Cómic: «La puerta al cielo», de Makyo y Sicomoro


Manu, Julie y Anna son tres adolescentes, amigas y compañeras de instituto, apodadas las japonesas por sus tendencias suicidas. Un padre dado a los abusos, otros fallecidos que te obligan a vivir con hermano y cuñada y problemas de convivencia estudiantil, empujan a las tres muchachas a una huida a la idílica campiña francesa, buscando refugio en la casa abandonada de los abuelos de Manu.

Así arranca este alucinante cómic con un excelente guion de Makyo y un dibujo preciosista de Sicomoro. A partir de ahí, dos historias paralelas: la primera, a partir de la aparición en los sótanos de la casa de una puerta al cielo, un pilar a través del que se puede uno poner en contacto con un familiar fallecido; la segunda, más alejada de la fantasía y sumergiéndose en las aguas del suspense, con un pintor como protagonista y su hija desaparecida hace años y con quien guarda un sorprendente parecido Julie.

El lector -servidor en este caso- se pregunta cómo pueden estar ambas tramas relacionadas, porque lo que está claro es que deben estarlo, es lo que suele ocurrir habitualmente. Lo que sucede es que la habilidad del guionista es tal que lo hace imposible de adivinar hasta el último momento, casi hasta la última página -va, no te hagas trampas al solitario y eches un vistazo a las últimas viñetas antes de tiempo.

Este próximo fin de semana me he propuesto leerlo de nuevo, estoy seguro de disfrutarlo como la primera vez o tal vez más, porque pienso escudriñar hasta la última palabra, hasta el mínimo dibujo, para dar con la pista que me anticipe ese sorprendente final.

La puerta al cielo
Makyo y Sicomoro
Norma Editorial

Sam Pezzo, mi asignatura pendiente con Vittorio Giardino


Vittorio Giardino no puede decirse que fuera un desconocido para mí, pues ya hace unos años había disfrutado de las tres entregas –Infancia, Adolescencia y Juventud– de Jonas Fink, de las historietas cortas que narran los sueños más húmedos de Little Ego, de aquellas historias recogidas en dos volúmenes bajo el título Vacaciones fatales y, cómo no, de las tres maravillas protagonizadas por Max Fridman: Rapsodia húngara, La puerta de Oriente y No pasarán, ambientada ésta, claro, en la guerra civil española.

Me faltaba, incomprensible e imperdonablemente para un amante del mejor género negro, noir o giallo -qué más da, si no hablamos más que de colores-, enfrentarme a uno de sus personajes estrella, el detective Sam Pezzo, algo que subsané hace unos pocos meses a través de este integral que reúne todas sus historias.

Ya había visitado a través de las letras -en algunas ocasiones también en persona personalmente- ciudades italianas como la Padua de Massimo Carlotto, la Roma de Giancarlo de Cataldo, la Vigàta de Camilleri, el Milán de Scerbanenco, el Valle de Aosta de Manzini, la Florencia de Marco Vichi o la Nápoles de Maurizio de Giovanni. Conozco ahora hasta el último de sus rincones la Bolonia de Giardino, una ciudad sórdida, gris y siempre lluviosa, llena de maleantes de tres al cuarto, de burgueses en franca decadencia a través de la mirada de un detective siempre dispuesto a llevarse todas las hostias, otro de esos caballeros andantes que anteponen la justicia -su modo de hacer justicia- al beneficio económico aunque sea éste último el que les impulsa a meterse en líos la mayoría de las veces.

¿Alguna historia a destacar? Sin duda la más extensa de todas, Shit City, centrada en el mundo de las apuestas deportivas -hípicas, en concreto- y la comunidad asiática boloñesa.

Asignatura aprobada, por tanto, me pregunto ahora por otra ciudad transalpina que pueda visitar en el futuro, ya sea con o sin viñetas de por medio. ¿Alguna sugerencia?

Sinopsis editorial

Detective duro pero integro, Sam Pezzo recorre las calles de una Bolonia negra y cruel plagada de criminales de poca monta, tensiones raciales y violencia callejera. Sus investigaciones le llevarán a conocer la cara menos amable de la ciudad, mientras que a través de su mirada nos acercaremos a la atormentada realidad cotidiana de sus habitantes.

Nacido a finales de los setenta, Sam Pezzo es una de las creaciones más conocidas de Vittorio Giardino (No pasarán, Jonas Fink) y un homenaje a los grandes personajes de Dashiel Hammet y Raymond Chandler. Este volumen contiene todas las historias de este gran clásico de género negro del cómic europeo en una edición acompañada de ilustraciones y contenidos extra.

Sam Pezzo
Vittorio Giardino
Norma Editorial

Aprende a insultar con elegancia de la mano del capitán Haddock


integral_haddockSi algo supo hacer Tintín a lo largo de su dilatada carrera fue rodearse de un grupo de acompañantes con tanta o más personalidad que el mismo, desde los inefables Hernández y Fernández (Dupond y Dupont en la versión original) al despistado profesor Silvestre Tornasol (inspirado, dicen algunos en Auguste Piccard, inventor del batiscafo: busca una foto del susodicho y comprueba el parecido físico), desde la cantante Bianca Castafiore (artísticamente conocida como el Ruiseñor de Milán) a otros secundarios recurrentes de lujo como Rastapopoulos, Allan Thompson, el general Alcázar, el mayordomo Néstor o el comerciante portugués Oliveira da Figueira.

Y, por supuesto, mi favorito, el tipo del que tengo en el estudio una figura en cartón de metro y pico de altura, agarrado a una farola y sosteniendo en la mano una botella, tal vez de whisky Loch Lomon, su preferido: el bonachón pero irascible capitán Haddock, cuyo nombre de pila, Archibaldo, no conoceremos hasta la última aventura de la serie, Tintín y los pícaros.

haddock

Introducido en la colección en El cangrejo de las pinzas de oro, Haddock se convierte en el inseparable compañero de aventuras de Tintín incluso después de convertirse en multimillonario en El tesoro de Rackham el Rojo y la adquisición del castillo de Moulinsart.

Típico lobo de mar, no se sabe bien si inglés, francés o belga, tocado con su gorra de marinero, impredecible, bondadoso y aventurero, si algo caracteriza a Haddock es su amplísimo vocabulario a la hora de insultar con elegancia: acaparador, cretino de los Balcanes, mercantilista, anacoluto, bachi-buzuc, descamisado, ectoplasma, antropopiteco, archipámpano, nictálope, bebe-sin-sed, giróscopo, coleóptero, zapoteca… y así podría continuar en una casi interminable lista de improperios a cual más original.

Pues bien, si quieres conocer todos y cada uno de los palabros que Haddock emplea a lo largo de la serie, siempre con una breve descripción del mismo y comprobar que, en la mayoría de las ocasiones, poco tiene que ver esa definición académica con el uso que Haddock le quiere atribuir, tienes a tu disposición este diccionario editado por Norma Editorial, 88 páginas en formato apaisado, llenas de buen humor e ilustradas con algunas de las viñetas en las que se puede conocer al capitán en todo su esplendor.

Yo ya tengo mi ejemplar y me he propuesto, a partir de ahora, insultar a diestro y siniestro. Pero, eso sí, con elegancia y sin acritud, como diría aquél.

El integral de los insultos del capitán Haddock

Albert Algoud

Norma Editorial

88 páginas

14 euros

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«Blacksad Integral», un lujo de cómic de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido


blacksad«Hay mañanas en las que cuesta más trabajo digerir el desayuno. Sobre todo si amaneces frente al cadáver de un viejo amor»

Así arranca la primera entrega –Un lugar entre las sombras– de la genial serie de cinco protagonizada por el gato detective John Blacksad y creada por Juan Díaz Canales como guionista y Juanjo Guarnido.

Blacksad es Marlowe en estado puro, si bien neoyorquino en lugar de angelino. Cínico, duro, seductor, enamoradizo, siempre vestido con su inseparable gabardina -a diferencia del personaje de Chandler, el gato no usa sombrero- quijotesco, con querencia a meterse en más líos de los imprescindibles.

Ambientada en los años 50, Blacksad -residente como digo en Nueva York- no duda en recorrerse los Estados Unidos de punta a punta y lo mismo te lo encuentras en la costa oeste resolviendo el asesinato de un antiguo amor en la ya citada Un lugar entre las sombras que en un barrio con gran presencia de supremacistas blancos en Artic-Nation; en Las Vegas de las primeras pruebas nucleares con la caza de brujas como telón de fondo de Alma roja como en la Nueva Orleans musical y repleta de drogas y vudú de El infierno, el silencio; o, cómo no, recorriendo la mítica Ruta 66 en un Cadillac Eldorado de color Amarillo en compañía de los Kerouac, Ginsberg, Burroughs o Cassady, última entrega de la serie hasta la fecha y con la que se han hecho merecedores del Premio Nacional de Cómic de 2014.

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Catorce años de existencia, decenas de premios -entre ellos tres Eisner en 2011 y 2013 o el Angoulême en 2005-, millón y medio de ejemplares vendidos en Francia -el país que se atrevió a darles una oportunidad a principios del siglo y milenio- y 120.000 en España, Blacksad es, sin duda, una de las mejores series negras que ha dado nuestro país -no olvidemos tampoco el Torpedo de Sánchez Abulí y Jordi Bernet o el Jazz Maynard de Raule y Roger Ibáñez-, una auténtica delicia para los ojos con sus cuidadísimas y detalladas imágenes que conviene contemplar una y otra vez y unos guiones contundentes en la línea más clásica del hard boiled.

Por cierto, que si no los leíste por separado, ahora los tienes en un volumen que recoge los cinco casos, más de 300 maravillosas páginas que los Reyes Magos me han traído este año.

He debido de ser muuuuy bueno, desde luego.

Blacksad Integral

Juan Díaz Canales (guion) y Juanjo Guarnido (dibujo)

Norma Editorial

308 páginas (color). 49 €

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Novedad editorial: «Blacksad Integral», de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido


blacksadPOR FIN, EL VOLUMEN INTEGRAL DE BLACKSAD EN CASTELLANO

En un mundo de animales antropomórficos inspirado en los Estados Unidos de la década de los 50, un gato detective llamado John Blacksad investiga desapariciones misteriosas y crueles asesinatos.

Por fin, los 5 álbumes de Blacksad , reunidos en un volumen integral en castellano. Más de una década de trabajo en un solo tomo.

Poco más se puede decir de esta obra maestra del cómic firmada por Juan Díaz Canales (guion) y Juanjo Guarnido (dibujo). Blacksad ha arrasado en ventas en el mercado europeo, ha cosechado las mejores críticas y se ha alzado con premios tan prestigiosos como el Eisner, el Harvey, los del Festival de Angoulême o el Nacional de Cómic en 2014 por Amarillo, la última entrega.

Blacksad Integral

Juan Díaz Canales (guion) y Juanjo Guarnido (dibujo)

Norma Editorial

308 páginas (color). 49 €

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Novedad editorial: «Yo, asesino», de Antonio Altarriba y Keko


yo asesinoMATAR NO ES UN DELITO, MATAR ES UN ARTE: LA NUEVA OBRA DEL GENIAL ALTARRIBA

Enrique Rodríguez es profesor de Historia del Arte en la Universidad del País Vasco y a sus 53 años se encuentra en la cima de su carrera. Además de estar a punto de convertirse en una figura destacada en su campo, y tener que lidiar con las consecuentes rivalidades con sus colegas de profesión, cultiva una extraña afición a la que le gustaría dedicarse a tiempo completo: el asesinato como forma de arte.

Enrique aprovecha convenciones y compromisos académicos para cometer asesinatos motivados sólo por fines estéticos. Cada uno de ellos es una obra de arte inspirada en una técnica específica que marca su impecable trayectoria como artista.

Antonio Altarriba (Premio Nacional del cómic 2010 por El arte de volar ) une fuerzas con Keko Godoy (4 botas) para ofrecernos una inteligente reflexión sobre la ambigüedad de la moral humana en forma de thriller perverso.

Yo, asesino

Antonio Altarriba y Keko

Norma Editorial

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El Cuervo de Lax


Tocaba visita al librero comiquero: los Ultimate de Panini no descansan y de vez en cuando toda ir a recoger lo que va llegando, dos Spiderman y un X-Men en esta ocasión. Por si fuera poca justificación, se aproxima un fin de semana más largo y, al parecer, lluvioso, así que conviene tener la despensa llena de tebeos.

Mientras espero a ser atendido echando un ojo por las estanterías rebosantes de ilustraciones, no puedo evitar escuchar cómo mi proveedor de viñetas aconseja a otro cliente la compra de un tebeo escrito y dibujado por Christian Lax y editado por Norma que leí hace unos años: El Cuervo.

Tres volúmenes en total llenos de humor negro, fabulosos diálogos y situaciones absurdas que parten del despido de un trabajador encargado del mantenimiento de los dieciséis relojes analógicos de la empresa para la que trabaja al ser todos ellos sustituidos por una maravilla digital que, además de dar la hora, marca los niveles de polución, humedad, temperatura, indicadores bursátiles…

Tres volúmenes llenos de guiños a los clásicos del género, con referencias escritas y dibujadas a Himes, Chandler, Rolo Diez, Ed McBain, la serie Gallimard…

Mi librero comiquero tenía el primero de esos volúmenes, que el cliente se ha llevado con cara de satisfacción después de las explicaciones del vendedor y de un servidor, que no ha podido mantener la boca cerrada y se ha visto «obligado» a intervenir, aportando su granito de arena en forma de apología del Cuervo.

Cuando visites tu librería habitual, pregunta por ellos. Estoy seguro de que también tú saldrás con una pequeña maravilla bajo el brazo.