Un gramo de odio o la plácida jubilación de un asesino a sueldo

Hace ya unos cuantos años descubría a un personaje que, a pesar de su pasado de juez en la Alemania nazi, se hacía querer: era el entrañable jubilado metido a detective privado Gerhard Selb, residente en Mannheim y protagonista de una trilogía compuesta por las novelas La justicia de Selb, El engaño de Selb y El fin de Selb.

Hace ya unos cuantos años creé yo mismo un personaje para mí también entrañable: la madre protectora, florista y suicidadora profesional Tana Marqués, protagonista hasta la fecha de dos novelas, Manda flores a mi entierro y Suicidio a crédito.

un-gramo-odio_grande

Con esos antecedentes, era de esperar que me gustase una novela del francés Frantz Delplanque que cayó en mis manos este verano, avalada además por una de mis escritoras no-criminales favoritas, la también francesa Amélie Nothomb. El título de la novela en cuestión: Un gramo de odio. El protagonista: Jon Ayaramandi, asesino a sueldo que ha decidido jubilarse y retirarse a llevar una plácida tercera edad en Largo, una tranquila localidad de Las Landas, en el País Vasco francés.

Plácida tercera edad en compañía de buena música, buenos libros, algún buen amigo. Plácida tercera edad hasta que no le queda otra que ayudar a Perle -vecina y madre de Luna, preciosa niña para la que se convertirá en el “abuelito”- a librarse de un novio un tanto agresivo mediante los expeditivos métodos que tan bien conoce.

Plácida tercera edad hasta que otro novio de Perle desaparece al tiempo que Ayaramandi se topa en largo, por casualidad, con Burger, antiguo compañero de profesión con quien nunca hubo buen rollito.

delplanque
Frantz Delplanque

Y me gustó, efectivamente, pero quizás menos de lo que esperaba. Porque la novela arranca muy bien, el planteamiento es original, el protagonista de la historia es un tipo encantador a pesar de su antigua profesión, los escenarios por los que se mueve -Las Landas- me resultan especialmente atractivos desde que pude pasar una temporada por la zona hace ya mucho tiempo, la narración es correcta… Sin embargo, poco a poco la trama se va deshinchando, los personajes secundarios van perdiendo entidad -salvo, tal vez, Valentin, un joven ayudante de cuando Ayaramandi ejercía de asesino- y el interés del hilo principal se diluye, a pesar de todo lo cual, repito, la novela es muy correcta y, si hubiera de calificarla, le daría un bien alto tirando a notable.

¿Lo mejor de todo? Que Delplanque está trabajando en ello, sacando adelante una segunda historia con un protagonista atractivo y que ya tiene perfectamente diseñado y que, seguro, brillará mucho más a poco que cuide esos pequeños pero importantes detalles. Si lo consigue, el resultado será, como mínimo, de notable.

Al tiempo.

firmatwitterbosque

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s