12 años, 12 libros: “Los Cinco en el Cerro del Contrabandista”

A finales de 2013 me planteé un objetivo de lectura: aprovechando que en 2014 cumplo 50 años, releer 12 de las novelas leídas antes de los 12 (más o menos) que consiguieron aficionarme a la literatura de por vida. La relación completa de los títulos a leer la tienes aquí, conforme vaya superando etapas iré publicando un breve comentario en este blog. Esta es una de ellas.

los cincoLos Cinco en el Cerro del Contrabandista, de Enid Blyton

Podía haber elegido cualquier otra pues leí -me imagino que a los 8 o 10 años- todos los títulos de la serie protagonizada por Julián, Dick, Ana, Jorge y el perro Tim. Es más, cada una de las novelas las devoré una y otra vez, sin cansarme de revivir en cada ocasión las aventuras de los cuatro niños y el perro. También las de los Siete Secretos, la serie Aventura y algunas otras, pero cuando pienso en los Cinco siempre recuerdo este título en primer lugar. Bueno, y la de Los Cinco en la granja Finniston, y Un fin de semana de Los Cinco, y Los Cinco en las Rocas del Diablo y… En fin, que había que elegir una y me quedé con esta.

Y lo primero que me digo al abrir el libro es, ¿pero dónde te has metido, alma de cántaro? ¿no ves que no es lo mismo leer este tipo de libros con diez años que con medio siglo a las espaldas? Miedo escénico es lo que me entra pues pienso que abandonaré a los inglesitos y sus pasadizos a las primeras de cambio y, sin embargo…

Sin embargo me meto en la historia desde el principio, comienzo a recordar situaciones como si las hubiera leído hace pocos días y veo que la elección ha sido correcta. Y me encuentro en Villa Kirrin junto a la dulce tía Fanny y el malhumorado tío Quintin mientras un fresno se desploma en medio de un vendaval y obliga a los muchachos a alojarse temporalmente en casa de su compañero de internado Pedro Lenoir -más conocido como Hollín-, en el enigmático Cerro del Contrabandista en la localidad de Castaway -traducción libre: allá en el quinto pino-. Y comienzo a temer por el pobre Tim, escondido dentro de un armario pues el padre de Hollín odia a los perros. Y sospecho del malísimo Block, ese criado sordo y con la mano siempre dispuesta a soltar un par de mandobles. Y me interno por pasadizos secretos -no podían faltar en un libro de la Blyton-. Y me pongo las botas con esas interminables meriendas de las que disfrutaban los chavales. Y recorro los pantanos con miedo a que el barro me trague para siempre…

Disfruto con una trama muy bien urdida, con una estructura perfecta, con unos personajes correctamente diseñados, con un vocabulario muy adecuado para la edad pero sin renunciar a algunos términos algo más exigentes, de los que en su día seguro me hicieron recurrir al diccionario.

Disfruto. Mucho.

Y llego a la última página extenuado y satisfecho por haberme reencontrado, tanto tiempo después, con mis viejos pero siempre jóvenes amigos, aquellos a los que imité de crío cuando salíamos de viaje en familia con unos vecinos y una niña y yo jugábamos a ser dos de los Cinco. Yo, Dick, mi tocayo; ella, por carácter, Jorge.

También teníamos perro, Bueno, perra. Y no era, ni de lejos, tan lista como Tim, pero eso ya es otra historia.

Lee aquí las reseñas de mis lecturas infantiles de 2014

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5 comentarios sobre “12 años, 12 libros: “Los Cinco en el Cerro del Contrabandista”

  1. Fueron mis libros de cabecera cuando era pequeña y hace unos años hice el mismo experimento que tú, volver a leerlos. Me ha hecho gracia lo que dices porque me planteé exactamente lo mismo, ese miedo a que el tiempo hubiera hecho mella en mi percepción y se cargase el mito de infancia.

    Lo mío fue peor, me leí todos!!! Reconozco que en ese tiempo vivía en un pequeño pueblo sin librería y tampoco tenía acceso a muchos libros, pero fue un excelente viaje a la infancia.

    Creo que si han sobrevivido tanto es por eso que dices, porque enseguida te metes en la historia, porque son tramas bien urdidas y porque los personajes es tan tan bien caracterizados que los sientes.

    Me alegro de haber tropezado con tu blog.

    ¡Saludos!

    1. Hola, Mayte, gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario.

      Lo de leer todos seguidos, un puntazo, eso tiene que provocar sobredosis de pastel de jengibre como mínimo. Yo elegí simplemente este, es uno de los títulos de toda la colección que siempre me vienen a la cabeza.

      Y el resto de relecturas que estoy haciendo, increíbles, lo estoy pasando como cuando era un crío.

  2. Me identifico plenamente. También he superado los 50 y SIGO disfrutando de cuando en cuando de alguna aventura de Los Cinco. Y, al igual que a vosotros, no me defrauda; me sumerjo de nuevo en aquellas aventuras, en aquellas lecturas de niño.
    …Y lo mejor es que me queda un bienestar indefinible, que me hace volver de nuevo, meses después, de nuevo a la caravana, al páramo misterioso, a asustarme con los trenes fantasma, a encontrarme con Jo la pilluela, o a bañarme en la bahía de Kirrin.
    Saludos cordiales.

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