No hay dos sin tres: “Una primavera de perros”, de Antonio Manzini


Una primavera de perros_135X220Afortunadamente, no hemos tenido que esperar más de seis meses para seguir recibiendo noticias de este romano desterrado al Valle de Aosta, de nombre Rocco Schiavone y profesión subjefe de la policía italiana.

Le conocimos en Pista negra, le vimos evolucionar en La costilla de Adán y, ahora, madurar en cierto modo en la nueva entrega que llega por primavera, como debe ser: Una primavera de perros.

Y digo madurar -en la medida en que puede madurar un tipo como Schiavone, ya en una cierta edad y encantado de conocerse- porque observo con agrado cómo, poco a poco, nuestro subjefe se va desprendido de ciertas actitudes de gallito de corral, esa pose de “machito” perdonavidas con las mujeres que no me terminaba de agradar y, si bien no ha perdido su gusto por las féminas -ni falta que hace- sí parece más centrado en una sola aostana, al margen de que mantenga fidelidad eterna hacia su difunta y siempre presente esposa.

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Novedad editorial: “Una primavera de perros”, de Antonio Manzini


Una primavera de perros_135X220El carácter irascible del subjefe de policía Rocco Schiavone ha seducido a los lectores italianos hasta el punto de que sus últimas novelas han ocupado los primeros puestos de las listas de ventas. Con cada nuevo episodio, este romano de pura cepa —desterrado a una pequeña ciudad al pie de los Alpes por ciertos comportamientos de dudosa licitud— ha ido adquiriendo una dimensión más incisiva y profunda, para deleite de sus cientos de miles de seguidores.

Tras pasarse nueve meses destrozando sus Clarks, pues se niega a calzarse unas botas de montaña apropiadas para la región, Schiavone acoge con escepticismo la llegada de una teórica primavera al valle de Aosta. Su resistencia a someterse a la realidad de aquel lugar, donde ni las estaciones del año son como deberían ser, se refleja también en su labor profesional. Al conocerse el accidente de una furgoneta en el que mueren el conductor y su acompañante, Rocco reacciona con su habitual irritación e intenta desentenderse del asunto. Sin embargo, pocos días después, la desaparición de una joven perteneciente a una rica familia de constructores de la zona despierta su instinto de sabueso: las pesquisas para encontrar a la chica le abren las puertas de un mundo subterráneo que lo deja estupefacto. Rocco conoce muy bien los negocios turbios que se dan en una gran ciudad como la que tanto añora, pero no sospechaba hasta qué punto podía existir algo semejante en ese rincón perdido entre las montañas. Finalmente, Schiavone no tiene más remedio que ponerse manos a la obra, lo que lo obligará a apartar de su mente el espinoso asunto de su relación con la mejor amiga de su última ex, además de un doloroso hecho de su pasado que se niega a aceptar.

Una primavera de perros

Antonio Manzini

Trad.: Regina López Muñoz y Julia Osuna Aguilar

Salamandra Black

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Reseñando “El alcornoque de los muertos”, de Fernando Roye, en Calibre .38


alcornoqueAproximadamente un año después de su debut, llega la segunda entrega de las aventuras protagonizadas por el sargento de la Benemérita Carmelo Domíguez, ese hombre de desconcertante mirada negra y azul creado por Fernando Roye.

En El caso de la mano perdida, la novela que supuso la aparición del personaje, Roye hacía gala de un humor exquisito, sutil y por momentos incluso algo naíf para narrar de un modo soberbio las idas y venidas de la mano de un cadáver que, dentro del bolsillo de Domínguez, se recorre media Sierra Morena de los años cincuenta al tiempo que nos cuenta, con acertadas pinceladas, como era la vida cotidiana en una casa cuartel y un pueblo de provincias de la época.

En El alcornoque de los muertos, una obra más madura y elaborada que la primera, Fernando Roye prescinde en parte de ese humor que caracterizó su primer trabajo -aunque seguiremos encontrando toques que nos arrancarán una sonrisa- para centrarse más en el aspecto humano, en la dificilísima convivencia en entornos tan cerrados como el que representa una pequeña comunidad de varios cientos o miles de habitantes en los que el bando ganador del golpe de Estado de 1936 ha copado posiciones y está representado en todos los frentes, desde el alcalde al cura, desde el cacique al estraperlista de turno.

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Reseñando “La costilla de Adán”, de Antonio Manzini, en Calibre .38


costillaVuelve Rocco, sí, y vuelve para añadir algunos datos a los pocos que conocíamos de su pasado en su querida Roma, en su cálido Trastévere -la Roma que añora como le añoran algunos de sus antiguos subordinados, luego tan mala gente no será-, antes de ser desterrado al frío de los Alpes, ese escenario en el que su loden y sus carísimos Clarks desentonan lo suyo. Pero cuando uno nace elegante, muere elegante.

Sabremos algo más acerca de esa ambigüedad que demuestra en su relación con las mujeres, siempre dispuesto a saltar de cama en cama pero mostrando fidelidad eterna cada noche a su difunta esposa en esos breves, ingeniosos e ilustrativos diálogos con que suele terminar cada jornada de trabajo.

Profundizaremos en su actual vida laboral, que transcurre rodeado de ineptos salvo por lo que respecta a Italo Pierron, policía tan corruptible como él mismo -o sea, lo justito para redondear ingresos pero sin abusar- o al forense Fumagalli, dotado de un humor ácido y negro como procede si quieres tomarte en serio semejante profesión y no morir en el intento.

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Novedad editorial: “La costilla de Adán”, de Antonio Manzini


costillaForzado a abandonar su querida Roma natal debido a ciertas irregularidades en el desempeño de su labor policial, Rocco Schiavone es enviado al valle de Aosta, que pese a estar situado en la península Itálica, para un meridional como él es lo más parecido a aterrizar en Marte. Rodeado de imponentes montañas, atenazado por un frío glacial y desconcertado ante el carácter circunspecto de los habitantes del lugar, Rocco encara su segundo caso con el mismo talante de siempre, irritable y transgresor hasta el límite de lo permisible, pero imbuido de un profundo sentido de la justicia.

Cuando una mujer es hallada muerta en su casa y, en la penumbra, se extienden las secuelas de lo que en apariencia ha sido un robo violento, el subjefe Schiavone se resiste a la tentación de creer lo evidente. Una serie de coincidencias y divergencias, sumadas a la ambigüedad de algunos personajes, transformará gradualmente el escenario del crimen en una espesa niebla de misterios. Para despejarla, Schiavone pondrá en práctica su contundente método particular, basado en la intuición, la astucia, una inquebrantable lealtad a su gente de confianza y cierta tendencia a tomarse la justicia por su mano.

Como ya se vislumbró en Pista negra, su primer caso, cada interrogatorio de Schiavone, espoleado por su característico mal humor y su irreductible tenacidad, aviva la curiosidad del lector. Así, la cohesión geométrica de las tramas de Manzini y el desasosiego de su personaje, de una humanidad desbordante, han convertido las historias de Schiavone en un éxito sin precedentes en Italia, un fenómeno que va camino de extenderse a todo el continente europeo.

La costilla de Adán

Antonio Manzini

Trad.: Regina López Muñoz y Julia Osuna Aguilar

Salamandra Black

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Rocco Schiavone, ese hijoputa encantador


costilla adan

Pues ya tenemos de nuevo entre nosotros a este entrañable cabronazo que es el subjefe Rocco Schiavone, romano hasta la médula pero desterrado al Valle de Aosta, donde Cristo perdió la alpargata, alejado de su cálido Trastévere e inmerso sin remedio en un ambiente gélido en el que su loden y sus carísimos de la muerte Clarks desentonan lo suyo.

Schiavone, rodeado de ineptos salvo por lo que respecta a Italo Pierron, policía tan corruptible como él mismo -o sea, lo justito para redondear ingresos pero sin abusar- o al forense Fumigalli, dotado de un humor ácido y negro como procede si quieres tomarte en serio semejante profesión y no morir en el intento.

Schiavone, mujeriego irredento pero fiel a su Marina. Deslenguado, malhumorado, borde y sin embargo encantador.

Me sorprendió en Pista negra, de la que escribí en Fiat Lux, una interesante novela en la que lo de menos es su trama policiaca, no excesivamente compleja. Por eso recibo con alegría las galeradas de La costilla de Adán y las devoro en un par de tardes para constatar que el olfato no me falla y, como intuí al leer la primera de la serie, Rocco ha llegado para quedarse entre nosotros y hacerse un hueco en nuestros tiernos corazoncitos de lectores criminales.

La costilla de Adán, en la que de nuevo lo que más pesa son los personajes y los ambientes descritos, el deambular del desterrado Rocco por ese valle que odia a muerte. Como ejemplo, decir que la novela tiene unas 250 páginas -qué gusto poder condensar en ese espacio lo que se quiere contar sin abrumar al lector con tochos de 500 para arriba- y que, llegados a la 90 y en lo que se refiere al caso a resolver, subjefe y lector saben lo mismo que en la 20. Ni un pasito más y, sin embargo, una delicia de lectura que resulta difícil suspender ni siquiera durante lo que dura una merienda rápida.

Seguiremos informando, pero será un poco más adelante y en Calibre .38. De momento, vete haciendo un hueco en tu librería para esta nueva entrega y, en cuanto salga a la venta, hazte con un ejemplar.

Te va a gustar, que te lo digo yo.

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“Pista negra”, primera novela de Antonio Manzini protagonizada por Rocco Schiavone


pista negraQue, a finales del pasado año, Salamandra -una de las editoriales de referencia en España-, se decidiera a lanzar un sello específico dedicado al género negro fue, sin duda, una gran noticia para los aficionados al mismo. Que al frente de dicha colección fuera a estar Anik Lapointe, garantía de que las cosas se iban a hacer muy bien.

Con los tres primeros títulos, la editora puso sus ojos en la literatura norteamericana, ofreciendo al lector Galveston, que suponía el debut en la novela del guionista Nic Pizzolatto; La entrega, la última de Dennis Lehane en lanzamiento simultáneo con el estreno de su adaptación cinematográfica; y la sorprendente La mujer de un solo hombre, de la reciente y desgraciadamente fallecida A. S. A, Harrison.

El cuarto título de la colección supone un cambio de aires en la vida de la editorial así como en la de su protagonista, que se ve obligado a cambiar su amada, meridional y cálida Roma por la escandalosamente norteña, fría y desconocida Aosta, en el corazón de los Alpes italianos.

Puedes leer mi reseña de esta estupenda novela en la revista Fiat Lux.

 

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Novedad editorial: “Pista negra”, de Antonio Manzini


pista negraA consecuencia de un turbio incidente con el hijo de un poderoso político, Rocco Schiavone, subjefe de la policía de Roma, ha sido «desterrado» a una pequeña ciudad del valle de Aosta, en los Alpes italianos. Para un romano sofisticado y amante de la buena vida, no es la mejor noticia. El frío, las botas de nieve y el provincianismo de los autóctonos estimulan la natural tendencia de Rocco a las malas pulgas, así que, visto el panorama, un caso difícil le vendría de maravilla.

La ocasión se presenta cuando aparece un cadáver aplastado bajo las huellas de una máquina pisanieves en una de las estaciones de esquí de la zona. El desafío es importante. A la escasez del material encontrado hay que añadir la ignorancia de Schiavone de las costumbres locales, su desconocimiento del dialecto y la historia del lugar. Nada que amilane, desde luego, a una persona decidida y orgullosa como él. Sin renunciar un ápice a su temperamento meridional, Rocco se abre camino entre pistas, refugios de montaña y teleféricos, interroga a monitores, guías y enigmáticos operarios del valle, y, sobre todo, traba relación con unas cuantas lugareñas guapas dispuestas a ofrecerle una cálida bienvenida.

Perspicaz observador de la naturaleza humana, Antonio Manzini ha combinado una buena dosis de humor inteligente con una pizca de ironía para crear un personaje memorable. Su carácter sarcástico y arrogante, su descarnada sinceridad y su absoluto desenfado hacen de Rocco Schiavone un héroe irresistible, eje central de una serie adictiva que representa lo mejor de la novela negra europea actual.

Pista negra

Antonio Manzini

Trad.: Teresa Clavel Lledó

Salamandra Black

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