Novedad editorial: “Ful”, de Rafa Melero Rojo


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El mayor pecado de cualquier delincuente es quizá la firme creencia de que existe un último golpe que lo llevará a la salvación y le permitirá de una vez por todas dejar para siempre el hampa. Pero el golpe final no existe, ¿o sí?

Ful, un criminal de poca monta que lleva muchos años actuando en las calles de Lleida, ve cómo los años pasan y cómo su padre hace mucho tiempo que no deja de mirar por la ventana buscando respuestas que nunca obtendrá, ¿o sí?

Pero la monotonía se ha apoderado de la vida de Ful, y quizá por ello, cuando James le propone un plan peligroso pero perfecto que le permitirá pasar página definitivamente, acepta la oferta. Sin embargo, los planes no siempre salen como uno tenía previsto, ¿o sí?

En cualquier caso, delinquir contra una banda de traficantes colombianos le parece una buena idea. Estos nunca denunciarán el crimen, ya que tienen tanto que perder como sus agresores. Por esa regla de tres, Ful, junto con Jose, Arturo, Jessica, el Pelota y James, el gran instigador de la trama, se lanzan a un atraco que de una vez por todas les permitirá romper con su pasado, ¿o no?

Rafa Melero nos hipnotiza con una historia repleta de humanidad que acerca al lector no solamente a la mente desquiciada del criminal, sino también a la inequívoca conducta de toda una sociedad que muy a menudo mira hacia otro lado y desea ignorar la realidad. Porque generalmente los delincuentes no nacen con esa condición, muy a menudo es su entorno y sus circunstancias quien los lleva a convertirse en lo que finalmente son.

Melero es sin lugar a dudas uno de los escritores españoles que mejor sabe cómo sorprender al lector, y lo hace sin trampas y sin faltarle el respeto. Y es que la realidad supera siempre la ficción, o eso dicen, y de la realidad criminal de nuestros días el autor sabe mucho.

 

Ful

Rafa Melero Rojo

Alrevés

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Insta-reseñando “La penitencia del alfil”, de Rafa Melero Rojo


 

Como creo que ya nos conocemos, no debería insistir en algo que he dicho en múltiples ocasiones, tanto en el blog como en reseñas publicadas en otros medios o en redes sociales: los asesinos en serie y yo no hacemos buenas migas, y ello se debe a (entre otras razones):

1.- No me resultan creíbles.

2.- No entiendo esa desmedida afición a desafiar al poli de turno, que bastante tiene ya con los criminales normales como para tener que ocuparse de auténticos descerebrados.

3.- Siempre he sido más de producción artesanal que de asesinatos que parecen salidos de una cadena de montaje, todos tan iguales, todos tan regulares…

Por eso cuando me llega La penitencia del alfil, de Rafa Melero Rojo y leo la sinopsis, me digo, “Buf, ya estamos otra vez con el psicópata inadaptado que me va a amargar la vida durante dos o tres tardes”.

Pero claro, la novela (o el autor) cuenta con algunos avales que me hacen mirarla con otros ojos un poco más libres de prejuicios:

1.- Su anterior (y primer) trabajo fue editado por Lorenzo Silva a través de Playa de Ákaba.

2.- La novela que nos ocupa viene con el respaldo de Alrevés, una de las editoriales punteras en género negro en la actualidad.

3.- Marta, responsable del blog Leer sin prisa y que conoce bien mis gustos, me la recomienda a pesar de mi aversión por este tipo de novelas.

Así que me pongo a ello con ganas y veo que no son dos o tres tardes sino cuatro. Y que no me las amarga en absoluto, sino que las disfruto de principio a fin, si bien el arranque me resulta un tanto confuso debido a los saltos en el espacio y en el tiempo con que Melero ha decidido estructurar la novela.

Me gusta la profusión de personajes y su adscripción a diversos cuerpos policiales, me gustan las relaciones personales y profesionales que se establecen entre ellos.

Me gusta el modo en que el autor administra la intriga, lo que el lector debe saber en cada momento para no ir por delante ni por detrás de los investigadores, sino de la mano y a la par de Xavi Masip y Alejandro Arralongo, Mosso d’Esquadra en excedencia y policía nacional jubilado respectivamente.

Me gustan los puntos de giro, los trucos de buen mago que se saca de la manga sin que eso suponga engaño alguno para el lector sino, como hacen los grandes prestidigitadores, haciendo que fijes tu atención en una mano mientras lo trascendente lo hace con la otra.

Me resulta un poco forzado (imposible sacudirme de un plumazo mis prejuicios) el perfil del asesino, pero no soy ni criminólogo ni psicólogo, desconozco casi todo del funcionamiento de la mente humana normal y ni te cuento de la criminal, así que igual yo estoy equivocado y esto es más habitual de lo que parece.

No he leído la novela anterior de Rafa Melero, La ira del Fénix, pero estoy dispuesto a hacerle un hueco en cuanto tenga un rato libre.

Y eso, creo, dice mucho del buen hacer literario de un escritor que ha conseguido que un escéptico como yo mire estas novelas (esta novela) con otros ojos. Pero ojo (redundo), sólo si vienen con los avales anteriormente citados, tampoco nos pasemos.

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Novedad editorial: “La penitencia del alfil”, de Rafa Melero


lapenitenciadelalfilaltaEs un axioma del ajedrez que solo se pierde cuando el rey queda ahogado, cuando ya no tiene otra cosa que hacer, pero hay partidas que se alargan tanto como una vida, y en ese caso hay que olvidarse de perder y concentrarse en la esperanza.

Y a ella se aferran dos hombres: el sargento de los Mossos d’Esquadra Xavi Masip y el inspector jubilado del Cuerpo Nacional de Policía, Alejandro Arralongo, que sigue obsesionado en dar a caza a un asesino que actúa cada diez años y solo deja a su paso un rastro de cadáveres y muchas preguntas sin respuesta. Hay casos en que un policía hace de ellos algo personal, y para el inspector Arralongo, esta es mucho más que una simple investigación sin resolver. Intentar atrapar a este asesino significa afrontar sus propios demonios, sabiendo que estos pueden destruirle.

En este perverso juego de sangre y pistas, y en un tablero tan grande como Madrid y Barcelona, los dos investigadores tendrán que resistir las maniobras de un psicópata con una defensa heroica y sin rendirse jamás, sabiendo que al final hasta la más accesoria de las fichas puede resultar decisiva.

En el ajedrez, como en la vida, no hay una sola solución, porque no existe solamente un problema. Y, además, la simple lógica no basta. En cada detalle, en cada pieza puede estar la salvación y el castigo, y también su penitencia.

La penitencia del alfil

Rafa Melero

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