Barra libre (o semi) en Spotify


En diciembre hablaba aquí de un invento que me parecía ideal para poder disponer en casa de toda la música del mundo, a cualquier hora, sin descargas, de modo legal y al módico precio de cero euros. Sólo había un pero, que se requería invitación para disfrutar de todo ello, aunque había un medio sencillo de saltarse esa exigencia.

Bien, medio año después, Spotify abre sus puertas de par en par a todos los amantes de la música con un nuevo servicio Open, gratuito y sin invitación, con la única limitación de un máximo de 20 horas mensuales de acceso (esta limitación no afecta, entiendo, a quienes ya teníamos la anterior versión denominada Free, que seguiremos como estábamos). Y la versión sin cortes publicitarios (por otra parte soportables) pasa de costar 9,99 euros al mes a solamente 5.

La información completa, aquí. Si te gusta la música, no deberías dejar de probarlo.

Willy Melodia y la orquesta que nunca dirigió


No disparen al pianista.

Eso es lo que reza la insignia que el mafioso Frank Costello, en un alarde de buen humor, regala allá por 1932 al protagonista de El pianista siciliano para que la luzca en la solapa siempre que actúe en su local. Y todo porque Guglielmo “Willy” Melodia, nuestro pianista siciliano, acaba de librarse de morir en una refriega, pocas semanas antes, mientras ejercía su profesión en un tugurio de Chicago.

Para entonces, Melodia ya lleva más de diez años en Estados Unidos, tierra prometida a la que llega tras tener que salir precipitadamente de su Catania natal. Y para entonces ya habrá comprobado que es peor ser pobre entre ricos que pobre entre otros pobres, algo a lo que al menos ya estaba acostumbrado desde que nació.

A lo largo de casi dos décadas, Willy Melodia será testigo mudo  de las amistades y rivalidades de los grandes capos de la mafia, de los negocios de Siegel, Gambino, Costello, Genovese, Bonnano y su primer protector, el hombre por el que tuvo que abandonar Sicilia y por el que terminará volviendo finalmente a su hogar: Charles “Lucky” Luciano. Un testigo mudo e inofensivo que simplemente se dedicará a poner la banda sonora -como si se tratase de una gramola humana- a las reuniones en las que debían decidirse desde el reparto de los cupones de racionamiento de la necesaria gasolina hasta el nombre del candidato que debía alcanzar la Casa Blanca.

Música inolvidable para tiempos de whisky bebido en tacitas de porcelana y servido directamente de la tetera para que incluso a los policías les resultase más fácil hacer la vista gorda. Música que suena en cada una de las quinientas páginas de esta adictiva y fascinante novela y que te obliga a conectar el equipo y pinchar a Louis Armstrong, Scott Joplin, Benny Goodman, Glenn Miller, Duke Ellington, Billie Holiday, Lucienne Boyer…

¿Lo mejor de todo? Que, en el momento de contar su vida, Melodia tiene noventa años y la novela termina cuando todavía no llega a los cuarenta. ¿Habrá, por tanto, una continuación?

EL PIANISTA SICILIANO
Alfio Caruso
Umbriel

Bunbury y Jeanette, frente a frente


Si hay en España un músico que arriesgue en cada uno de sus trabajos, que haga lo que le salga del gorro (como ese Raphael al que tanto admira), que levante tantas pasiones como desprecios, ése es el zaragozano Enrique Bunbury.

Desde que se disolviera Héroes del Silencio, la banda con la que alcanzó fama mundial en los 80 y 90, su cantante y líder ha experimentado en sus seis trabajos en solitario con la música electrónica, la psicodelia, sonidos de cabaret, rancheras…

Inquieto, inconformista, culo de mal asiento como pocos, Bunbury vuelve a sorprendernos en su nuevo disco, que lleva por título Las consecuencias. Y es que con quien se atreve ahora es con Jeanette, grabando una preciosa versión de su tema Frente a frente y ofreciendo a sus seguidores un fantástico, gótico y fantasmagórico videoclip rodado por Juan Antonio Bayona, director de El orfanato.

En este tema, Bunbury cuenta con la colaboración de la guipuzcoana Miren Iza (cantante del grupo Tulsa), que aporta a la canción el tono infantil, meloso, que la británica Jeanette daba siempre a sus interpretaciones.

Y, sin más, aquí tienes el vídeo. Que lo disfrutes.

Mauricio never died


bustomauricio

Mauricio Aznar nacía el 26 de enero de 1964 en Zaragoza.

Mauricio Aznar moría en Zaragoza el 2 de octubre de 2000.

En esos 36 años, Mauricio fue uno de los tipos más inquietos de la ciudad y el fundador de grupos como Golden Zippers y Más Birras (ambos dedicados al rockabilly en estado puro) o Almagato, con el que profundizó en el folklore argentino.

En 2004, su ciudad -mi ciudad- le dedicó un paseo en el que se erige el busto que puede verse en esta nota.

Yo no puedo dedicarle una calle, lo más que puedo hacer es pensar que sigue vivo y dedicarle mi próxima novela, la que transcurrirá en la Zaragoza navegable que me ha dado por imaginar (de cuya publicación, por cierto, daré más detalles un día de estos). Y lo haré a través de la música que un taxista rocker -sí, los viejos rockeros nunca mueren y seguirán existiendo en 2041- escucha mientras conduce su motora.

Dos canciones que vienen que ni pintadas a la trama y la ciudad en que se desarrolla la novela. La primera es Asesinato en Torrero, cuya letra puedes leer en el número de septiembre de 2009 de .38, dentro de la sección “Para mi churri, que me estará escuchando en el talego”. La otra es Apuesta por el Rock&Roll, uno de los diez mejores temas de 1987 según Radio 3 y, seguramente, su composición más conocida, gracias también -por qué no decirlo- a la versión que Bunbury hizo hace unos años y que sigue interpretando en algunos de sus conciertos.

Dejo aquí la letra y un vídeo de Youtube, no es el de mejor calidad pero sí uno de los pocos en los que se puede ver a Mauricio en directo.

Ya no puedo darte el corazón
Iré donde quieran mis botas
y si quieres que te diga qué hay que hacer
te diré que apuestes por mi derrota

Quítate la ropa, así está bien
No dejes nada por hacer
Si has venido a comprarme, lárgate
Si vas a venir conmigo, agarrate

Larguémonos chica hacia el mar
No hay amanecer en esta ciudad
Y no sé si nací para correr
pero quizás sí que nací para apostar

Sé que ya nada va a ocurrir
Pero ahora estoy contra las cuerdas
y no veo ni una forma de salir
Pero voy a apostar fuerte mientras pueda

Larguémonos chica hacia el mar
No hay amanecer en esta ciudad
Y no sé si nací para correr
pero quizás sí que nací para apostar

Ya no puedo darte el corazón
Perdí mi apuesta por el rock’n’roll
Perdí mi apuesta por el rock’n’roll
Perdí mi apuesta
Es la deuda que tengo que pagar
y ya no tiene sentido abandonar
Ya no tiene sentido abandonar
Oooooohhhh!!!
Noooo, late el corazón.

Número 7 de .38, Revista digital de La Balacera


Sacrificando buena parte del tiempo que deberíamos haber dedicado a visitar con nuestras familias comercios, belenes y similares, hemos conseguido sacar adelante antes de que concluya el año el número de diciembre de .38.

Y cómo viene, por cierto.

Para abrir boca, Francisco José Jurado, de la mano de su personaje Benegas, nos ayuda a recorrer la Córdoba más tabernaria que puedas imaginar. Y, sin salir de la ciudad andaluza, pues allí reside nuestro invitado especial, entrevistamos a un genio de las letras hispanas que ha decidido dar el salto a lo criminal.

Antes de pasar a las reseñas, que también tenemos, un relato de Ricardo Bosque.

Y, claro, no faltan las novedades editoriales, el cine -atención al artículo que firma Juan Ramón Biedma-, la música -más audiovisual que nunca-, las perlas ensangrentadas, los auténticos matarratos de la casa y un estupendo artículo de Francisco J. Ortiz sobre un par de cómics negros para cerrar la revista.

Y ya sabes que puedes elegir entre dos formatos de lectura: versión pdf o versión on line.

Ah, y como en el fondo somos buena gente, queremos regalarle algo a tu escritorio para que cambies esos paisajes cursis que vienen con el Windows por algo más acorde a tus gustos literarios.

El año que viene, más. De momento nos vamos a preparar las uvas.

Feliz año,

La Banda del .38

Cuando la música no ocupa lugar


Siempre se ha dicho que el saber no ocupa lugar, a lo que se suele responder con la manida frase de que “eso se lo dices a las estanterías de mi casa”.

Con la música, tres cuartos de lo mismo. Primero fueron los vinilos (no quiero remontarme más atrás, me considero joven todavía) los que comenzaban a llenar baldas y más baldas en las habitaciones de cualquier melómano. Hace un par de décadas, los CD’s parecían la solución: buena calidad de sonido (salvo para los irreductibles defensores de las 33 rpm) y menor tamaño. Craso error, pues ese menor tamaño animaba a coleccionar más discos, por no hablar de la aparición de los programas de intercambio de archivos tipo emule y el daño que han supuesto no solo para músicos y discográficas sino también para quienes padecemos un síndrome de Diógenes musical que nos lleva almacenar compulsivamente todo lo que está en la red y tiene forma de canción.

Así pues, el espacio liberado por los vinilos fue ocupado progresivamente por los CD’s, con lo que el problema de fondo seguía ahí. ¿Una solución que experimenté personalmente? En lugar de grabar CD’s de audio, hacer DVD’s de datos (o sea, formato mp3) con lo cual, en un soporte del mismo tamaño, podía almacenar hasta 50 discos antiguos.

El siguiente paso fue almacenar la música en el ordenador y escucharla utilizando unos buenos altavoces para reproducirla. Pero hasta los discos duros de mayor capacidad acaban colapsándose si el hambre de música es insaciable. ¿Qué hacer entonces?

Pues por mi parte acabo de encontrar la solución, que parte de una pregunta que conviene hacerse: ¿para qué almacenar música indefinidamente si alguien lo hace por mí y puedo escucharla siempre que quiera y de un modo gratuito y absolutamente legal?

Eso es Spotify, una discoteca virtual en la que encontrarás cualquier cosa que busques y podrás escuchar tu música favorita, gratis y sin tener que descargarla en tu ordenador. ¿Buscas una ópera determinada? La tienes, seguro, y en tantas versiones como grabaciones diferentes existan. ¿Pop, rock, jazz, blues…? Por supuesto, está en Spotify. ¿Algún intérprete que consideres difícil de encontrar? He probado con algunos nombres como Souad Massi, Anoushka Shankar, Arto Tunçboyaciyan, Cheb Khaled, Rachid Taha… Sin problemas, decenas de grabaciones -de estudio o en directo- a mi disposición.


Por supuesto, puedes organizar listas de reproducción, escuchar discos enteros o canciones sueltas… A cambio, una pequeña cuña publicitaria de unos 20 segundos cada hora de audición. Creo que es un precio muy razonable. También existe una versión premium que por unos 10 euros al mes suprime esa soportable publicidad y permite escuchar los contenidos incluso sin conexión a internet pero, al menos en mi caso, la opción gratuita resulta plenamente satisfactoria.

En principio, acceder al programa requiere invitación de algún usuario, pero siempre hay un plan B, y si pinchas en este enlace verás un formulario muy sencillo en el que podrás darte de alta, descargar un pequeño programa a instalar mediante el conocido procedimiento de hacer un doble clic en el ejecutable (hablo de sistema operativo Windows, para Linux no lo he probado) y ya podrás empezar a buscar y escuchar todo lo que se te pase por la cabeza.

Que lo disfrutes.

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