Cuestión de recalificaciones


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Y, como bien me ha explicado Blanca esta misma mañana, hace veinticinco años, Camilo Lalueza llevó a cabo otra de sus operaciones maestras dentro del mundo inmobiliario al poner su punto de mira en un céntrico solar que se había convertido en un nido de ratas además de en una patata caliente en manos de las diversas administraciones de la ciudad. Disputas partidistas y diferentes interpretaciones acerca de las competencias de cada cual habían transformado el antiguo Teatro Fleta en un erial lleno de maleza, conservándose tan sólo parte del graderío como si se tratase de los restos de un teatro romano levantado en el siglo xx. Plenamente conocedor de los mecanismos institucionales, logró sin demasiado esfuerzo permutar unos terrenos rústicos en las afueras de la ciudad por el esqueleto del teatro con el compromiso firme de rehabilitarlo con sus propios medios. Pero un accidental derrumbe de lo poco que quedaba en pie y la oportuna recalificación urbanística posterior le permitió, poco tiempo después, edificar en ese emblemático lugar la torre de cuarenta pisos que pasó a convertirse en la construcción más alta de la capital y sede de la Corporación que dirige este hombre hecho a sí mismo. Todo un ejemplo para la clase empresarial del país, desde luego.

Fragmento de Cuestión de galones, puntos de venta en la web de la editorial

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“Cuestión de galones”, vista por Alberto Díaz-Villaseñor


“Cuestión de galones”, de Ricardo Bosque, es un buen ejemplo de cómo una trama policíaca no tiene por qué beber siempre de la sordidez y el escenario tópico que suelen ser recurrentes en el género. “Cuestión de galones” es un inteligentísimo texto cuya trama se desarrolla en una Zaragoza moderna y futurista, donde medran unos personajes de beautiful people absolutamente alejados en fondo y forma de lo que muchos creen que deben ser quienes nadan en este tipo de historias. No hay Santos Trinidad de aspecto grunge, ni polis amargados o fracasados con vidas personales insostenibles y autodestructivas, antes al contrario, los protagonistas se adivinan guapos, ricos (menos los policía, claro) y jóvenes (con alguna excepción).

Lee la reseña que Alberto Díaz-Villaseñor hace de mi última novela en El Marcapáginas

Libros libres


Algo está cambiando en el mercado editorial digital y, afortunadamente, ya hay editoriales que se animan a vender sus ebooks sin ningún tipo de anticopia (el famoso, molesto e inútil DRM).

Una de ellas es Literaturas com Libros, que solicita mi autorización para vender Cuestión de galones de ese modo. Por supuesto, acepto: confío plenamente en el lector y sé que el personal está dispuesto a pagar una cantidad razonable por un libro que pueda descargarse con facilidad y que será suyo para siempre, sin tener que depender de otros programas que limitan su lectura a un número determinado de dispositivos siempre y cuando, además, estén registrados a nombre del comprador.

Así que ya puedes comprar Cuestión de galones desde la propia web de la editorial, en un par de clics, sin registros y pagando con tu cuenta de Paypal. En segundos tendrás el libro en tu correo listo para ser leído en cuantos dispositivos quieras y estén a nombre de quien estén. Claro, por solo 3.99 euros te pediría que, en lugar de prestárselo a la vecina del quinto le aconsejaras su compra.

Si lo quieres, lo tienes aquí en un par de clics. Gracias de antemano.

Todo sobre los casos de Ulises Sopena en su web

Un marinero llegando a buen puerto


—Buenas noches, ¿puedo ayudarte en algo?

Lo ha dicho sin apenas mover los labios, y su voz parece venir del cielo. Sus cabellos mojados dejan al descubierto el cuello, un cuello que cualquier hombre podría estar besando durante horas. Trato de cerrar la boca y la vuelvo a abrir lo justo para contestar.

—¿Es usted Carmen Estarrún?

—Eso dice ahí, ¿no? —señalando con el dedo la placa pegada sobre la mirilla—. ¿Y tú eres…?

—Ulises Sopena, señorita. Capitán Ulises Sopena, de la Policía Fluvial Metropolitana.

—Vaya, un marinero llegando a buen puerto. Pasa, pasa, por favor, con la puerta abierta y toda mojada lo único que puedo pillar es un buen catarro.

¿Abierta y mojada? ¿Ha dicho «abierta» y «mojada» o han sido imaginaciones mías?

Carmen se gira, obedezco, entro y cierro la puerta tras de mí. Su culo me guía en estado hipnótico por un corto pasillo hasta llegar al salón. Ella se sienta en el sofá, cruza las piernas un par de veces e instintivamente me viene a la cabeza una gloriosa imagen vista en alguna película antigua. Permanezco en pie hasta que, dando unas palmaditas en el sofá me indica que me siente a su lado. Prefiero el sillón, la visión frontal de un sospechoso es fundamental en todo interrogatorio.

—Bien, ¿y a qué se debe tu visita, Ulises?

Vuelve a cruzar las piernas y yo trato de fijar la mirada en el cuadro impresionista que adorna la pared a su espalda mientras noto cómo un sudor frío resbala por mi nuca. Intento a continuación concentrarme en el amplio ventanal que se abre al lago, pero sus ojos son demasiados ojos, su boca demasiada boca, su nariz me apunta con descaro, su toalla parece querer dejar de ser suya y adquiere vida propia, deslizándose —de modo accidental, supongo, con estas toallas nunca se sabe qué pensar— para anunciar un pecho izquierdo francamente prometedor. Solamente lo sugiere, pero si vuelve a respirar un par de veces más…

Fragmento de Cuestión de galones (LIteraturas com Libros, 2011)

Todo sobre los casos de Ulises Sopena en su web

“Cuestión de galones”. Dossier de prensa


Cuestión de galones ya lleva un mes a la venta y ha cosechado (además de unas cuantas sonrisas si debo hacer caso a los lectores que han tenido a bien ponerse en contacto conmigo) varias reseñas.

Hora era, pues, de que la novela dispusiera de su propio dossier de prensa que te dejo aquí en formato pdf. Evidentemente, toda difusión que puedas hacer del mismo te será recompensada con mi amistad vitalicia. Gracias de antemano por descargarlo y compartirlo con tus semejantes.

Cuestión de galones. Dossier de prensa

“Cuestión de galones”, sin anticopias, en Smashwords


Una de las quejas frecuentes relativas a los ebooks es la de su complejidad a la hora de descargarlos de las tiendas debido al molesto dispositivo anticopia de Adobe que suelen incorporar los libros en formato epub, uno de los más extendidos y reconocidos por casi todos los lectores: el temido y odiado DRM.

Pues bien, hoy he tenido noticia de que las novelas editadas por Literaturas com Libros se pueden adquirir, entre otros puntos de venta, desde Smashwords, sin anticopia y en un proceso de descarga absolutamente limpio.

Como yo soy como santo Tomás, he decidido probarlo en mis propias carnes. La página en cuestión está en inglés y los precios en dólares (aunque la conversión a la moneda local es automática), pero a estas alturas de la película todo el mundo sabe darse de alta en cualquier sitio con un email y una contraseña y a nadie le asustan términos como email adress, password, add to cart (añadir al carrito) o similares.

Una vez registrado, no tienes más que elegir el libro que quieres comprar e introducir el modo de pago (tarjeta o Paypal). Y ya está, ya puedes descargar el libro a tu ordenador en cualquier formato conocido (epub, mobi…), directamente y sin anticopias. De ahí, a tu lector. O, si lo prefieres, a leerlo en el propio ordenador con un programa gratuito tipo Calibre.

Lo siento, ya no hay excusa posible, ni por precio (4.99 dólares, 4 euritos al cambio) ni por dificultad de descarga. Tan solo clica aquí y sigue las intrucciones de registro.

Que lo disfrutes.

Cómo leer “Cuestión de galones” si no tienes un ereader a mano


Supongamos que estás loco/a por leer mi última novela y piensas que, al tratarse de un ebook y no disponer de un lector de libros electrónicos, no vas a poder hacerlo.

Craso error, porque los libros electrónicos también pueden leerse en el ordenador, y muy cómodamente, instalando la herramienta de lectura apropiada. Os voy a contar, de un modo totalmente desinteresado, cómo hacerlo del modo más sencillo que he encontrado, a través de la tienda Amazon (además, te ahorrarás unos centimillos, ya que tiene el libro tiene aquí un pequeño descuento y solo cuesta 3.89 euros de nada).

Vale, comprobado tu deseo de leer Cuestión de galones sin disponer de un ereader, la opción más sencilla es, como digo, Amazon. No tienes más que acceder a su página de inicio y darte de alta como usuario (email y contraseña). A partir de aquí, ya podrás comprar o pedir que te envíen gratuitamente fragmentos de libros que quieras ojear u hojear.

A continuación, debes descargar en tu ordenador el programa de lectura adecuado, el de Kindle para Windows PC (o para Mac, o iPad, o Android… según el caso). Puedes hacerlo desde aquí.

Una vez descargado, lo instalas haciendo doble clic (como cualquier otro programa) e introduces el email y contraseña que has utilizado al darte de alta en Amazon para registrar la aplicación de lectura. Así, cada vez que te conectes a Amazon y quieras comprar un libro o pedir un fragmento gratis, te lo enviará directamente a la biblioteca que se te habrá creado en tu ordenador (o en tu smartphone con Android, o en tu iPad…).

Ya está todo listo para comprar, por ejemplo, Cuestión de galones. Entras aquí, te identificas (email y contraseña) y a la derecha picas en Comprar y verás que propone enviarlo a Fulanito de Kindle para PC (por ejemplo). una vez hecho el pago con una tarjeta cualquiera de débito o crédito, en cuestión de segundos tendrás Cuestión de galones en tu ordenador, dentro de la librería de Kindle. Pincha en la portada del libro y ¡a leeeer!

Primera opinión sobre “Cuestión de galones”


Una semana después de su puesta a la venta, Cuestión de galones ya tiene su primera crítica. La firma José Luis Benavente en su blog Lector-e y comienza así:

Soy seguidor de Ricardo Bosque, autor de Cuestión de galones, en Google+, por eso en cuanto comentó que estaba disponible en Amazon su último libro decidí descargarme las primeras páginas a mi Kindle para echar un vistazo, aunque ya antes de leer las primeras líneas me llegó un mensaje por correo de Ricardo en el que me ofrecía la posibilidad de enviarme a través de su editor esta novela como regalo. Indico esto pero ya aviso que para nada afecta a mi valoración de la obra y es que si eso llegara a suceder en un futuro sería momento de coger los bártulos y marchar a otro lugar.

Lee la reseña completa en Lector-e. Después, corre a por tu ejemplar en cualquiera de las librerías que se muestran en la ficha de la novela en Literaturas com Libros. Menos de cuatro euros, oiga, la mejor relación calidad-precio del mercado.

Regálate “Cuestión de galones” por Navidad


Amigos y amigas, es un placer comunicaros que ya está disponible mi última novela, Cuestión de galones.

Como tal vez ya sepáis, sale como ebook y a un precio inmejorable de menos de 4 euros. Poco a poco se irán incorporando nuevos puntos de venta, pero de momento ya está en los necesarios como para que la puedas leer en tu Kindle desde Amazon, en tu iPod o iPad desde ibookStore de Apple y en cualquier dispositivo que admita el formato epub (prácticamente todos) desde otras dos tiendas.

No importa dónde vivas, no importa cuál sea tu presupuesto, estas Navidades no puedes dejar de invitar a tu casa a mi Ulises Sopena. Os divertiréis, seguro, es mucho más alegre que el de Joyce.

Os dejo aquí el enlace a la ficha de la editorial desde la que se puede acceder a cualquiera de las tiendas que lo venden.

http://literaturascomlibros.es/2011/12/17/cuestion-de-galones/

Que lo disfrutéis y espero vuestros comentarios.

Ulises Sopena, a punto de zarpar


Bueno, si nadie lo remedia, pronto, muy pronto, Cuestión de galones estará a disposición de todo el mundo mundial a través de puntos de venta como Amazon, Smashword, Grammata, Ibookstore de Apple, Casa del Libro, Corte Inglés, Barnes and Noble… Vaya, que Ulises zarpa por fin y navegará por los mares internáuticos con la finalidad lógica para un libro que es llegar a los lectores, los destinatarios para los que fue escrito.

Se pone fin así a una parte de la aventura literaria, la que supone unos cuantos meses de trabajo delante del ordenador y con una libreta siempre a mano en la que anotar las “genialidades” que a uno se le ocurren en el momento más insospechado. Y las sucesivas revisiones. Y las correcciones de lo que uno da ya por corregido mil veces y en las que siempre aparece una errata nueva o algo que no encaja como debiera.

Y arranca la aventura definitiva, esa que se inicia cuando el libro cae en las manos de los lectores y el autor espera, impaciente, el veredicto del respetable. Antes, por supuesto, un puñado de amigos -y además lectores y escritores en algunos casos- han tenido acceso a la versión original de la novela y su sentencia favorable y sus recomendaciones han terminado de hacer posible la novela definitiva. Ese puñado de amigos figuran en la novela que pronto podrás leer, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de darles las gracias desde aquí mismo. Gracias, Javier Abasolo, Mercedes Castro, José Andrés “Cruce de cables” Espelt, Jokin Ibáñez, Francisco José Jurado, Herminia Luque Ortiz y Jesús Lens por prestaros voluntariamente como conejillos de Indias con los que experimentar el resultado que podría provocar la novela en los lectores.

Pronto, supongo, llegarán las primeras críticas sobre la novela. Por si acaso son negativas, quiero cerrar esta entrada con las líneas que una de las primeras lectoras, Herminia Luque Ortiz, escribió hace ya año y medio en su blog Novela negra con lunares.

Y que Dios reparta suerte.

Este Ulises no surca las aguas del Mediterráneo oriental ni las tascas de Dublín. Comparte, eso sí, el descaro y la girovagia con sus homónimos literarios; pero Ulises Sopena, la criatura del estupendo escritor Ricardo Bosque, vive en una Zaragoza aveneciada del 2041 d.C.; la urbe pos-era-Belloch que ha visto inundadas sus calles y avenidas por esa cosa d elos alcaldes de quitar paro. Así, nuestro curtido héroe vive en “Los Lagos del Milenio”… en un palafito.

En el idilio mañanero de un domingo desayuna café con churros y lee la prensa en su e-book en la terraza de su vivienda. Y desde allí contempla el vuelo acre de las gaviotas. Como siempre, un muerto interrumpe lo verdaderamente importante (el ocio que siempre llega tarde, como reconoce nuestro personaje). Y una atrabiliaria compañera de trabajo (la subteniente Sara Fitzpatrick de la Policia Fluvial Metropolitana) llega en su moto acuática, enfundada en su mono de neopreno, para avisar al pobre incauto que siempre deja desconectado su teléfono móvil. El muerto es un personaje de cierta relevancia dentro de la fauna local. El jolgorio -se da por supuesto- no ha hecho más que empezar.

La novela fluye (nunca mejor dicho) con una facilidad pasmosa, trufado el discurso narrativo con los golpes de humor que caracterizan el estilo de nuestro “guapo zaragozano”. Una delicia de novela. Entretenimiento y buen quehacer literario en estado puro.

Herminia Luque Ortiz, Novela negra con lunares