Sirenas, tatuajes y violencia doméstica

sirena rojaEl libro llevaba en mi pila de pendientes mucho tiempo, demasiado, acercándose ya a ese límite en el que corre peligro de pasar totalmente desapercibido al quedar sepultado -literalmente- por las siguientes novedades que van llegando de modo implacable cada semana. ¿Y por qué? No sé, tal vez la sinopsis de contraportada, leída a la hora de separar los libros a leer entre los “ya mismo” y los “tal vez más adelante”, no me animaba a hacerlo, eso de asesinos en serie, prejuicios religiosos, oscuros secretos… Términos, sí, atractivos para muchos potenciales lectores pero que a mí me suelen producir un cierto rechazo. Hasta que un buen día de vacaciones vi la novela incluida en el valioso fichero del colega Javier Abasolo y me dije: ¡a por ella!

Decisión acertada, desde luego, pues ya en las primeras páginas y en el arranque de la investigación me encuentro con que, a pesar de que todo apunta a que me voy a encontrar con un serial killer de manual, de los de traumas infantiles que terminan convirtiéndote en psicópata selectivo, la cosa pinta bien y quizás todo termine teniendo una explicación mínimamente plausible (es lo que tengo con este tipo de criminales, que no me los creo o no al menos en este país).

Avanzo rápido acompañado por una interesante galería de personajes, comenzando por los protagonistas, la agente de la Ertzaintza Eider Chassereau y el suboficial Jon Ander Macua, una pareja que, a pesar de llevar poco tiempo trabajando como tal, se complementa a la perfección, con una Eider más fiel al procedimiento policial y un Jon Ander con cierta propensión a ir por libre.

Y esa es una de las claves de la novela de Noelia Lorenzo Pino, la facilidad para componer personajes de carne y hueso, para trazar sus relaciones familiares -fundamentalmente en lo que se refiere al entorno más cercano de la agente así como del de Lorena, la tatuadora en torno a la que gira toda la trama- y el gran oído que demuestra la autora para los diálogos.

Otra clave de la historia, la más que correcta administración de la intriga y la habilidad con que Noelia, en la mayoría de los casos -hay momentos en que un lector avezado se olerá la trampa sin dificultad-, consigue conducir al lector en la dirección que le interesa. Más mérito si cabe teniendo en cuenta que la plantilla de sospechosos habituales está bastante cerrada, pues todo, por fuerza, debe centrarse en el círculo más íntimo de Lorena.

Y de fondo, flotando entre líneas, una historia de violencia doméstica soterrada, no por poco visible menos denunciable, la que asesta golpes no sólo o no necesariamente físicos sino psicólogicos pero igualmente dolorosos y humillantes.

Al desenlace se llega por eliminación, descartando cada una de las piezas sobrantes cuando la autora decida que así sea, pero, créeme, en esta novela el quién es lo de menos, importa más el por qué y, sobre todo, el entorno en el que se han cometido los crímenes.

Una buena historia y, repito, unos excelentes personajes que pueden dar mucho de sí. Al tiempo.

La sirena roja

Noelia Lorenzo Pino

Erein

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