Bäckström, esa rareza sueca


da27c0f7-a78f-4b00-b215-2c1723b38ac3-423-00000028767c3d76_tmpComo de costumbre, pensó Bäckström al salir del coche. Alrededor del cordón policial que había ante el bloque se hacinaba el consabido grupo de periodistas y fotógrafos, de vecinos y gente de por allí, y de los que, sencillamente, tenían curiosidad así, en general, y nada mejor que hacer. Además de los alborotadores de siempre, claro está, que seguramente habían aparecido sin cuestionarse mucho cómo ni por qué. Entre ellos, tres perlas bronceadas que aprovecharon para comentar la indumentaria y la pinta de Bäckström cuando este, con cierta dificultad, logró pasar por debajo de una de las cintas.

Bäckström se volvió y se los quedó mirando para memorizar sus caras hasta el día en que se los cruzara en su puesto de trabajo. Era simple cuestión de tiempo y cuando llegase el momento, tenía intención de convertirlo en una experiencia memorable para aquellas criaturas vomitivas.

Reseñando “La verdadera historia de la nariz de Pinocho”, de Leif GW Persson, en Calibre .38


pinochoSin decir que sea fácil, sí que está al alcance de un buen número de autores crear un personaje atractivo con el que sea posible empatizar. Lo complicado es lo de Persson: conseguir que el lector “tolere” la existencia de un impresentable como Evert Bäckström, su existencia al menos sobre el papel porque soy consciente de que, si fuera nuestro compañero de trabajo o vecino de escalera, nuestro aprecio por él sufriría lo suyo y no digo yo que no terminase la relación en un homicidio involuntario.

¿Impresentable? ¿he dicho “impresentable”? Bueno, es una manera suave de calificarlo, la descripción quedaría más completa añadiendo chauvinista, machista, soez -véase a modo de ejemplo el cariñoso apelativo con que Bäckström se refiere a sus colgantes atributos: el supersalami-, presumido, faltón, putero, xenófobo, corrupto, egocéntrico, manipulador, embustero, egoista… Irresistible según él, enano seboso para el resto. Alguien miente, sin duda.

Lee mi reseña de la novela en Calibre .38.

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Novedad editorial: “La verdadera historia de la nariz de Pinocho”, de Leif GW Persson


pinocho¿Quién es Bäckström? El hombre que, en opinión de su jefe, «da tanta guerra como cien delincuentes». Un ser despreciable… y un detective brillante, que pronto se convertirá en el protagonista de una serie de la Fox. Después de Linda, como en el asesinato de Linda y de Quien mate al dragón, llega la tercera entrega de la serie Bäckström, el magnífico personaje creado por Leif GW Persson, considerado el gran nombre de la novela negra escandinava.

Thomas Eriksson, el famoso abogado de los peces gordos de la mafia y los bajos fondos de Suecia, ha sido asesinado en su casa de Estocolmo. El caso compete al departamento de policía de la ciudad y, en concreto, al menos ortodoxo de sus comisarios: el machista, despreciable, marrullero y poco amigo de las virtudes de una vida sana Evert Bäckström.

Lo primero que hace Bäckström al conocer la noticia es alegrarse. No cabe duda, es su mejor día: su archienemigo ha muerto. Lo segundo, qué remedio, es emprender la investigación. Ello le pondrá en contacto con testigos varios, mafiosos, miembros de los Ángeles del Infierno, confidentes de la policía y aristócratas aficionados al arte, quienes le conducirán a un curioso objeto que, desde hace un siglo, en una enrevesada trama histórica en la que aparecen nombres como los del zar Nicolás II, el primer ministro británico Winston Churchill y el presidente ruso Vladímir Putin, ha ido pasando de manos hasta caer en las suyas. Y una vez más, contra todo pronóstico, será él quien ponga el punto final a una larga historia.

La verdadera historia de la nariz de Pinocho

Leif GW Persson

Trad.: Francisca Jiménez Pozuelo

Grijalbo (Penguin Random House)

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“Camarero, hay un escritor sueco en mi sopa”


Por cuestiones “profesionales”, uno tiene la costumbre de ojear mensualmente los boletines -no dijo hojear, pues la que consulto suele ser la versión electrónica de esos boletines- de las diferentes editoriales españolas que, con cierta regularidad, publican novela negra o algo que pueda pasar como tal.

Todas, por tanto, pues de un tiempo a esta parte y como antaño pasó con la histórica, la novela negra -o algo que pueda pasar como tal- parece ser la niña mimada de los editores: lo negro vende y, por consiguiente, tiene que estar en el catálogo de quien pretenda ocupar un hueco en las estanterías de librerías y supermercados de libros.

Y si por algo destacan todos esos boletines es por la inclusión entre sus páginas de, al menos, un sueco -o sueca, en una segunda invasión tras aquella de los bikinis que volvían loco a Alfredo Landa, Paco Martínez Soria y coetáneos-, hasta el punto de que uno tiene ganas de tirar con medida violencia la servilleta sobre la mesa, levantar la mano, poner gesto ofendido y gritar para que el resto de comensales se enteren:

“Camarero, hay un escritor sueco en mi sopa”.

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Y es que hay cierto hartazgo ya por mi parte -y desde hace ya bastantes años- con este proceso de ikeización de la novela negra -sueca y, desgraciadamente y por contagio, de otras denominaciones de origen- que ha convertido los títulos que nos llegan de este género en lo más parecido a esos muebles de nombre impronunciable con oes con palito cruzado o con dos puntitos por sombrero: producción en serie, adaptables a casi todos los hogares y fáciles de vender, pero calidad, calidad, lo que se dice calidad…

Pero claro, en todo catálogo -creo que excepto en el de Ikea- existen las rarezas, esos muebles menos limpios y de formas no tan rectas que, lógicamente, no suelen ser del agrado del común de los mortales aunque sí de quienes buscamos algo diferente, algo que se salga de la norma. Y seguro que si Per Wahlöö se levantara de su tumba se volvería de cabeza a ella al comprobar entre quiénes se ha repartido su herencia, pero seguro también que se mostraría orgulloso al ver que, entre tanto corderito nórdico -que no solo de suecos viven las editoriales-, podemos encontrar ovejas negras como Jens Lapidus, Jo Nesbø, Arni Thorarinsson o, cómo no, mi favorito de entre todos ellos, Leif GW Persson, de quien ya he escrito en varias ocasiones y ahora vuelvo a hacerlo en Calibre .38 para reseñar su última novela publicada en España: El detective moribundo.

¿Te apetece echarle un ojo?

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Novedad editorial: “El detective moribundo”, de Leif GW Persson


314_GR49768.jpgEl mejor libro de Leif GW Persson. Premio a la mejor novela de la Asociación de Escritores Suecos de Novela Negra; premio Llave de Cristal a la mejor novela publicada en los países nórdicos y premio a la mejor novela de la Academia de Escritores Daneses de Novela Negra.

A lo largo de su brillante carrera, Lars Martin Johansson llegó a ser uno de los mejores investigadores de Suecia, jefe de los servicios secretos y, finalmente, máximo responsable de la policía. Cuando debería estar disfrutando de la jubilación, despierta en el hospital tras sufrir una embolia. A partir de este momento, todo son órdenes que no le gustan nada: cuidarse, escuchar a los médicos, hacerse chequeos, seguir una dieta sanísima, dejar de beber, hacer reposo…

Solo se siente revivir el día en que la doctora le habla de un asesinato ocurrido veinticinco años atrás. El caso no se resolvió y acaba de prescribir, pero ella tiene una información que jamás llegó a la policía. Lars Martin no duda. Legalmente, es imposible reabrir el caso. Pero nada ni nadie puede impedirle que lo investigue por su cuenta.

El detective moribundo es la historia de un investigador que, ya jubilado y enfermo, se resiste a dejar pasar un caso que sabe que puede y debe resolver. Para lograrlo no duda en volver locos a familiares, amigos y colaboradores accidentales, que se desviven por complacerle mientras él manda y dirige con mano firme desde la cama… y a la que puede se salta las órdenes del médico. Tierna, humana, con sentido del humor y una brillante investigación, Leif GW Persson nos regala su mejor novela.

El detective moribundo lleva vendidos casi medio millón de ejemplares solo en Suecia. Recibió el premio a la mejor novela de la Asociación de Escritores Suecos de Novela Negra en 2010, el premio Llave de Cristal a la mejor novela negra publicada en los países nórdicos en 2010, y sendos premios a la mejor novela otorgados por la Asociación de Escritores Daneses de Novela Negra y por la Asociación de Escritores Finlandeses de Novela Negra en 2012. Es el reconocimiento a lo que todo el mundo considera una obra maestra del género y el mejor libro de este autor hasta la fecha.

«Persson sigue siendo el rey de la novela negra escandinava. Nadie puede disputárselo.» Kvällsposten

«Lea esta novela y disfrute de su ironía, de su humor, del tierno retrato de un detective que, aun enfermo, sigue investigando, y de la hermosa relación que mantiene con su familia y amigos.» Fyns Amts Avis

«Una escritura excelente y la suave ironía tan característica de Persson: dos buenas razones para leer El detective moribundoBorsen

El detective moribundo
Leif GW Persson
Trad.: Francisca Jiménez Pozuelo
Grijalbo
 

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Evert Bäckström, policía sin escrúpulos


Egoísta, políticamente incorrecto de pensamiento y acción, habituado a abusar de sus subordinados y a engañar a sus superiores, especialista en colar a la administración facturas de lavandería o visionado de películas porno en habitaciones de hotel, manipulador… Un cabrón con pintas, si se me permite la expresión, pero un cabronazo que termina cayendo bien, aunque seguro que si lo tuviéramos de compañero de trabajo o vecino de escalera tendríamos una opinión bien diferente del colega.

Así es Evert Backström, personaje creado por uno de mis suecos favoritos, Leif GW Persson, uno de los pocos suecos que, en mi opinión, merece la pena leer.

Hablamos de Bäckström en Calibre .38.

Existen otros nórdicos


Ya he dicho en ocasiones que no conviene generalizar, pues se corre el riesgo de cometer pequeñas o grandes injusticias. Y ya he dicho muchas veces también que la literatura criminal nórdica no está, desde luego, entre mis preferencias. Demasiados asesinos en serie para mi gusto, demasiados personajes planos y repetitivos que nada aportan a este género que me apasiona.

Pero de vez en cuando aparecen por aquí gentes como Leif GW Persson -de quien me toca hablar de su última novela en Calibre .38 muy pronto- o este finlandés llamado Antti Tuomainen, avalado por Rodrigo Fresán -de quien me confieso devoto- para traernos una historia ambientada en una Helsinki apocalíptica que nada tiene que ver con el paraíso finlandés que tan buenos resultados obtiene en todo tipo de mediciones estadísticas, una ciudad en las jornadas previas a la Navidad, una ciudad con los túneles de metro inundados, continuos incendios, robos y asesinatos a plena luz del día, brotes de malaria y otras enfermedades hasta entonces desconocidas en aquellas latitudes.

Estamos en ello, siguiendo los pasos de su protagonista por tan caótico escenario y deseando poder ratificar las muy buenas impresiones iniciales. Al tiempo.

Ternera con remolacha


La vida es una juerga. Primero, tengo que discutir con una tía antipática antes del almuerzo y luego me toca comer con dos imbéciles porque Rogersson sigue ocupado con otra tía, pensó Bäckström. Y como si eso no bastara y sobrara, hoy toca pasta retorcida con una mierda de salsa de pescado. ¿Qué tiene de malo el guiso de ternera con remolacha?, se dijo. Máxime cuando este puto pueblo está pared con pared con Escania.

Linda, como en el asesinato de Linda, Leif GW Persson

El declive del Estado del bienestar


Meses antes de que un periodista guapo, íntegro e infalible y una hacker escuchimizada y asocial, suecos ambos, conquistasen el mundo e invadiesen las playas del litoral con tres tochos pelín indigeribles -el primero se medio salvaba, el segundo fallaba más que una escopeta de feria en las pocas páginas que leí y el tercero, evidentemente, ni lo caté-, otro nórdico nos hacía llegar una trilogía mucho más interesante y -desgraciadamente- mucho menos conocida en nuestro país. Su nombre, Leif G. W. Persson; el título de la trilogía, simplemente fantástico, definitorio y muy adecuado para estos tiempos que corren: El declive del Estado del bienestar.

Cerca de 2000 páginas a degustar con calma y en las que no encontraremos truculentos asesinos en serie sino criminales mucho más creíbles. Tres novelas que podríamos leer como un tratado de historia reciente. Tres títulos estupendos: Entre la promesa del verano y el frío del invierno, Otro tiempo, otra vida y En caída libre como en un sueño.

Del primero de ellos escribí algo en enero de 2008. Os lo dejo aquí junto con la recomendación de hacerle un hueco -generoso, eso sí, que 2000 páginas ocupan lo suyo, aunque siempre está la opción del ebook– en vuestras librerías a este sueco menos difundido. Y eso que su apellido también termina en sson.

Afronto esta novela como la última lectura del año, tal vez animado por un título sugerente para las fechas en que nos encontramos (al menos en el hemisferio norte) o porque las casi setecientas páginas que me esperan requieren más tiempo libre del habitual y el parón navideño puede ser un momento propicio.

También lo hago con ciertos prejuicios hacia el autor, al que no conozco de nada pero cuya condición de sueco no lo sitúa entre mis gustos habituales, más centrados en la novela negra mediterránea y luminosa que en la nórdica y con pocas horas de luz solar al día.

Sin embargo, estos prejuicios se desvanecen en las primeras páginas de la novela, en las que me encuentro con un lenguaje irónico propio de Chandler o Hammett y unos personajes y ambientes que, aunque evidentemente fríos por las latitudes en que se desarrolla la acción, nada tienen que ver con aquello a lo que nos han acostumbrado otros autores suecos, noruegos o finlandeses.

Entre la promesa del verano y el frío del invierno es la primera de las novelas de Leif GW Persson que integran la trilogía El declive del Estado del bienestar, que Ediciones Paidós completará con las dos siguientes entregas a lo largo de 2008. Una novela en la que no encontramos a un protagonista absoluto que cargue con el peso de la trama, sino a un grupo de individuos, integrantes de los diferentes servicios de seguridad suecos (incluidos los secretos) en abierta lucha por averiguar lo que hay detrás del suicido de un estudiante norteamericano, John P. Krassner, así como lo que se ha ocultado durante años tras su vida y la de alguno de sus familiares.

Setecientas páginas pueden dar cobijo a muchos personajes, desde los policías más honestos como Lars Johansson, Wiklander o Bo Jarnebring hasta otros menos recomendables como Bäckström o Wiijnbladh. Mención especial merecen Berg, responsable de la Policía de Seguridad y, sobre todo, Waltin, policía cuyo grado de perversión sexual le convertiría, sin duda alguna, en alumno aventajado del marqués de Sade y al que espero seguir viendo en las próximas entregas de la saga. O Forselius, un matemático alcoholizado que, en los cincuenta, desempeñó un papel importante dentro de los servicios de espionaje suecos. Y como nexo de todos estos personajes, dos figuras que aparecen continuamente como motivo central de toda la novela: el primer ministro sueco más importante de todos los tiempos (ya sea con su identidad real o con el seudónimo por el que tal vez se le conoció en los tiempos de la guerra fría) y su asesor especial de extrañas atribuciones, un tipo del que no me fiaría ni para que me ayudara en un acto tan inocente como cruzar una calle peatonal. Con tráfico, ni les cuento.

Leif G. W. Persson

Con lo dicho hasta el momento, ya se pueden hacer ustedes una idea de por dónde van los tiros (nunca mejor dicho) de la historia. Y es que el asesinato de Olof Palme y, sobre todo, su fulgurante ascenso político y la exploración que el autor hace de una hipotética relación del Olof Palme estudiante con la CIA e incluso los servicios secretos soviéticos, están en el centro de la trama. No sólo eso, sino que tal vez esas peligrosas relaciones sean la causa de que su muerte no haya sido todavía aclarada más de veinte años después.

Esta primera parte de la trilogía se centra en los meses previos al asesinato de Palme y, mediante el uso de diferentes voces narrativas que hacen que cada uno de los protagonistas conozca parte de la trama, el lector tendrá una visión de conjunto de esta parte de la historia reciente europea, así como de las hipótesis de trabajo (quizás realistas, quizás descabelladas) que el autor plantea.

Y es precisamente la diversidad de personajes y visiones parciales de la trama lo que permite el uso de estilos o lenguajes diferentes en función de cuál sea el personaje que protagonice el episodio de turno, pasando del humor cínico de Lars Johansson al relato inquietante de Waltin, del casi costumbrismo de Bäckström y Wiijnbladh al enigma que entrevemos cuando es el asesor especial el centro de atención.

Entre la promesa del verano y el frío del invierno es una buena, densa e intensa novela en la que el autor cuestiona la pretendida neutralidad sueca y rescata del interesado olvido su apoyo al régimen nazi, así como el derrumbe de pilares básicos del estado del bienestar que fue modelo para muchos países occidentales. Y es que Suecia ya no es lo que era… o quizás nunca fue lo que nos dijeron que era.


Entre la promesa del verano y el frío del invierno
Leif G.W. Persson.
Alea. Barcelona (2007).
681 páginas.

John P. Krassner, un ciudadano norteamericano desconocido, cae desde la ventana de un quinto piso en un edificio de apartamentos de Estocolmo. Parece un accidente, sin embargo algunos detalles inquietantes revelan lo contrario. Más tarde la policía descubrirá que la víctima estaba bajo la vigilancia del servicio de inteligencia sueco. Krassner, periodista por cuenta propia de poca monta y con delirios de grandeza, estaba en Suecia siguiendo la pista de una historia increíble: cómo un topo sueco, o célula dormida, de los servicios de inteligencia de los EE.UU., reclutado cuando era joven, había pasado a asuntos mayores y ahora ocupaba el cargo de primer ministro de Suecia. Intentando atar cabos entre insinuaciones y medias verdades la policía debe investigar con mucho cuidado: está pisando terreno político peligroso… Esta es la historia de algunos hombres buenos e íntegros, los agentes de policía Bo Jarnebring y Lars Johansson, y algunas mujeres buenas, y cómo intentan hacer lo correcto en un mundo de corrupción, incompetencia, avaricia, violencia, mentiras sin fin y puro cretinismo.

Otro tiempo, otra vida
Leif G.W. Persson.
Alea. Barcelona (2008).
509 páginas.

A partir de la ocupación de la embajada de Alemania Occidental en Estocolmo en 1975 por simpatizantes de Baader-Meinhof, Leif GW Persson teje una trama impecable de secretos inexplicables, retratando una sociedad enferma de corrupción política y policiaca. El argumento de la novela se extiende a lo largo de veinticinco años, y sus protagonistas son Bo Jarnebring, detective policial de la vieja escuela y su colega Anna Holt, joven y brillante agente. Poco a poco, Jarnebring y Holt descubrirán una increíble conspiración que alcanza hasta las bases más sólidas y respetadas de la sociedad sueca. Con su habitual ingenio irónico y conocimiento de la jerga policial, Persson narra la historia de una repugnante red de extorsión, agentes de la Stasi y avaricia que toca todas las capas de la sociedad sueca. Otro tiempo, otra vida es la segunda parte de la trilogía El declive del Estado del bienestar de Persson.

En caida libre como en un sueño
Leif G.W. Persson.
Alea. Barcelona (2008).
713 páginas.

Tercera y última entrega de la trilogía el declive del estado del bienestar, esta sobre el asesinato de Olof Palme. El jefe de la Policía Nacional sueca, Lars Martin Johansson, un hombre criado en el Norte, agradable y simpático, está a punto de jubilarse. No obstante, antes de abandonar su cargo toma una decisión que tendrá graves repercusiones: revisar los archivos del asesinato, aún no resuelto, de Olof Palme, una herida todavía abierta de la sociedad sueca. Como hizo en sus novelas anteriores, el escritor nos sigue narrando las aventuras de Lars Martin Johansson, detective a punto de jubilarse que decide reabrir el archivo de la comisaría para rescatar el caso de Olof Palme.

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