Una dulce semana postvacacional

Dicen que la vuelta al curro lleva asociada en muchos casos lo que los médicos y los medios de comunicación, tan proclives a poner nombre a todo lo que se cruza en su camino, han denominado “depresión postvacacional”.

Lo que en tiempos, simplemente, conocíamos como “vaya mierda tener que volver a la oficina con lo bien que estaba yo a estas horas en el chiringuito de la playa”.

Volvía el domingo pasado con cierto temor a la citada depresión después de tres semanitas de descanso estival. Tres semanas en las desconecté por completo del trabajo por el que me pagan pero no del mundo virtual al que últimamente dedicamos, probablemente, más horas de las debidas. Y pude asistir a través de mi Twitter a la lectura simultánea de una de mis novelas, algo que, desde luego, me produjo más estrés que esa temida finalización de las vacaciones. Los nervios por conocer la opinión que gentes a las que conoces por las redes sociales tengan de algo que uno ha escrito tratando de hacerlo lo mejor posible.

Los comentarios me hicieron engordar de satisfacción y desear, casi, dar por finalizado el periodo de descanso para volver cuanto antes ante un teclado en el que inventar nuevas historias.

galones y flores

Y volví el lunes. Y me encontré, sin esperarlo, con la mejor medicación posible contra depresiones de cualquier tipo: dos reseñas sobre dos novelas mías y una receta de cocina que un colega tuvo a bien extraer de una de ellas para publicarla en su blog. Las dejo aquí por si te apetece echarles un ojo:

Reseña de Cuestión de galones en Leer sin prisa.

Reseña de Manda flores a mi entierro en El salón del libro.

Migas a la aragonesa en Negra con puntillo.

Si la depresión postvacacional era esto, deseando volver a tener vacaciones para poder experimentarla de nuevo.

Muchas gracias por hacerme feliz.

 

Sigue las actualizaciones del blog en mi Twitter

 

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6 comentarios sobre “Una dulce semana postvacacional

  1. Espero poder leer la primera de ella el próximo mes y las otras cuando el tiempo me lo vaya permitiendo.
    Me fijaré en la receta, jejej, al mejor estilo Montalban.

    1. Sí, una ensalada ligerita que en algunos bares denominan Morloncho (morcilla-longaniza-chorizo). No sé yo si sería del agrado de la asistenta Adelí o entraría en la carta de la tarttoría de Enzo, pero bueno…

  2. Me alegro de haber aportado un poquito a que tu regreso al trabajo haya sido ameno.

    Me llevo apuntado el título de Cuestión de Galones para próximas lecturas. Un placer leerte.

    Un saludo.

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