Un sueño oscuro y profundo bajo las aguas del río Clyde

sueño oscuro y profundoTercera vez que recibo en casa al señor Lennox y tercera que me cuesta dejarle marchar: la primera fue simplemente Lennox; la segunda, unos meses después, El beso de Glasgow; ahora, El sueño oscuro y profundo.

¿Y cuál es ese profundo y oscuro sueño? Pues nada más y nada menos que el que guardan quienes se alojan en lo más hondo del río Clyde, esos restos humanos de quienes algún día desaparecieron de la faz de Glasgow sin dejar ningún rastro tras de sí. Como, por ejemplo, Joe Gentleman Strachan, otrora prometedor gángster escocés del que no se ha sabido nada en los últimos dieciocho años, los transcurridos entre su último gran robo -el de 50.000 libras de las arcas de la Exposición Imperio de 1938- y la recuperación de sus huesos en un rutinario dragado del río que atraviesa la ciudad escocesa.

Claro que, ¿seguro que son los restos de Strachan?, se preguntan sus gemelas hijas -dos de ellas, al parecer el gentleman de las Hight Lands dejó una abundante y no siempre reconocida descendencia- ya que durante todo ese tiempo no han dejado de recibir un cuantioso regalo por cada uno de los aniversarios del glorioso golpe.

Por supuesto, si los gángsteres actuales -los Tres Reyes a los que conocemos de entregas anteriores- están satisfechos con el cierre de aquella enigmática desaparición y la policía no parece demasiado interesada en reabrir el caso, ¿quién mejor que Lennox para tratar de averiguar si, por fin, el misterio ha quedado resuelto?

Pues eso, que ahí tenemos al detective más marlowiano de la Gran Bretaña -aun disponiendo de pasaporte canadiense- inmerso en la, hasta ahora, más peliaguda de sus investigaciones que deberá compaginar con la resolución de un morboso chantaje al que está siendo sometido un conocido actor estadounidense a su paso por el Reino Unido.

Lennox, con su cinismo habitual, su afilado sentido del humor y su querencia por meterse en líos, cuanto más peligrosos, mejor, nos hará partícipes, de paso, de un episodio no demasiado conocido de la historia de la Guerra Mundial en la que le tocó combatir, la Segunda, con unos comandos británicos a los que se adiestró para defender la patria de una hipotética invasión por parte de las tropas de Hitler, unos cuerpos integrados por lo mejor de cada casa y habituados a matar o morir, nunca a hacer prisioneros.

Lennox, cínico y bienhumorado dadas las circunstancias pero tal vez algo más reflexivo y consciente de lo que se juega en cada envite, quizás porque se esté haciendo mayor, quizás porque, por fin, se esté enamorando. Y me gusta, por supuesto, que el personaje evolucione tan bien, que no se estanque en estereotipos. Señal de que hay personaje para rato, síntoma de que la cabeza de Craig Russell, su creador, guarda en su interior nuevas entregas tan jugosas y recomendables como estas tres primeras.

Por supuesto, señor Lennox, vuelta usted por esta su casa siempre que quiera, se encontrará las puertas abiertas de par en par.

El sueño oscuro y profundo
Craig Russell
Trad.: Santiago del Rey
Roca Editorial
 
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