Cuando los títulos no son lo que parecen: “Tres cerditos”, de Apostolos Doxiadis


¿Qué haríamos si supiéramos cuándo vamos a morir?

Benvenuto Franco, un zapatero y emigrante italiano que ha americanizado su nombre por el de Ben Frank, amargado por las deudas y la pérdida de su esposa, mata en una pelea de bar al único hijo de Tonio Lupo, un temido capo de la mafia neoyorquina. De nada le sirve el ser condenado, Lupo le lanza una “maledizione”: sus tres hijos serán asesinados cuando cumplan la edad de cuarenta y dos años, la que tenía el suyo al morir. Le encomienda su venganza a un sicario, Peppe Terranova.

Los hijos de Frank, como los tres cerditos del cuento, construyen sus defensas para evitar ser asesinados: acumulando una fortuna para pagarse la seguridad, refugiándose como artista en el glamour de Hollywood para hacerse invulnerable, cambiando de identidad… Pero, ¿podrán sobrevivir a la maldición? ¿Podrán evitar su cita fatal con el destino?

Situada en la primera mitad del siglo XX, con notas de jazz de fondo y referencias históricas a la ley seca, el cine mudo, el colonialismo, el fascismo…, Apostolos Doxiadis construye en “Tres cerditos” una absorbente novela de intriga y de aventuras, que es además una original reflexión con tintes de tragedia griega sobre el destino, la suerte y la libre elección. Una fábula en clave moderna sobre la eterna cuestión de cómo poder engañar a la muerte.

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¿Por qué siempre me entero tarde de lo realmente importante? “Maus”, esa jodida maravilla


¿Por qué deben pasar casi veinte años hasta que decido meter en la lista de tebeos imprescindibles que debo ir comprando esta obra maravillosa de Art Spiegelman? ¿Por qué tardar tanto en disfrutar de esta fabulosa (en todos los sentidos) historia?

¿Por qué ninguno de mis amigos especialistas en cómic me lo había recomendado hasta ahora? ¿O sí lo habían hecho y no les presté atención dejándolo siempre para más adelante?

¿Por qué Vladek Spiegelman resulta tan insoportable a pesar de todo lo que tuvo que soportar en su juventud, por qué tan odioso incluso? ¿Por qué ser tan racista siendo judío y habiendo pasado las de Caín?

¿Por qué el autor representa a los alemanes como gatos, a los polacos como cerdos, a los franceses como ranas, a los estadounidenses como perros, a los suecos como ciervos, a los británicos como peces, a los judíos como ratones…?

A los judíos como ratones… Bueno, tal vez esto sí tenga una explicación clara que nos da Art Spiegelman a mitad de narración:

“Mickey Mouse es el ideal más lamentable que jamás haya visto la luz… Un sentimiento sano indica a cualquier joven idependiente y a toda juventud honorable que esa alimaña sucia e inmunda, el mayor portador de bacterias del mundo animal, no puede ser el tipo ideal de animal… ¡Fuera la animalización judía del pueblo! ¡Abajo con Mickey Mouse! ¡Lucid la cruz gamada!”. Artículo de periódico, Pomerania, Alemania, mediados de la década de 1930

Demasiadas preguntas pero lo importante es que, si tú tampoco lo has leído, lo hagas ahora: más vale tarde que nunca.

Cómo escribir una novela lisboeta sin utilizar la palabra Lisboa


“La vida de Antonio es aterradora. Su mujer, Marina, sólo le dirige la palabra para menospreciarlo. El vecindario es tan deprimente como su casa y en la escalera reina don Ángel, un estraperlista cuco que siempre sabe demasiado. En el ministerio nadie se fija en Antonio: es el perfecto hombre invisible. En el cine, tras terminar la última sesión, barre y limpia la sala bajo la despreciativa mirada del encargado Campos (un falangista importante con contactos fiables en la DGS). A Germán, único hijo del matrimonio, combatiente de la columna Durruti desaparecido hace ya diez años, ambos lo dan por muerto.

Dos acontecimientos cambian de golpe la existencia de Antonio. Pepe, el único conocido que tiene en el ministerio, le informa de cómo ha sabido que German está vivo, y además en Madrid. Durante la proyección, esa semana, de la míticaCasablanca (Michael Curtiz, USA, 1942) Antonio ha descubierto que algo sucede tras la oscurecida pantalla…”

Esto es parte de lo que dice Manu López Marañón en su reseña para Calibre .38 de mi primera novela, inicialmente editada en papel (ya descatalogada), posteriormente digitalizada por la editorial Literaturas com Libros y ahora disponible en impresión bajo demanda (en 4 días en tu casa por menos de 10 euros) para los más fieles a la celulosa.

Si quieres leer qué más dice de la novela, aquí tienes la reseña completa.

Relato: “De esta noche no pasa”


Esta noche lo ha vuelto a hacer. Y mira que se lo he dicho cientos de veces. Porque yo podré ser buena, pero tonta, no.

Ha salido de casa, como cada noche, a eso de las ocho y media, nueve menos cuarto. Primero da un paseo breve por las calles del barrio –acostumbra a elegir las menos iluminadas–, pero siempre termina en ese café que hay a dos manzanas de aquí. Yo no le he seguido nunca, hasta ahí podíamos llegar, pero son muchos años viviendo juntos como para no saber exactamente lo que hace en cada momento. Él estará como siempre, acodado en la barra, bebiendo una cerveza y fumando uno tras otro sus apestosos cigarrillos. Ella le estará mirando a través del cristal con esa cara lánguida que tan bien sabe poner, los ojos tristes y deseando que alguien se pare a su lado y le dé unos minutos de conversación.

Luego llegará con su maldito olor a tabaco y jurando que ni siquiera ha encendido un cigarrillo; como si yo no supiera que, si no fuera por fumar, para luego iba a tener tanto interés en sacar cada noche de paseo a la perra… pero de hoy no pasa: no pienso consentir que siga trayendo ese olor asqueroso que no hay manera de arrancar de las cortinas ni gastando un bote entero de ambientador.

Muere Harry Dean Stanton, actor de Alien, El padrino y Twin Peaks


Stanton, quien apareció en unas 70 películas y varias series de televisión, ha fallecido en el hospital Cedars Sinai de Los Ángeles, según ha informado a The Hollywood Reporter su agente, John Kelly. El intérprete, cuya larga trayectoria profesional se extiende por filmes comoCool Hand Luke (1967) o Alien (1979), tal vez tuvo su papel más reconocido en la aclamada serie de David Lynch, Twin Peaks, así como en su revival.
http://m.europapress.es/internacional/noticia-muere-91-anos-actor-estadounidense-harry-dean-staton-20170916054518.html

6 ladrones, 6, de la ganadería Robert Kirkman


Conrad Paulson ha sido el ladrón de ladrones (con el nombre de Redmond) por excelencia…Hasta ahora. ¿Quiénes son sus rivales? ¿Será capaz de ser más listo que ellos en su golpe más arriesgado hasta la fecha?

Serie creada por Robert Kirkman (Los muertos vivientes, El asombroso Hombre Lobo), con un mismo dibujante (Shawn Martinbrough) y varios guionistas (el más habitual, Andy Diggle) que ya ha llegado a su sexta entrega manteniendo el interés que ya despertó con la primera.

Larga vida (aunque no tanta como a los muertos, que ya empiezan a cansar) a Redmond y familia.

Aunque Lisbeth se vista de seda…


Lisbeth Salander tiene nuevo rostro: Claire Foy, la estrella de ‘The Crown’ https://www.espinof.com/proyectos/lisbeth-salander-tiene-nuevo-rostro-claire-foy-la-estrella-de-the-crown

17 años después, Lisboa vuelve al papel


En junio de 2000 se ponía a la venta mi primera novela, una historia que había comenzado a escribir tres años antes (veinte ya, qué barbaridad): El último avión a Lisboa.

A pesar de no pretenderlo, a pesar de que todavía no estaba volcado al 100 % en el género criminal, la cabra tira al monte y, sobre todo en su segunda mitad, la novela fue adquiriendo tintes negros o, al menos, de un gris muy oscuro.

La editorial desapareció, cuenta la leyenda que la edición se agotó y es ya difícil encontrarla en librerías ni siquiera de segunda mano. Es por eso que, hace unos años, quise darle una segunda vida, esta vez digital, a través de la editorial Literaturas com Libros (en la que puedes encontrar igualmente el resto de mis novelas en formato ebook), para la que reescribí la novela de principio a fin: el mismo fondo, la misma historia, los mismos personajes con sus mismas relaciones pero adaptada a mi nueva manera de ver las cosas y, sobre todo, corrigiendo esas carencias literarias que tenía la primera versión y que el editor, en su momento, no supo o quiso ver.

Pues bien, consciente de que todavía hay muchos lectores que prefieren lo físico a lo inmaterial, 17 años después de esa edición original, 20 después de su concepción, Lisboa, mi Lisboa, vuelve al papel aprovechando las posibilidades de la impresión bajo demanda, a un precio que considero muy razonable (10 eurillos, un par de copas en un bar barato) y al alcance de un clic de ratón.

En cuanto a las virtudes de la novela, no diré nada al respecto, simplemente me permito enlazar lo que en su día comentó sobre ella David Gómez en su blog Cruce de caminos o Marta Marne en el imprescindible Leer sin prisa.

Y ahora, si te apetece, no tienes más que seguir este enlace y hacerte con un ejemplar que te llegará a tu domicilio en 4 o 5 días. Por supuesto, el ebook sigue estando disponible para que puedas elegir según tus preferencias.

¿Me acompañas en este viaje a Lisboa?

De magufos y riñones extirpados: “El costado derecho”, de Francisco Bescós


Lo que tienen las malas rachas es que uno sabe cuándo comienzan pero jamás cuándo van a llegar a su fin. La de Carlos Nogueroll comenzó en el momento en su mujer, Ángela, le obligó a deshacerse de su Honda CBR 900 -“date cuenta, cariño, que tienes un hijo y tu hijo no te necesita muerto y, todavía menos, paralítico de por vida”- al tiempo que la Thermomix entraba en su hogar.

Con esas premisas, lo menos que te puede pasar es que, siendo constructor, te pille de lleno la burbuja inmobiliaria y pierdas el negocio, te separes de la mujer y pierdas la casa y el hijo, comiences a trabajar en la sección de materiales de construcción de Leroy Merlin y pierdas un riñon por un error médico cuando lo único que pretendías es que te eliminasen unas piedrecillas de nada.

¿Se puede perder algo más en esta vida? Pues sí, la cordura, algo que puede suceder si tienes un compañero magufo dispuesto a convencerte con “pruebas irrefutables” de que, de error, nada. De que si te han pagado una indemnización sin discutir es porque no les interesa ir a juicio y que se descubra todo lo que hay detrás de una trama criminal que llega desde las entrañas del CSIC hasta la probadísima colaboración con entes extraterrestres. De que deberías averiguar todo lo posible acerca de la identidad del afortunado receptor de tu sanísimo riñón.

Francisco Bescós (VIII Premio Internacional Ciudad de Carmona con El baile de los penitentes) desarrolla en El costado derecho una historia francamente original, triste en su fondo por todo lo que supone el drama que sufre Nogueroll (y todos podemos ser un poquito noguerolles en estos tiempos de precariedad absoluta que nos ha tocado vivir) pero divertida por la forma en que está contada (o porque en España somos especialistas en reírnos de nuestras desgracias), surrealista por momentos, melancólica en los recuerdos de juventud del protagonista, cercana a la locura cuando éste se plantea que el trasplante de un órgano puede derivar en el trasplante de una personalidad, de lo que siempre quisiste tener y alguna vez tuviste, un descenso a los infiernos que adquiere toques de thriller (o algo así) sobre todo en su tercio final, cuando a cada paso que da Nogueroll más cosas se derrumban a su alrededor hasta el cataclismo final y solo tiene algo a lo que aferrarse: un simple cutter comprado en la sección de ferretería de la tienda en la que trabaja.

Queda algo más no obstante: la luz, la luz siempre al final del túnel.

Queda esperanza. Al menos con eso me quiero quedar de esta impecable segunda novela de Francisco Bescós.

Un Big Data para controlarlos a todos (los libros)


540 puntos de venta transmitiendo diariamente sus datos de ventas y stocks a una gran base de datos, que se cruzarán con los datos de CEGAL para que los editores accedan a información acerca de las ventas de sus títulos, de los títulos de la competencia, de dónde se venden mejor, de si es necesaria una reimpresión, de qué ventas está obteniendo el autor al que le gustaría fichar para su empresa… Lo dicho:

Una Red para gobernarlos a todos (los libros). Una Red para encontrarlos.
Una Red para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.

http://www.cegal.es/librired/