Personas y personajes, actores y detectives

Tal vez fuera Stuart Kaminsky con sus novelas publicadas en la colección Etiqueta Negra de Júcar quien me predispusiera hacia ese subgénero dentro del género negro en el que personas de carne y hueso se convierten por obra y gracia de la imaginación de un escritor en protagonistas de historias jamás ocurridas en la vida real pero que encajan como un guante en la imagen que nos hemos ido formando de dichos sujetos.

Y no hablo de los recurrentes y famosísimos gánsteres (los Luciano, Capone, Lansky y compañía) a los que es relativamente sencillo encontrar entre las páginas de buen número de novelas de temática criminal (desde aquí me permito recomendarte, por ejemplo, El pianista siciliano de Alfio Caruso , en la que salen todos ellos y un buen número de músicos de la época aportando la necesaria y apropiada banda sonora), sino de otros tipos menos peligrosos y a quienes hemos visto cientos de veces en cine y televisión.

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Stuart Kaminsky (29 de septiembre de 1934 – 9 de octubre de 2009)

Porque tal vez fue Kaminsky el primero en imaginar tramas en las que actores como Errol Flyn, Cantinflas, Judy Garland o los hermanos Marx tuvieran una importancia capital, siempre acompañados por su detective de cabecera: Toby Peters.

Luego ha habido más, por supuesto. Por ejemplo el mexicano F. G. Haghenbeck, con un Sunny Pascal siempre involucrado en historias en las que John Huston, Elizabeth Taylor, Ricard Burton, Deborah Kerr, Ava Gardner, Cantinflas, Johnny Weissmuller o Frank Sinatra desempeñan un importante papel.

De los nacionales, permíteme quedarme con el sevillano Javier Márquez Sánchez, a quien descubrí en la sorprendente La fiesta de Orfeo, con un Peter Cushing más Peter Cushing que nunca y con quien continué disfrutando a tope en la extraordinaria Letal como un solo de Charlie Parker con John Wayne cabalgando en una trepidante historia llena de personas/personajes célebres.

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El último en llegar a casa ha sido José Luis Ordóñez con su novela Madera podrida con un clavo oxidado -accésit de la segunda edición del Premio de Novela Negra Wilkie Collins-, una original historia ambientada en el Hollywood de los años cuarenta en la que James McGinty, librero y asesino a sueldo en sus ratos libres, se ve obligado a investigar un caso en el que el espionaje americano, el contraespionaje alemán, las películas precursoras del cine snuff, los estudios cinematográficos como medio de blanqueo de capitales de origen mafioso, las partidas nocturnas en las que se mueve una cantidad impresionante de pasta y el siempre heroico Errol Flynn son los elementos ideales para conducir al lector a ritmo vivo por cada una de sus páginas, dejándole sin aliento con un desenlace que, particularmente, me parece demasiado precipitado. O será que me quedé con ganas de más.

Una novela que quizá por combinar tantos elementos pueda resultar por momentos -sin que el término tenga nada de peyorativo- un tanto rocambolesca. Una novela con la que lo pasé en grande durante dos o tres tardes de calorazo playero-veraniego. Una novela que refuerza mi convicción de que actores y novela negra son dos elementos que combinan a la perfección. Una novela, en definitiva, especialmente recomendable para aquellos que disfrutan con los detectives de corte clásico y las pelis en blanco y negro de la época dorada del séptimo arte estadounidense.

Madera podrida con un clavo oxidado
José Luis Ordóñez
M. A. R. Editor
 

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