12 años, 12 libros: “Tom Sawyer”

A finales de 2013 me planteé un objetivo de lectura: aprovechando que en 2014 cumplo 50 años, releer 12 de las novelas leídas antes de los 12 (más o menos) que consiguieron aficionarme a la literatura de por vida. La relación completa de los títulos a leer la tienes aquí, conforme vaya superando etapas iré publicando un breve comentario en este blog. Esta es una de ellas.

TOM SAWYER COBTom Sawyer, de Mark Twain

Mi barrio, Torrero, está separado del resto de la ciudad por un Canal, el Imperial de Aragón, que lo recorre de oeste a este y ejerce de frontera natural entre el norte y el sur de Zaragoza, dejando en nuestro lado -el sur- edificios o instalaciones tan emblemáticas como la cárcel -actualmente Centro de Inserción Social Las Trece Rosas-, un antiguo vertedero al que llamábamos “el guano” o el cementerio.

Un Canal por cuyas orillas se puede pasear ahora, tras una reforma integral que las adecentó hace ya unos cuantos años. Pero cuando yo era un crío aquello era lo más parecido a un manglar de agua dulce que pudiéramos imaginar: vegetación salvaje, barro por doquier y, a falta de cocodrilos o caimanes, unas ratas del tamaño de conejos.

En mi barrio también había unas cuantas parcelas abandonadas, casas que lo fueron de una sola familia y que esperaban ser demolidas definitivamente para levantar edificios para varios vecinos, ruinas a las que se podía acceder por alguna ventana sin ventana o echando abajo una puerta carcomida. Quién sabe si alguna de ellas no ocultaría un valioso tesoro que nunca supimos encontrar.

También, ya lo he dicho, teníamos y tenemos cementerio, con un par de casonas a su entrada que hace cuarenta años no estaban tan bien conservadas como ahora y que constituían el desafío máximo al valor de los chavales del barrio, empeñados en explorarlas una y otra vez en busca de trozos de lápidas, flores marchitas, muertos incorruptos o ataúdes rotos.

El Canal de mi barrio no es el Misisipi, pero con un poco de ingenio uno podía pensar que aquello no era Torrero sino St. Petersburg. Y que uno no era uno sino Tom Sawyer, Joe Harper o Huckleberry Finn.

canal indios
Torrero siempre ha sido un barrio con carácter, declarado formalmente República Independiente por sus vecinos a finales de los 90

Acabo de releer una de las mejores novelas de todos los tiempos y no puedo evitar rememorar aquellas travesuras por el barrio, el modo de cruzar el citado canal colgados por la parte exterior de la pasarela que lo atravesaba, los juramentos de amistad eterna, el modo de presumir o pavonearnos estúpidamente ante las Amy Lawrence o Becky Thatcher del barrio, las cacerías de ratas o la búsqueda de ejemplares ya muertos a las que atar un cordel en la cola para voltearlas por encima de nuestras cabezas, el intercambio continuo de tesoros -canicas, petardos ya reventados, cromos o chapas de botellas de refresco-, las crueles burlas al mendigo del barrio -Peloduro, le llamábamos-, el maestro con la regla de madera siempre dispuesta a sacudirnos en las manos -lo peor era cuando te daba en la punta de los dedos, el muy cabrón-, las peleas a pedrada limpia que podían terminar en cuquera si la suerte no te acompañaba, las expediciones alrededor de la cárcel esperando que no escapase ningún Joe el Indio que pudiera amenazarnos de muerte…

Torrero no era St. Petersburg, el Canal no era el Misisipi, nosotros no éramos Tom Sawyer, Joe Harper o Huckleberry Finn.

No hacía falta. Nos bastaba la imaginación para transportanos a miles de kilómetros de distancia, a un siglo atrás en el tiempo para comprobar que, más o menos, todos los críos hemos sido iguales en cualquier momento y lugar, una de las claves que hacen de Tom Sawyer un auténtico clásico universal y atemporal.

Para Alcay, Alfranca, Almudí, Anquela, Aznar, Benedí, Buisán, Cabello, Capdevila, Casedas, Castillo, César, Cester, Desi, Diarte, Fredy, García Gimeno, García Hernández, Gaspar, Guillén, Hijos, Jacob, Lamarca, Montaner, Víctor y Carlos Minguell, Molinos, Monzón, Navarro, Pascual, Peirona, Pineda, Plana, Putze, Remacha, Requeno, Ríos, Salvador, Sancho, Sanmartín, Sebastián y algún otro que se me queda escondido en el teclado, sanantonianos todos ellos (salvo un infiltrado) criados y maleados a orillas del Canal. Gran cosecha, gran reserva.

 

Lee aquí las reseñas de mis lecturas infantiles de 2014

firmatwitterbosquefirmagoogleplus

Anuncios

5 comentarios sobre “12 años, 12 libros: “Tom Sawyer”

  1. Tal vez con el paso del tiempo esos recuerdos parecen mejor de lo que realmente fueron. Pero hasta cuando nos tirabamos piedras ¡Qué bien nos lo pasabamos!

      1. No te pùedes imaginar la alegria y la cantidad de recuerdos que me ha traido la foto. Increible, maravillosa y con ganas de encontrar más material de ese tipo.
        Muchas Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s