Le atendió Ramiro B (55)

Tres semanas han sido suficientes para que el detective contratado por Luis presente su informe acerca de las actividades de Carmen Lázaro cada vez que sale de casa.

En ese estilo aséptico e impersonal propio de atestado de la policía –se recibe llamada telefónica, personados en el lugar de los hechos, el sujeto presenta patatín patatán y expresiones similares–, el detective informa a su cliente que, desde el día en que vio salir de la librería sita en blablabla al objetivo del seguimiento en compañía de un individuo de raza blanca, un metro ochenta de estatura, pelo castaño…, éste –el objetivo, o sea Carmen Lázaro, traduce Luis– ha sido visto en compañía de dicho individuo un día sí y otro también.

Luis pasa una vez más la mirada sobre el informe, leyendo con desgana los lugares en que el objetivo y el individuo de raza blanca han sido sorprendidos en actitud cariñosa. Contempla las numerosas fotografías que el detective ha sacado de la pareja. Y lee la carta de despedida que su mujer le dejó en la mesilla del dormitorio hace un par de noches, la carta que le confirmó que aquello no tenía vuelta atrás.

detective

Al otro lado de la mesa, su director financiero espera impasible a que Luis deje los informes, las fotografías y la carta y le dé alguna orden sobre lo que debe hacer. Luis guarda los documentos en un cajón de su escritorio, del que saca un folleto de propaganda de la tienda que ha provocado su definitiva separación.

Cuánto dices que vale la tienda, pregunta a su director financiero. El director consulta sus datos y responde sin dudar, pero la cantidad que sale de los labios de éste no le importa, sólo lo ha preguntado porque es lo habitual antes de cualquier operación comercial.

Véndela de inmediato, ordena.

Y las indemnizaciones de los trabajadores, pregunta el director financiero. Luis guarda silencio unos instantes pensando que cualquier dinero está bien empleado a cambio del cierre de la librería.

Eso no es asunto tuyo, arréglalo con el director de personal, replica antes de indicar con un gesto de la mano que la reunión ha concluido.

Lee esta historia desde el principio en la etiqueta ramiro b

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