del anorak de Carmen Lázaro, ésta sigue sin dar señales de vida; ni por la tienda ni por la memoria digital del contestador de casa.

Empiezo a preocuparme por ella y empiezo a preocuparme por mí al tomar conciencia de que jamás había estado preocupado por nadie.

Lee esta historia desde el principio en la etiqueta ramiro b

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s