Las descacharrantes aventuras del Chico Centella, tres tardes de jolgorio y alborozo


No es la primera vez que hago caso de los Kindle Flash que, casi a diario, publica Javi de Ríos en sus redes sociales. Así, a bote pronto, recuerdo un encantador marciano con fino sentido del humor, pero seguro que ha habido alguna más.

No será la última, desde luego, porque con estas Aventuras y desventuras del Chico Centella -menos de dos eurillos el pasado 12 de septiembre, casi siete en el momento de escribir estas líneas- lo he pasado como un enano. De cincuenta y cuatro, pero enano en el fondo que lo era en mi Zaragoza de los años setenta. Como lo era Bill Bryson en los años cincuenta pero en los USA, en una ciudad no demasiado grande como era Des Moines (Iowa).

¿Novela? ¿Memorias? ¿Ensayo? ¿Divulgación, como lo clasifica Amazon? Pues un poco de todo ello, tal vez lo más adecuado sería calificarlo de memorias noveladas en las que no se sabe muy bien dónde acaban los recuerdos fieles a la realidad y dónde comienza la imaginación del autor, dotado de una ingenuidad, ironía y mala baba a partes iguales que hacen de su lectura una auténtica delicia en la que es imposible retener una sonrisa permanente y muy difícil no soltar una rotunda carcajada bastante a menudo. Pongamos, a modo de ejemplo, unos cuantos fragmentos:

“Muy de vez en cuando, su despiste (habla el autor de su madre) alcanzaba cotas bastante más preocupantes, sobre todo cuando iba con el tiempo justo. Recuerdo las prisas y el desbarajuste de una mañana en concreto, cuando yo era todavía bastante pequeño -lo suficientemente pequeño, en cualquier caso, para ser muy confiado y completamente bobo-, en la que me dio los pantaloncitos Capri de mi hermana para que me los llevara puestos al colegio. Eran de un color verde lima brillante, muy ajustados y tenían dos rajas a la altura del dobladillo. Apenas me llegaban a media pantorrilla. Cuando me vi en el espejo del salón me quedé parado, incrédulo. Parecía Barbara Stanwyck en Perdición“.

“Las películas de la década de 1950 eran de una calidad incomparable. El cerebro que no quería morir, La masa devoradora, El hombre del planeta X, La tierra contra los platillos voladores, Zombies de la estratosfera, El asombroso hombre creciente, La invasión de los ladrones de cuerpos y El increíble hombre menguante son solo algunos de los inspirados títulos de aquella década de imaginación sin freno. Mi madre y yo, sin embargo, nunca íbamos a ver aquellas películas. En vez de eso veíamos melodramas, protagonizados por lo general por miembros de la gama media-baja del star system: Richard Conte, Lizabeth Scott, Lana Turner, Dan Duryea o Jeff Chabdler. Nunca llegue a entender cuál era el atractivo de aquellas películas. Lo único que hacían era hablar, hablar y seguir hablando en ese tono entre tristón y cargado de reproche que utilizaba la gente en las películas de los años cincuenta. Los personajes casi siempre se ponían de medio lado para hablar, con lo que parecía que se dirigían a una estantería o una lámpara, y no a la persona que tenían a su lado”.

“Buddy fue mi mejor amigo durante aquella primera época de mi vida. Estábamos extremadamente unidos. Es la única persona cuyo ano he contemplado atentamente (el único que he mirado, punto) solo para saber qué aspecto tenía uno (rojizo, prieto y ligeramente fruncido, según recuerdo con una claridad algo preocupante).”

“Fueses adonde fueses, había siempre seiscientos niños, excepto allí donde confluían dos o más barrios (el campo, por ejemplo), y entonces había que contarlos por millares. Recuerdo que una vez participé en un partido de hockey sobre hielo en el lago de Greenwood Park con otros cuatro mil niños, cada uno armado con su palo, y que duró al menos tres cuartos de hora antes de que nos diésemos cuenta de que no teníamos disco.”

Sustituyamos disco de hockey por pelota de fútbol y lago helado por descampado de barrio y comprobaremos que, aunque pueda parecerlo, los niños norteamericanos de los cincuenta no eran tan diferentes de los españoles de los setenta, que veinte años no es nada.

El libro -dejémoslo así- no oculta el deseo de Bryson de hacer una crítica simpática al desaforado consumismo norteamericano posterior a la II Guerra Mundial visto con los ojos de un niño, cabroncete pero niño al fin y al cabo. Como la mayoría de nosotros, por otra parte. Y otra crítica -ésta mucho más seria, tal vez la única concesión a la “solemnidad” de todo el libro- a episodios tan vergonzosos como la caza de brujas propiciada por el desquiciado anticomunismo norteamericano encarnado en la figura del senador McCarthy y las políticas político-empresariales llevadas a cabo por gobierno y grandes compañías -la United Fruit Company, por ejemplo- para quitar y poner gobiernos en países como Guatemala, pasando por encima de derechos fundamentales de sus ciudadanos y acabando con la vida de miles de ellos.

Una gran novela, ensayo o libro de memorias con el que disfrutar y desengrasar el cerebro de tanta lectura criminal.

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Novela: “Estudio en lila”, de Maria Antònia Oliver


Con esta nueva edición en castellano de la reconocida escritora Maria Antònia Oliver, Versátil inaugura una colección de novelas de autoras pioneras del género negro, aquellas que, en las décadas de los 70, 80 y 90, empezaron a abrir el camino a las mujeres que querían defender su espacio en el género. Sus protagonistas, como es el caso de Lonia Guiu, son feministas, valientes e independientes. «Detectivas» de armas tomar que se enfrentan a problemas, a casos, a investigaciones de horribles sucesos que no distan demasiado de los que podemos encontrar hoy en día en los periódicos.

En Estudio en Lila, la «detectiva» Lonia Guiu, deberá localizar a una adolescente que ha huído de casa de sus padres: está embarazada a causa de una violación. Además una misteriosa anticuaria contrata sus servicios para encontrar a tres hombres, supuestamente vinculados con la falsificación de obras de arte, aunque Lonia sabe que miente más que habla y no va a ser fácil perseguir su rastro, porque nada es fácil para una mujer como ella en la Barcelona de los 80.

Estudio en lila
Maria Antònia Oliver
Off Versátil

Sam Pezzo, mi asignatura pendiente con Vittorio Giardino


Vittorio Giardino no puede decirse que fuera un desconocido para mí, pues ya hace unos años había disfrutado de las tres entregas –Infancia, Adolescencia y Juventud– de Jonas Fink, de las historietas cortas que narran los sueños más húmedos de Little Ego, de aquellas historias recogidas en dos volúmenes bajo el título Vacaciones fatales y, cómo no, de las tres maravillas protagonizadas por Max Fridman: Rapsodia húngara, La puerta de Oriente y No pasarán, ambientada ésta, claro, en la guerra civil española.

Me faltaba, incomprensible e imperdonablemente para un amante del mejor género negro, noir o giallo -qué más da, si no hablamos más que de colores-, enfrentarme a uno de sus personajes estrella, el detective Sam Pezzo, algo que subsané hace unos pocos meses a través de este integral que reúne todas sus historias.

Ya había visitado a través de las letras -en algunas ocasiones también en persona personalmente- ciudades italianas como la Padua de Massimo Carlotto, la Roma de Giancarlo de Cataldo, la Vigàta de Camilleri, el Milán de Scerbanenco, el Valle de Aosta de Manzini, la Florencia de Marco Vichi o la Nápoles de Maurizio de Giovanni. Conozco ahora hasta el último de sus rincones la Bolonia de Giardino, una ciudad sórdida, gris y siempre lluviosa, llena de maleantes de tres al cuarto, de burgueses en franca decadencia a través de la mirada de un detective siempre dispuesto a llevarse todas las hostias, otro de esos caballeros andantes que anteponen la justicia -su modo de hacer justicia- al beneficio económico aunque sea éste último el que les impulsa a meterse en líos la mayoría de las veces.

¿Alguna historia a destacar? Sin duda la más extensa de todas, Shit City, centrada en el mundo de las apuestas deportivas -hípicas, en concreto- y la comunidad asiática boloñesa.

Asignatura aprobada, por tanto, me pregunto ahora por otra ciudad transalpina que pueda visitar en el futuro, ya sea con o sin viñetas de por medio. ¿Alguna sugerencia?

Sinopsis editorial

Detective duro pero integro, Sam Pezzo recorre las calles de una Bolonia negra y cruel plagada de criminales de poca monta, tensiones raciales y violencia callejera. Sus investigaciones le llevarán a conocer la cara menos amable de la ciudad, mientras que a través de su mirada nos acercaremos a la atormentada realidad cotidiana de sus habitantes.

Nacido a finales de los setenta, Sam Pezzo es una de las creaciones más conocidas de Vittorio Giardino (No pasarán, Jonas Fink) y un homenaje a los grandes personajes de Dashiel Hammet y Raymond Chandler. Este volumen contiene todas las historias de este gran clásico de género negro del cómic europeo en una edición acompañada de ilustraciones y contenidos extra.

Sam Pezzo
Vittorio Giardino
Norma Editorial

Novela: “En el vientre de la roca”, de Jerónimo Andreu


Como imponente vigía de la entrada al Mediterráneo, a un tiro de piedra de Marruecos, se yergue orgulloso el Peñón de Gibraltar, símbolo secular de contrabando, blanqueo de capitales y crimen organizado. En esta primera novela de ritmo trepidante, Jerónimo Andreu nos adentra en un mundo turbio y complejo, donde el dinero y la droga cambian de manos a toda prisa, tanto como el afán de enriquecerse de forma fácil y rápida aun a riesgo de perder la vida.

En medio de este polvorín, Pippa Hampton, hija de un alto cargo del Foreign Office, se ha esfumado tras cruzar la frontera que separa Gibraltar de La Línea. Antes de que el caso se convierta en un escándalo, el Honorable Chief Minister Marc Parody recurre a Joseph Sanchez, un antiguo agente de su servicio de protección personal. Así, la búsqueda de Pippa conducirá a Joseph por las pintorescas calles de Gibraltar, por las que pululan viejos espías, comerciantes de joyas sefardíes y viudas de ladrones legendarios. Al otro lado de la Roca, a su vez, los contactos que frecuenta Joseph no son de mejor índole: policías corruptos, chaperos, pedófilos y vendedores de lotería ilegal. Y por último, Marbella, donde una cruenta guerra de clanes de la mafia irlandesa dará una nueva dimensión a sus pesquisas. Sin embargo, las agujas del reloj no paran y el misterio sigue sin resolver: ¿dónde está Pippa Hampton, quién es realmente y qué secreto esconde?

En el vientre de la roca
Jerónimo Andreu
Salamandra Ñ

Cómic: “Joker: Quien ríe el último”, más de 800 páginas encerrados con el psicópata del pelo verde


¿Qué harías tú si te dijeran los médicos que te quedan unos pocos meses de vida? Difícil cuestión, ¿no? Pues imagínate lo que puede suceder si quien se encuentra en esa situación es un tipo tan imprevisible y desquiciado como el Joker, y encerrado en una cárcel para superdelincuentes por si fuera poco.

En agosto me llegaba el primer volumen como regalo de cumpleaños, algo más de 400 páginas que devoré con el mismo apetito que la correspondiente tarta. Tanto es así que, a la vuelta a la normalidad y coincidiendo con la aparición en septiembre del segundo -y último- de los volúmenes, me pasaba por mi librero comiquero de cabecera para hacerme con él, otro atracón de similar tamaño del que espero dar buena cuenta este próximo fin de semana, tal vez ya al calor de una chimenea -sí, winter is coming en según que latitudes y altitudes.

Vol. 1

El Joker acaba de recibir malas noticias del médico. Encerrado en la Losa, una cárcel especialmente diseñada para retener a delincuentes con superpoderes, instiga un motín que tan solo es la primera parte de un plan que pasa por preservar a toda costa su legado de terror.

Quien ríe el último fue un evento editorial publicado en 2001 en el que participaron héroes tan dispares como Superman, Nightwing, Orión, las Aves de Presa, Young Justice o, por supuesto, Batman. Este primer volumen está realizado por Chuck Dixon (Batman: Cataclismo), Marcos Martín (Batgirl: Año Uno), Pete Woods (Liga de la Justicia), Walter Simonson (Superman: El hombre de arena) y Ed Brubaker (Gotham Central), entre otros autores.

Vol. 2

Enloquecidos por la toxina del Joker, los peores villanos del Universo DC se lanzan a la calle a pelearse contra quien se cruce en su camino. Pero cuando tropiezan con Superman, Supergirl, el Espectro, la Liga del Justicia, la JSA o los Titanes, las consecuencias pueden ser catastróficas. Entretanto, el Joker ha secuestrado a Robin con objeto de gastarle a Batman una broma pesada.

Este volumen agrupa diversos episodios pertenecientes a las series Joker Last Laugh, Action Comics, Flash, Green Lantern, Harley Quinn, JLA, JSA, Robin, Superboy, Supergirl, Superman, The Spectre y The Titans, publicados en 2001. Con ellos, cae el telón sobre una historia memorable que situó en primer plano al arlequín del crimen.

Novela: “Caballos lentos”, de Mick Herron


El reino del irreverente y sarcástico Jackson Lamb está en Londres y se llama Casa de la Ciénaga, un vertedero al que van a parar los miembros de los servicios secretos que han cometido un error, ya sea olvidar un documento en un tren, despistarse en una ronda de vigilancia o volverse poco fiables a causa del alcohol. Sus colegas los denominan «caballos lentos», son los parientes pobres del espionaje británico y todos comparten las ganas de salir de allí a cualquier precio y volver a la acción.

De este extravagante grupo de proscritos, el más desengañado es River Cartwright, que se pasa el día transcribiendo conversaciones interceptadas de teléfonos móviles. Sin embargo, cuando se produce el secuestro de un joven y los autores amenazan con decapitarlo en directo por internet, River ve en este acto una oportunidad para redimirse. ¿La víctima es quien parece ser? ¿Y qué relación guardan los secuestradores con ese periodista caído en desgracia que los caballos lentos investigan? Mientras suena el tictac que nos acerca al plazo establecido para la ejecución, River descubre que cada uno de los implicados tiene intereses ocultos, y si los caballos lentos no espabilan, el eco del crimen se difundirá por todo el mundo.

Elogiada por The Mail on Sunday como «la novela británica de espías más satisfactoria en muchos años» y considerada por The Daily Telegraph como una de las veinte mejores novelas de espías de todos los tiempos, Caballos lentos es la primera entrega de la multipremiada serie protagonizada por Jackson Lamb, un personaje que dejará huella por su temeridad y su afilada lengua. Mick Herron ha modernizado con brillantez y humor las claves del género, ofreciendo una mirada crítica y sin concesiones sobre la sociedad británica actual.

Caballos lentos
Mick Herron
Trad.: Enrique de Hériz
Salamandra Black

Novela: “Asesinato en el Parque Sinaloa”, de Élmer Mendoza


Edgar «el Zurdo» Mendienta ha decidido retirarse de las fuerzas policiales.

Desencantado y hastiado por la violencia, parece sucumbir ante el consumo autodestructivo de whisky, cuando Abel Sánchez, viejo amigo y mentor, hace que vuelva como detective por un favor al que El Zurdo no puede negarse: hallar al asesino de su hijo, el abogado Pedro Sánchez Morán, quien fue encontrado muerto en el Parque Sinaloa.

La policía de Los Mochis cerró el caso sin investigación alguna, pues dan por hecho que Pedro fue asesinado por su novia, la también abogada Larissa Carlón, cuya muerte reciente fue asumida como suicidio. Elementos de la Marina patrullan Los Mochis; el Perro Laveaga, cabecilla del cártel delPacífico, se ha fugado de la prisión de máxima seguridad de Barranca Plana y todo parece indicar que está escondido en alguna parte de la ciudad.

El poderoso narcotraficante está actuando con imprudente descuido; confía demasiado en el Grano Biz, su lugarteniente en la zona, y, además, su obsesión por una mujer lo tiene trastornado. El deseo más grande del Perro es reencontrarse con Daniela K, locutora de gran audiencia, quien ha prometido hacer una radionovela sobre la vida del capo.

Asesinato en el Parque Sinaloa es un laberinto de intrigas y complicidades, de senderos que convergen en la pasión y el crimen. Élmer Mendoza nos entrega una obra maestra del género, una novela vertiginosa que nos recuerda que la pregunta fundamental de la literatura policiaca es la misma del amor: ¿quién diablos es el culpable?

Asesinato en el Parque Sinaloa
Élmer Mendoza
Literatura Random House

“Muerte entre las estrellas”, una alfombra roja a los pies de Carmen Arregui.


“Muerte entre las estrellas se desarrolla en una de las semanas más importantes del calendario donostiarra, aquella en la que se celebra el Festival de Cine de San Sebastián al que tiene previsto asistir, en calidad de espectadora, Carmen Arregui, que se ha reservado unos días de vacaciones para disfrutar de las proyecciones y tratar de ver de cerca a las estrellas internacionales que visitan la ciudad vasca en esas fechas. Con lo que no cuenta Carmen es que el ocio se transformará en trabajo y verá a esas estrellas más de cerca de lo que nunca hubiera imaginado cuando, al poco de inaugurarse el festival, aparece muerta una de las miembros del jurado, a la sazón actriz de cine porno y a la que, no sé por qué, no puedo dejar de poner la cara de Amarna Miller (que dios me la conserve viva mucho tiempo)”.

Vuelve Carmen Arregui, vuelve Laura Balagué y lo hace a lo grande, con alfombra roja y todo. Mi reseña, en Calibre .38.

Novela: “No te sientes de espaldas a la puerta”, de David de la Torre


El mayor crimen es el que atenta contra la conciencia, y la de Liberto Johnson hace mucho tiempo que no duerme tranquila. En el Nueva York de los años 70, este inspector de policía se bate entre sus casi extintos valores para sobrevivir y la lucha interna por el modo de hacerlo. Trabajando junto a su compañera Donna, un crimen removerá sus entrañas mostrándole una realidad incómoda pero inevitable. Alguien le vigila de cerca y él no lo sabe, hasta que el cadáver de una joven aparece cerca de un teatro regentado por una de las familias más poderosas de la ciudad. La investigación para resolverlo colocará sobre la mesa del Pleasant, un restaurante de mala muerte situado en pleno Little Italy, las cartas con las que tendrá que jugar una partida con la muerte. Pero él desconoce que esas cartas ya están marcadas.

No te sientes de espaldas a la puerta es una novela construida sobre los cimientos de una época difícil, intensa y asfixiante, donde el dinero, la traición y el poder pueden arruinar una buena carrera policial.

No te sientes de espaldas a la puerta
David de la Torre
Playa de Ákaba

Novela: “La crueldad de abril”, de Diego Ameixeiras


Un crimen absurdo, sin sentido, de tercera (como mucho de segunda, dependiendo de si se tiene cubierta o no la cuota de «buena conciencia» del día), pues a eso es a lo máximo que podría aspirar en cualquier medio la noticia de un par de sintechos muertos en un incendio de una pequeña ciudad.

Una historia negra, densa como la pez, sobre lo sórdido del alma humana. Una historia dura, sin concesiones, en la que la redención, cualquiera que sea, no tiene cabida (¿acaso la encontramos en el mundo que nos rodea, mundo no apto para almas sensibles?). Un relato devastador que proyecta una luz de una claridad inmisericorde sobre la podredumbre de nuestra sociedad, la cotidiana, la tuya y la mía (no se engañe el lector: así es, por mucho que sus «protagonistas» parezcan pertenecer a esa zona marginal dentro de lo marginal que sólo habitan los perdedores), no la de los chivos expiatorios que solemos elegir para acallar nuestras conciencias, esa clase alta de políticos, empresarios, especuladores… «carentes de corazón», como si nosotros, en nuestro insignificante anonimato (bonita y cómoda coartada), lo tuviésemos. Y, con todo, es un texto atravesado por un sorprendente y perturbador lirismo, que contribuye a crear un relato incómodo, pero emocionante y conmovedor.

La crueldad de abril
Diego Ameixeiras
Akal