12 años, 12 libros: “El pequeño Nicolás”

A finales de 2013 me planteé un objetivo de lectura: aprovechando que en 2014 cumplo 50 años, releer 12 de las novelas leídas antes de los 12 (más o menos) que consiguieron aficionarme a la literatura de por vida. La relación completa de los títulos a leer la tienes aquí, conforme vaya superando etapas iré publicando un breve comentario en este blog. Esta es una de ellas.

pequeño-nicolasEl pequeño Nicolas, de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé

Voy con la segunda etapa de mi regreso a la infancia y me pongo con un libro que, si no recuerdo mal, leí en su momento en francés. Su autor, René Goscinny, a quien luego disfruté como guionista de un montón de Astérix que pasaron por delante de mis pupilas. Pero entonces, cuando conocí a Nicolás, eso todavía no lo sabía.

Las aventuras de Nicolás no estaban ilustradas por Uderzo sino por Jean-Jacques Sempé, cuatro monigotes de vez en cuando para mostrar escenas cotidianas de la vida de un grupo de niños de unos siete años de edad, un grupo heterogéneo en el que resultaba fácil reconocer características que veías cada día a tu alrededor.

¿Quién no ha tenido como compañero de colegio al típico gordo, siempre a un bocadillo pegado? Pues ahí estaba Alcestes.

¿Al empollón insoportable y, además, gafotas, para que no pudieras pegarle? Agnan, claro.

¿Al niño rico (o menos pobre en los barrios pobres) que iba siempre mejor disfrazado que los demás? El de mi cole no se llamaba Godofredo, pero podía haber sido así.

¿O el grandullón de quien todos queríamos ser amigos, más que nada por tratar de librarnos de sus sopapos? El que yo conocí se llamaba… bueno, había unos cuantos, que Torrero (mi barrio) siempre fue pelín macarra y conflictivo. El francés se llamaba Eudes y le encantaba pegar siempre a la altura de la nariz.

Y ya que hablamos de colegios, seguro que en el tuyo había una maestra como la Mouchabière, paciente y resignada a tratar con una banda de impresentables de los que poco había que sacar y capaces de las hazañas más surrealistas sin siquiera despeinarse. Y en el fondo, nuestra Mouchabière nos quería. Gran mujer, la Mouchabière.

O el vigilante (o bedel, o conserje) malhumorado como Dubon “el Caldo“.

O el director, del que nunca supiste bien cómo se llamaba pero que ahí estaba, siempre dispuesto a imponer su ley. Lo de conseguirlo, ya…

Quien no vino nunca por mi cole fue el ministro. Ni un triste inspector. Sí nos mandaron en una ocasión a un par de estudiantes de magisterio para que hicieran sus prácticas. No sé si superaron la experiencia, no he vuelto a verlos, pero si me dicen que se hicieron cartujos o testigos de Jehová tampoco me sorprendería, la verdad.

Lee aquí las reseñas de mis lecturas infantiles de 2014

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2 comentarios sobre “12 años, 12 libros: “El pequeño Nicolás”

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