“La fragilidad del neón”, una historia dentro de la Historia

fragilidadEs relativamente frecuente encontrar novelas en las que el autor decide introducir personajes o tramas de ficción en acontecimientos históricos más o menos recientes, más o menos conocidos, recurso que no siempre funciona bien pues se trata de un hilvanado difícil de realizar que, a menudo, da lugar a textos que terminan descosiéndose por todas las costuras. Eso sí, en las contadas ocasiones en que la jugada sale bien, el resultado puede dar un bordado perfecto.

Y este es uno de esos casos, desde luego: Juan Laborda Barceló nos hace viajar al París de 1961, en plena lucha por la independencia argelina -guerra abierta en la colonia y manifestaciones y atentados continuos en la metrópoli-, aprovecha su pasión por el cine para hacer de cicerone en la visita a la capital francesa de una Linda Darnell en pleno declive, lejos ya aquellos años en que protagonizara ¿Ángel o diablo?, Sangre y arena o Pasión de los fuertes, aporta curiosas anécdotas vinculadas con el séptimo arte -a destacar la que ilustra sobre la relación entre Agatha Christie y Gene Tierney-, cuela unos oportunos cameos protagonizados por gentes de la talla de Picasso, André Malraux, Jorge Semprún o José María Areilza -una de las caras más amables y moderadas de los gobiernos de Franco y, a la sazón, embajador en París en aquella época- y, entre esos hechos históricos introduce dos personajes de ficción pero tan reales -o más- como los anteriormente citados, los hermanos Sandoval: Ramón, exiliado en Francia tras la guerra civil, y Manuel, combatiente en el desierto argelino en el bando de los independentistas.

Y detrás de todo, manejando los hilos de la Historia en un discreto segundo plano, Maurice Papon, el que fuera primero colaboracionista nazi y luego gaullista de pro, el que mandó a los campos de concentración alemanes a más de 1500 judíos y fue responsable, más tarde, de las fuerzas policiales francesas que reprimieron a sangre y fuego las manifestaciones de quienes anhelaban la independencia de su nación.

La fragilidad del neón no es novela negra, no es novela histórica, no es del todo ficción ni tampoco ensayo por completo. La fragilidad del neón es la crónica de un desencanto, el de dos perdedores siempre en el bando correcto pero, paradójicamente, también en el equivocado: el de los peones de la Historia.

Una excelente historia encajada con maestría en la Historia, un magnífico ejercicio de recreación del pasado reciente de nuestros vecinos del norte -y del nuestro, de paso- contado con la soltura y amenidad necesarias para que, una vez iniciada la lectura, no puedas dejarla hasta su desenlace.

Y si después de terminarla te quedas con ganas de saber más sobre ese sangriento episodio de octubre de 1961, te recomiendo otra lectura imprescindible: Asesinatos archivados, de Didier Daeninckx.

La fragilidad del neón
Juan Laborda Barceló
Alrevés
 

firmatwitterbosquefirmagoogleplusfacebook-subscribe-follow

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s