Montalbano: la vida en Vigàta ya era igual hace tres décadas


Muerte en el mar abierto_135X220Fiel a su cita anual (en ocasiones llega a casa dos veces al año), recibo con los brazos abiertos lo nuevo de Andrea Camilleri, un libro con ocho relatos protagonizado por un Montalbano joven pero ya avezado en esto de perseguir malhechores: Muerte en mar abierto.

Un par de referencias temporales -el atentado contra el papa Juan Pablo II por parte de Ali Agca o la participación de Toto Cutugno en Sanremo con el tema L’Italiano– nos permite situar estos ocho casos en la primera mitad de los años ochenta. Como siempre, en Vigàta. Como siempre, con la habilidad del siciliano para caracterizar a sus personajes y convertir en entrañables incluso a ciertos miembros de las familias mafiosas rivales, los Cuffaro y los Sinagra, en esa tensa y permantente relación de respeto y rivalidad que mantiene el comisario con ambos clanes desde el principio de los tiempos.

El lector habitual de las historias de Montalbano disfrutará como he hecho yo con estos ocho relatos que tienen un poco de todo el universo Camilleri: líos de faldas, prostitución, inmigrantes, drogas… Con un Cataré que ya era tonto de joven; con un Augello mujeriego como siempre y un Fazio eficaz como pocos en su modo de recabar información; con una Adelí a quien no termina de caer bien Livia, la eterna novia del comisario, siempre con cierta tendencia a criticar los platos preparados por la cocinera y a llamar a su hombre a horas intempestivas.

La vida sigue igual tres décadas más tarde.

Eficaz como siempre, hábil para el humor y el costumbrismo a la siciliana, Camilleri es uno de esos valores seguros con los que nunca arriesgas y siempre disfrutas, que no es lo de menos. Al menos, yo lo hago, y que sea por algunas entregas más.

Muerte en mar abierto
Andrea Camilleri
Trad.: Carlos mayor Ortega
Salamandra

 

Lo ¿último? ¿penúltimo? de la factoría Camilleri: “Una voz en la noche”


Una voz de noche_135X220Hay quien cumple libros como la mayoría de los mortales cumplimos años. Un ejemplo claro de esto, don Andrea Camilleri, que cada año acude fiel a la cita que desde hace mucho tiene con sus fieles seguidores para ofrecernos una nueva obra, ya sea de las protagonizadas por el bueno de Montalbano u otras escritas al margen de esta excepcional serie, como las muy recientes La banda de los Sacco o El caso Santamaria.

Tras esta última, publicada hace apenas unos meses, le tocaba al de Vigàta, otro que cumple años en el transcurso de Una voz en la noche, 58 para ser exactos. Y, salvo que le encuentro con algo menos de apetito de lo habitual (incluso con algún problema digestivo tras la ingesta de las delicias cocinadas por Adelì o por Enzo), Salvo está en plena forma, hecho un chaval, y lo demuestra resolviendo un complicado asunto que, como suele suceder en las novelas del siciliano, tiene a la mafia local como un personaje más

Lee mi reseña de la novela en Calibre .38

Novedad editorial: “Una voz en la noche”, de Andrea Camilleri


Una voz de noche_135X220El día de su cincuenta y ocho cumpleaños, el comisario Salvo Montalbano tiene un altercado en la autopista con un conductor imprudente, un joven que resultará ser el hijo del presidente provincial. Esa misma noche se produce un extraño robo en un supermercado controlado por la familia Cuffaro, una de las más notorias de la mafia local. Cuando Guido Borsellino, el director del establecimiento, se suicida tras el durísimo interrogatorio al que lo someten Montalbano y Mimì Augello, que lo acusan de haber amañado el robo, la opinión pública pondrá al comisario y a sus hombres contra las cuerdas. Pero las cosas se complican aún más cuando la jovencísima prometida de Giovanni Strangio, el conductor temerario, aparece salvajemente acuchillada en casa de éste. Los obstáculos se suceden durante las pesquisas, y Montalbano se verá envuelto en una doble trama en la que el crimen organizado y la política parecen estar dándose la mano por debajo de la mesa. Borsellino, por supuesto, no se suicidó, y para descubrir el secreto que se llevó a la tumba, Salvo decide actuar por su cuenta y tirar de todos los cabos sueltos que tiene al alcance de su intuición. Las dos investigaciones se entrecruzarán y la incómoda verdad será una prueba más de la infinita dimensión que puede alcanzar la miseria humana.

En esta nueva aventura, compleja, siniestra y fascinante a un tiempo, el comisario Montalbano se muestra más escéptico e irreverente que nunca, y no duda en tomar carreteras secundarias para seguir su instinto infalible hasta el final. Vigàta y Montalbano son siempre los mismos, pero, en cierto modo, crecen y se transforman con cada nuevo caso.

Una voz en la noche

Andrea Camilleri

Trad.: Carlos Mayor Ortega

Salamandra

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“El caso Santamaria”, de Andrea Camilleri: desprestigia, que algo queda


portada_el-caso-santamaria_andrea-camilleri_201511300923La actividad literaria desplegada por Andrea Camilleri a sus 91 no es normal, como tampoco lo sería en el caso de tener 45. No, de ningún modo, su producción -por cantidad y calidad- resulta casi un insulto para quienes -mortales y normales pulsateclas- consiguen sacar adelante una novela cada año o año y medio. Que ya es mucho, por otra parte.

Así, en 2015 nos llegaban tres obras, tres, con diferentes protagonistas: la consabida y necesaria dosis de Montalbano en Un filo de luz; ese estupendo western a la siciliana que fue La banda de los Sacco; y un libro con nada menos que 39 relatos sobre mujeres y que llevaba por título, por qué complicarse, Mujeres.

Pues bien, arranca 2016 y ya a principios de febrero nos llega lo último -aunque tal vez a estas alturas de marzo tengamos que hablar de lo penúltimo- de don Andrea, de nuevo sin Montalbano, de nuevo pegado a la más rabiosa actualidad: El caso Santamaria.

Etiquetado como thriller político -yo más bien diría financiero, pero a estas alturas de la película cualquiera distingue la política de las finanzas, cuanto más turbias mejor-, Camilleri nos cuenta la historia de un metódico funcionario, Mauro Assante, encargado por sus superiores de informar sobre la situación económica real de una entidad bancaria, la Banca Santamaria, que parece no atravesar su mejor momento en lo que a solvencia se refiere.

Assante, temporalmente de Rodríguez pues su mujer e hijo han decidido irse de vacaciones para que pueda trabajar más a gusto, comienza enseguida a comprobar cómo su rutinaria y gris vida, siempre exenta de sobresaltos, se va viendo trufada de hechos, cuando menos, sorprendentes, como la visita inesperada en su domicilio de una mujer de bandera, la utilización fraudulenta de su propio vehículo, la presencia de un motorista que parece seguir sus pasos o esas llamadas telefónicas a deshora que tanto suelen desconcertar a cualquiera.

¿Casualidades? Tal vez lo puedan parecer para un hombre crédulo e inocentón como Assante, pero no para un lector avezado que no tardará en comprobar que, cuando un tipo molesta y una vez desestimados por demasiado sospechosos métodos de eliminación más expeditivos, quedan dos vías para que su trabajo no llegue a buen puerto: a) desequilibrarlo mentalmente o b) desprestigiarlo socialmente.

El caso Santamaria es una novela corta -marca de la casa Camilleri-, adictiva, pegada a la realidad que vemos a diario en prensa y televisión o que, mejor dicho, intuimos se oculta tras lo que los medios de comunicación nos quieren contar. Por si fuera poco, su desenlace es de esos que obliga al lector a descubrir su cabeza y exclamar: ¡Chapeau, señor Camilleri, con dos cojones!

El caso Santamaria

Andrea Camilleri

Trad.: Carlos Gentile Vitale

Destino

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Novedad editorial: “El caso Santamaria”, de Andrea Camilleri


portada_el-caso-santamaria_andrea-camilleri_201511300923¿Quién se esconde tras las grandes corporaciones? ¿Quién mueve realmente los hilos de las grandes operaciones bursátiles? ¿Quién controla a los que controlan la economía? Mauro Assante es el encargado de supervisar la transparencia de los bancos italianos. Casado y con un niño pequeño, pasa el verano solo en la ciudad porque debe elaborar un complicado informe sobre un banco. Sin embargo, durantem esos días de trabajo, su rutina se ve turbada: recibe extrañas llamadas, un motorista le persigue, una atractiva chica se equivoca de piso y acaba en su casa, la misma chica con la que volverá a encontrarse dos días después… ¿o quizá no es ninguna casualidad? Mauro se verá envuelto en una turbia trama de intereses que le obligarán a replantearse totalmente su vida.

El caso Santamaria

Andrea Camilleri

Trad.: Carlos Gentile Vitale

Destino

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Insta-reseñando “Un filo de luz”, de Andrea Camilleri


Que pase el siguiente, y este creo que lo voy a disfrutar

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Cada vez que hago la tontería de arrojar una moneda a alguna fuente (famosa o no) haciéndola pasar por encima de mi hombro me formulo el mismo deseo: de mayor quiero ser Camilleri, 90 años y un humor y una lucidez a prueba de bombas.

Lo demuestra de nuevo en la última novela de la serie de Montalbano que acaba de llegar a las librerías, Un filo de luz, en la que queda patente que los dos sicilianos (autor y personaje) se encuentran en plena forma.

Montalbano me alegra el día, las dos tardes del fin de semana, haciéndome disfrutar con sus problemas con las mujeres (los habituales con Livia y los recién adquiridos con Marian, su última conquista), su adoración por Adelì, su relación personal y profesional con Catarella, Fazio, Gallo y Mimì Augello que, una vez más, se mete de lleno en su papel de policía astuto y ligón profesional.

Disfruto con los sueños del comisario, a quien Camilleri parece dotar cada día de más libertad para conducirse como le venga en gana (supongo que son privilegios de la edad o que la veteranía es un grado).

Disfruto con sus comidas en la trattoria de Enzo y con sus paseos por el espigón hasta esa roca en la que, desde hace algún tiempo, una familia de cangrejos es testigo de las reflexiones de Salvo.

Disfruto con los temas habituales en el siciliano: los cuernos, los celos, los contactos informales con representantes legales de la mafia, la inmigración… Si algo funciona, para qué cambiarlo, ¿no? Y, además, ¿no son esos los motivos por los que se mata en cualquier parte razonable del mundo y no por esa peregrina e incomprensible razón de los serial killers de desafiar al investigador al mando del caso?

Disfruto porque, con el tiempo, todos estos personajes son parte ya de mi familia. Y disfruto y aplaudo con las orejas un desenlace (uno de los desenlaces, que Camilleri siempre o casi siempre obliga a Montalbano a resolver más de un caso por novela) inesperado, sorprendente y altamente emotivo que conecta a comisario y lector fiel con el pasado literario del personaje, con algo sucedido en una de las primeras novelas de la serie y que marcó durante un buen tiempo la vida personal de Salvo y Livia.

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Novedad editorial: “Un filo de luz”, de Andrea Camilleri


Un filo de luz_300_CMYKComo en anteriores ocasiones, una pesadilla provoca en el comisario Montalbano un malestar profundo, una aciaga sensación que lo deja receloso y aprensivo. Por desgracia, una vez más, los acontecimientos parecen darle la razón.

Primero entra en escena Marian De Rosa, milanesa, propietaria de una galería de arte, mujer elegante y con experiencia, una auténtica femme fatale ante la que Montalbano cae rendido de inmediato. En su fuero interno, Salvo sabe que su atracción por Marian no es una aventura cualquiera; se trata de algo distinto, como una fuerza invisible que lo trastorna y amenaza con trastocar su lucidez. Livia pasa a ser sólo una voz al otro lado del teléfono y Salvo es incapaz de sincerarse con ella, recurriendo a tácticas y subterfugios para postergar una decisión. Y mientras se debate en el torbellino de sus sentimientos, tres casos importantes requieren su atención: por un lado, la jovencísima esposa de Salvatore di Marta, dueño de un supermercado, es víctima de un atraco; por otro, dos tunecinos que trabajan en una finca agrícola desaparecen en lo que aparenta ser un asunto de tráfico de armas; y por último, una operación delictiva de altos vuelos aterriza en Vigàta.

Así pues, el siniestro sueño de las primeras páginas resultará premonitorio. En el desenlace de sus investigaciones, alguien muy querido para Montalbano resurge tristemente en su vida, y su relación con Livia recupera un cariz olvidado. Con la nitidez con la que un filo de luz recorta la zona de sombra, un comisario Montalbano más vulnerable que nunca afronta su destino con el alma convulsa.

Un filo de luz

Andrea Camilleri

Trad.: Teresa Clavel Lledó

Salamandra

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“La banda de los Sacco”, un western al estilo Camilleri, un western al estilo siciliano


saccoVuelve Camilleri a las librerías y en esta ocasión deja que Montalbano descanse en su querida Vigàta, que se relaje nadando en las aguas de Marinella, que trate de hacer una vez más las paces (aunque sea vía telefónica) con Livia.

Vuelve el de Porto Empedocle y lo hace con una de esas historias que de vez en cuando nos regala sobre la Sicilia de finales del XIX y principios del XX, esa Sicilia pobre como las ratas en la que la mafia (todavía no organizada como la empresa que conocemos hoy sino como modo de vida) comienza a echar a andar.

Para ello, se sirve de unos hechos tristemente reales: que nadie afronte la lectura de esta obra como si de una novela se tratase pues el autor deja poco hueco a su imaginación y se conduce como lo haría un periodista que se limitara a narrar unos hechos del modo más objetivo posible. La historia, los hechos reales en que se basa La banda de los Sacco, se nutre de los recuerdos, de las cartas, de las fotografías y documentación conservada por Giovanni Sacco, hijo de Girolamo y nieto de Luigi Sacco, patriarca este último de la familia y detonante de los tristes sucesos que aquí se cuentan.

“Esta historia, absolutamente auténtica, he podido escribirla sólo porque Giovanni Sacco, uno de los seis hijos de Girolamo, me ha invitado a contar las vicisitudes de su familia y me ha proporcionado documentos oficiales, escritos familiares y también las actas del proceso. He intentado contar, a través de este «western de la Cosa Nostra», para usar un título de Sciascia, cómo la mafia no sólo mata, sino que, allí donde el Estado está ausente, también condiciona y trastorna irreparablemente la vida de las personas”, asegura el autor.

Luigi Sacco es socialista convencido (toda la familia lo será), un hombre que se considera libre en un pueblo, Raffadali, en el que todo hijo de vecino debe aportar parte de sus beneficios a la mafia local, a los hombres que han decidido sustituir al Estado, a quienes imponen su ley por encima de la que tratan de aplicar los carabinieri. Y la desgracia de Luigi comienza el día en que recibe una carta exigiéndole el diezmo y se niega a entregarlo. El día en que tratan de robarle para que sepa quién manda y decide recurrir a las fuerzas policiales, algo absolutamente impensable.

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Los hermanos Alfonso, Salvatore y Giovanni Sacco

A partir de ahí, el calvario que supone que todos sus vecinos le den la espalda, que todo se vuelva en su contra con denuncias falsas y testigos que mienten, que parte de sus seis hijos (Vincenzo, Salvatore, Giovanni, Girolamo, Filomena y Alfonso) deban echarse al monte, renunciar a su siempre honrado modo de ganarse el sustento y disponerse a defenderse, un día tras otro, de mafiosos, carabinieri y fascistas.

Una historia, real y triste, que termina con varios de ellos en prisión, condenados a la perpetua en 1928 y de la que sólo saldrán mediados los años sesenta.

Sin haber cometido delito alguno, tal vez alguna muerte en legítima defensa.

La banda de los Sacco, obviando el hecho ya citado de que no se trata de una obra de ficción sino de la simple narración de unos hechos contrastados, se disfruta de principio a fin, 180 páginas de un Camilleri muy alejado del que solemos ver en las novelas de Montalbano pero manteniendo el pulso, la agilidad que le caracteriza y sirviendo, una vez más, para reflejar la lamentable realidad cotidiana de la Silicia profunda.

La banda de los Sacco

Andrea Camilleri

Trad.: Juan Carlos Gentile Vitale

Destino

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Novedad editorial: “La banda de los Sacco”, de Andrea Camilleri


saccoUn western mafioso de sangre y venganza de la mano del maestro de la novela negra italiana: Andrea Camilleri. La historia real de una injusticia cometida sobre la familia Sacco por parte del sistema mafioso.

Raffadali, Sicilia, años veinte. Los hermanos Sacco son hombres libres, de ideas socialistas;son hombres hechos a sí mismos a quienes su padre Luigi inculcó la cultura deltrabajo y el respeto a los demás. La vida cambia de repente cuando, una mañana, el mayor de ellos recibe una carta anónima, luego otra, y luego sufre un intento de robo.

Luigi Sacco lo denuncia a los carabinieri, pero éstos se encuentran totalmente desorientados:nadie antes se ha atrevido a denunciar a la Mafia. A los Sacco no les queda más remedioque defenderse ellos mismos. De la mafia y de la policía, de sus paisanos cómplices delos traidores y de las autoridades.

La banda de los Sacco

Andrea Camilleri

Trad.: Juan Carlos Gentile Vitale

Destino

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Mi alfabeto del crimen: C de Camilleri, Andrea



Andrea-Camilleri

Andrea Camilleri. Nacido en Porto Empedocle (Sicilia, Italia) en 1925, poco nuevo se puede decir de uno de los maestros de la novela negra mediterránea, con un personaje tan cautivador como el comisario Salvo Montalbano, protagonista de una fantástica serie de más de 30 títulos e incluso de una serie de televisión que no está nada mal, con adaptaciones bastante fieles a los textos originales y con unos intérpretes que hacen que los personajes principales sean perfectamente reconocibles.

Con Izzo y Márkaris, Camilleri integra la indiscutible y afilada tripleta atacante de mi alineación criminal de la selección Europa del Sur.

Buenas tramas, excelentes diálogos, narración ágil, dramas cotidianos salpicados con una buena dosis de costumbrismo y con los toques de humor del inefable Catarella, Catarè, ese entrañable policía telefonista que tantos quebraderos de cabeza provoca al comisario.

Y gastronomía, mucha gastronomía. Pero es que estamos en Italia, ¿no? Pues eso, plenamente justificadas las páginas dedicadas a hacernos salivar.

De Camilleri (de Montalbano, en realidad) escribí (escribimos) hace algún tiempo en Calibre .38, el día que nos dio por darnos una vuelta por Vigàta. Lo puedes leer aquí.

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